Oscar Monedero Alfaro
El Diario de Hoy
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Con demasiada frecuencia, aquellos que no saben construir se regocijan
destruyendo. Gral. Eloy Alfaro, Ecuador 1842-1912
Quiero creer que los salvadoreños hemos entendido las causas y
consecuencias de los desastres políticos de 1960 a 1989, que fueron
influenciados por el comunismo y su disfraz socialista, y hemos logrado
transmitir a la juventud votante los nefastos efectos de tal cúmulo
de criterios y decisiones equivocadas.
Quiero también creer que entendiendo lo anterior, los votantes
han hecho al menos justicia política, castigando y rechazando a
los partidos responsables de dichos desastres.
No estando nuestra memoria histórica colectiva tan aletargada después
de todo, lo cortoplacista de nuestras proyecciones políticas se
iría tornando cada vez más en pensamiento de verdaderos
estadistas, y sean así apreciadas por los votantes.
Creo con firmeza que la vasta mayoría de los votos del FMLN fue
lograda con la tentación de las garduñas y piñatas,
que los comunistas, al tener el poder, han hecho con las riquezas de la
verdadera clase trabajadora, los empresarios que la generaron.
Me resisto a creer que los causantes de tantas ilusas promesas y un 36%
de los votantes sean tontos e ignorantes.
El calificativo que resultaría ser el común denominador
para los responsables de las torpezas políticas históricas
citadas y las recientes promesas pre-electorales de continuarlas, sería
el de pícaros, aunados al de tontos e ignorantes.
Observemos que al PCN, que gobernaba en 1960 hasta 1979, y fue legislando
lo que llamaban conquistas laborales, que la historia ahora
nos demuestra que fueron conquistas de pobreza; al PCN, que
debió haber puesto orden cumpliendo la ley, y evitando así
la guerra, fue tan severamente castigado como el PDC, que de no ser por
su alianza con el CDU hubiese resultado peor.
El PDC, responsable de las reformas agarduñadas de 1980, a todas
luces injustas y condenadas al fracaso desde el principio, y que causaron
no sólo el caos agrario que aún perdura, sino ser reformas
para aumentar pobreza, emigrados, fracasados, gestar más haraganes
e ineficientes, fue también castigado el pasado 21 de marzo.
Con lo anterior se puede deducir que si a lo del trastornado del PDC le
hubiésemos sumado las presentaciones del furibundo del FMLN, El
Salvador hubiese caído, primero, en un caos al estilo Venezuela,
luego al de Haití, posteriormente al de Cuba, y al final, en los
niveles africanos del cuarto mundo. ¡Dios ha salvado al país!
Corregir esos errores es un mandato de la ciudadanía honesta.
*Columnista de El Diario de Hoy.