Erika Prado
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Las autoridades reconocieron, el sábado pasado, a las 7:00 de
la noche, en la antigua terminal de buses de la ciudad de Sonsonate, el
cuerpo de José Alberto Beltrán Rivera, de 22 años
Presentaba múltiples disparos hechos con arma de fuego.
Según las declaraciones policiales, en el lugar se encontraron
cuatro vainillas calibre 9mm y en la bolsa del pantalón del joven
su Documento Único de Identidad, por el que se le reconoció.
También hallaron una nota en la que desconocidos se dirigían
a la directora de un centro escolar de la ciudad y le solicitaban 2,000
dólares o de lo contrario sería víctima de un secuestro.
Capturas
Agentes policiales que se encontraban en las cercanías de la terminal
escucharon los disparos provenientes de la zona, por lo que fueron a investigar.
Camino al sitio se encontraron con Raúl Arquímides Rubio,
de 34 años, y Rubidia Alvarenga
Guardado, de 24, que al parecer escapaban por lo que procedieron a detenerlos
y registrarlos.
Durante el proceso, se les encontró dos armas calibre 9mm con tres
cargadores, 28 cartuchos para las mismas y un revólver calibre
38 con tres cartuchos.
Las armas fueron decomisadas y puestas a la orden de la Fiscalía
que las remitirá a estudios para determinar si fueron utilizadas
en el asesinato.
El reconocimiento del cuerpo indicó que Beltrán llevaba
entre dos y tres horas de haber muerto.
Este hecho se suma a las estadísticas policiales que indican que
el índice de asesinatos en la ciudad asciende a 90, durante 2004.
Violencia
En otro hecho, Ricardo Alejandro Granados Reynosa, de 22 años,
fue asesinado el domingo pasado de un disparo en la parte posterior de
su cabeza.
Ocurrió mientras observaba un partido de fútbol en el estadio,
ubicado en el municipio de San Antonio del Monte, Sonsonate.
Granados trabajaba como cobrador de la ruta 205 que hace su recorrido
de Sonsonate a San Salvador.
Los crímenes indicados se suman a una extensa lista que ya se aproxima
al centenar en los primeros cuatro meses de 2004.
Muchos ciudadanos han demandado de las autoridades el establecimiento
de medidas radicales para devolver la tranquilidad a la zona, pero hasta
la fecha, la situación se mantienen igual.
Sonsonate, Izalco, Nahuizalco y Armenia, son los sectores más
peligrosos.
