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Mentira diplomática

No ceden. El infierno seguramente se congelará antes de que admitan que Hugo Chávez está violando de forma sistemática derechos humanos y aplastando la democracia en Venezuela

Publicada 23 de abril 2004, El Diario de Hoy

Ejecuciones. La silla eléctrica y la inyección letal aún se usan en varios estados de la Unión Americana. Foto: EDH/AP

Jonathan Gurwitz
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

En “El Diccionario del Diablo”, el sátiro estadounidense Ambrose Bierce definió la diplomacia como “el arte patriótico de mentir por el país propio”. La historia está repleta de ejemplos de diplomáticos que dicen una cosa, pero están hablando de otra.

Fue hasta medio siglo después de que Bierce hubiera publicado su compilación de aforismos que la Unión Soviética y Cuba demostraron que las mentiras voluntarias yacen en la diplomacia.

En 1962, la dirigencia soviética negó que estuviera colocando misiles en Cuba. El Gobierno del entonces Presidente estadounidense, John F. Kennedy, llevó su caso a las Naciones Unidas, donde el embajador Adlai Stevenson encontró las falsedades de su contraparte soviética, Valerian Zorin.

Stevenson respondió con uno de los grandes discursos de la historia.

“Le quiero decir”, dijo Stevenson a Zorin, “que yo no tengo su talento para la ofuscación, para la distorsión, para el lenguaje confuso y para los dobles sentidos. Y debo confesarle, ¡me alegra que así sea!”.

Stevenson formuló una simple pregunta: “¿Usted, embajador Zorin, niega que la Unión Soviética haya colocado y esté colocando... misiles en sitios en Cuba?” El soviético se negó a responder.

“Usted ha negado su existencia. Deseo saber si lo comprendo a usted correctamente. Estoy preparado para esperar hasta que el infierno se congele, si esa es su decisión”.
Después, Stevenson presentó las fotografías de reconocimiento de los misiles y el mundo llegó al borde de la guerra nuclear.

La deshonestidad política de esa índole vive hoy día en los herederos ideológicos de la Unión Soviética y en los aliados del régimen cubano. El 31 de marzo, Jorge Valero, el Embajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA), pronunció un discurso que habría ruborizado a Zorin.

Discursos iguales

Al dirigirse ante la OEA, Valero trató de exponer un caso de una hilaridad tan contraria al hecho establecido como para trazar comparaciones con las mentiras soviéticas y cubanas de 1962.

“El Gobierno de Hugo Chávez”, dijo Valero, “siempre ha respetado a la oposición. Él ha garantizado el ejercicio pleno de los derechos constitucionales. La disensión y la protesta son bienvenidas y se pueden ejercer sin restricciones”.

El Gobierno de Chávez “respeta la soberanía nacional, su independencia y la no interferencia en los asuntos internos de otros países”.

Valero prosiguió para condenar a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, la cual divulgó un informe en fecha reciente detallando abusos a los derechos humanos en Venezuela.

Antes de que Valero evadiera la verdad ante la OEA, Bernardo Álvarez, el embajador venezolano ante Estados Unidos, respondiendo a una columna que escribí el mes pasado, en la cual detallaba los abusos domésticos e internacionales del Gobierno de Chávez, alegó que su gobierno no tenía detenidos a prisioneros políticos, no acosaba a la oposición política y está “firmemente comprometido con el Estado de derecho”.

Si necesitara alguna prueba adicional para documentar la subversión de la democracia venezolana por parte de Chávez, el equivalente de las fotografías de los misiles de la Unión Soviética llegó la semana pasada, en un informe de Human Rights Watch, en el cual se documentaba la detención, por parte del Gobierno de Chávez, de entre 300 a 400 personas durante protestas recientes, así como el uso de gas lacrimógeno, bastones eléctricos y otras formas de tortura infligida sobre algunos de los que estaban bajo custodia.

Valero y Álvarez ciertamente sobresalen en los talentos identificados por Stevenson: ofuscación, distorsión, lenguaje confuso y dobles sentidos. Nadie, por tanto, necesita preguntar: El infierno seguramente se congelará antes de que cualquiera de dichos diplomáticos admita que el Gobierno de Chávez está violando sistemáticamente los derechos humanos y aplastando la democracia en Venezuela.


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