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Opinando
Nos salvamos de caer en el 4o. mundo

No estando nuestra memoria histórica colectiva tan aletargada después de todo, lo cortoplacista de nuestras proyecciones políticas se iría tornando cada vez más en pensamiento de verdaderos estadistas.

Publicada 27 de abril 2004, El Diario de Hoy

Oscar Monedero Alfaro
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

“Con demasiada frecuencia, aquellos que no saben construir se regocijan destruyendo”. Gral. Eloy Alfaro, Ecuador 1842-1912

Quiero creer que los salvadoreños hemos entendido las causas y consecuencias de los desastres políticos de 1960 a 1989, que fueron influenciados por el comunismo y su disfraz socialista, y hemos logrado transmitir a la juventud votante los nefastos efectos de tal cúmulo de criterios y decisiones equivocadas.

Quiero también creer que entendiendo lo anterior, los votantes han hecho al menos justicia política, castigando y rechazando a los partidos responsables de dichos desastres.
No estando nuestra memoria histórica colectiva tan aletargada después de todo, lo cortoplacista de nuestras proyecciones políticas se iría tornando cada vez más en pensamiento de verdaderos estadistas, y sean así apreciadas por los votantes.

Creo con firmeza que la vasta mayoría de los votos del FMLN fue lograda con la tentación de las garduñas y piñatas, que los comunistas, al tener el poder, han hecho con las riquezas de la verdadera clase trabajadora, los empresarios que la generaron.

Me resisto a creer que los causantes de tantas ilusas promesas y un 36% de los votantes sean tontos e ignorantes.

El calificativo que resultaría ser el común denominador para los responsables de las torpezas políticas históricas citadas y las recientes promesas pre-electorales de continuarlas, sería el de “pícaros”, aunados al de tontos e ignorantes.

Observemos que al PCN, que gobernaba en 1960 hasta 1979, y fue legislando lo que llamaban “conquistas laborales”, que la historia ahora nos demuestra que fueron “conquistas de pobreza”; al PCN, que debió haber puesto orden cumpliendo la ley, y evitando así la guerra, fue tan severamente castigado como el PDC, que de no ser por su alianza con el CDU hubiese resultado peor.

El PDC, responsable de las reformas agarduñadas de 1980, a todas luces injustas y condenadas al fracaso desde el principio, y que causaron no sólo el caos agrario que aún perdura, sino ser reformas para aumentar pobreza, emigrados, fracasados, gestar más haraganes e ineficientes, fue también castigado el pasado 21 de marzo.

Con lo anterior se puede deducir que si a lo del trastornado del PDC le hubiésemos sumado las presentaciones del furibundo del FMLN, El Salvador hubiese caído, primero, en un caos al estilo Venezuela, luego al de Haití, posteriormente al de Cuba, y al final, en los niveles africanos del cuarto mundo. ¡Dios ha salvado al país! Corregir esos errores es un mandato de la ciudadanía honesta.

*Columnista de El Diario de Hoy.


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