Margarita Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Agua,.... Con una voz casi inaudible, a mitad de la madrugada
de ayer, Melisa, de tres años, pronunció la primera palabra
desde que resultara herida de gravedad el sábado pasado por unos
mareros en Soyapango.
La menor, ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Benjamín
Bloom, recupera por momentos parte de la lucidez, aunque se encuentra
bajo los efectos de los sedantes.
Uno de los intensivistas que le atiende cuenta que, a pesar de que la
pequeña ha despertado varias veces, todavía es pronto para
prescindir del respirador por la condición crítica en que
se encuentra.
Jorge Palacios, médico residente de la UCI, explica que la niña
presenta una inflamación en los órganos afectados.
Se dio por las partes que se han seccionado (intestino y estómago),
comenta el médico.
Producto de esa infección, la niña no ha evolucionado de
una forma más satisfactoria.
Melisa tiene tres heridas de bala, dos en el abdomen y una en la cabeza.
Las heridas se convierten en la entrada de virus y bacterias que pueden
ser la causa de una grave infección. Éste es el principal
riesgo de los pediatras.
Varios órganos
El plomo perforó varios órganos como el estómago,
el hígado y la parte final del intestino grueso. Esto provocó
que se mezclaran los residuos alimenticios y las heces con la sangre.
El doctor Mario Escobar, uno de los tres cirujanos que operó a
la niña en la madrugada del domingo, explicó que la lesión
del hígado ya no sangraba, aunque se encontró abundante
cantidad del líquido en la zona afectada.
Estaba como cauterizado, tal vez los mismos mecanismo coagulantes
del organismo ya se habían encargado de eso, por lo que sólo
se suturó, dijo el especialista.
Los galenos todavía no se atreven a dar un pronóstico del
estado de la menor.
En el suceso que casi le cuesta la vida a la pequeña fueron asesinadas
dos personas, al parecer, por miembros de la pandilla MS. Otra persona
más resultó herida y se encuentra ingresada en el Hospital
Rosales.