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Falla el servicio médico

Santa Ana. El dispensario no es efectivo. Urge mayor presencia de médicos y dotaciones de medicinas

Publicada 29 de abril 2004, El Diario de Hoy

Necesidad. La mayoría de personas que buscan asistencia médica en Los Apoyos, son muy pobres. Foto EDH / Wenceslao Martínez

Wenceslao Martínez
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

Kriscia de Estrada aún tiene grabado en su mente el recuerdo de hace un mes cuando cinco de sus siete hijos se le enfermaron de rotavirus y tuvo que pagar 250 colones para que alguien les hiciera el viaje hasta el hospital San Juan de Dios de Santa Ana.

“Mi marido Juan Francisco se rebuscó con ese dinero para que nos fueran a tirar al hospital, porque lo que es el dispensario de salud no prestan el servicio que nos prometieron hace siete años”, explicó la mujer que reside en el cantón Los Apoyos, cerca del río Lempa, a unos 20 kilómetros de la cabecera departamental.

Y es que los habitantes de esta comunidad se quejan del casi nulo servicio médico que reciben en la zona, pese a que el dispensario que menciona Kriscia fue inaugurado el 22 de diciembre de 1999.

El local fue construido gracias a la ayuda de la Unión Europea y el gobierno salvadoreño.

Los pobladores recuerdan que durante los primeros seis meses de funcionamiento, los médicos y enfermeras nunca faltaban.

Problema. Es frecuente encontrar cerradas con llave las instalaciones del dispensario. Foto EDH / Wenceslao Martínez

Pero, poco tiempo después, los doctores fueron espaciando sus visitas al punto que actualmente llegan, con suerte, cada quince días.

“Antes me acuerdo que nos traían aunque sea acetaminofén y bolsitas de suero. Pero hoy cuando vienen, nos piden un dólar de contribución a cambio de recetas con medicamentos que valen hasta ocho dólares y que sólo tienen en Santa Ana”, dijo Dolores Pleitez, madre de 8 hijos, quien aseguró que apenas y ganan para alimentarse.

Ella piensa que por la condición económica de la mayoría de pobladores en la zona, es indispensable un óptimo servicio.

Muchas personas sufren la gravedad de sus enfermedades por carecer incluso del dinero necesario para trasladarse a los hospitales, por lo que las recetas que les presentan, son imposibles de cubrir. “No pedimos limosna, sino servicios”, dijo una vecina.

Por necesidad
- El director del Sibasi, doctor Jaime Salmán, explica que los médicos son enviados a visitar casa por casa para prevenir epidemias, especialmente de rotavirus y respiratorias.
- Los cobros, según expresa, no son hechos por los médicos, sino por los miembros de la Adesco local.

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