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Terroristas allá, “reformadores” acá

Secuestradores, asesinos, dinamiteros y guerrillas de Hispanoamérica, África y Asia eran presentados como “reformadores sociales”, agraristas y “combatientes por la libertad”.

Publicada 22 de abril 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

El mundo es mucho más peligroso hoy en día que antes de los ataques de Al Qaeda a los Estados Unidos en septiembre de 2001, o al menos así lo estiman observadores del Primer Mundo. Pero cada uno juzga la fiesta de acuerdo a cómo le fue en ella. Hoy en día, Hispanoamérica, con excepción de Colombia, está menos acosada por el terrorismo que los Estados Unidos y Europa, aunque nadie garantiza que esta relativa paz no se pueda revertir de un momento a otro.

Durante las décadas de los Setenta y Ochenta el terrorismo se ensañó contra los hispanoamericanos y, en menor medida, contra los europeos y los asiáticos. Italia fue azotada por grupos internos y externos, como lo destaca el asesinato de Aldo Moro y el atentado contra Juan Pablo II. El desafío fue de tal magnitud que en un momento la institucionalidad del país corría grave riesgo de desplomarse, hasta que quedó claro que el combate al terrorismo iba a librarse con la ley en la mano pese a los altísimos costos que eso representaba. La actual estabilidad italiana contrasta con lo que ocurre en Argentina, donde se combatió el terrorismo con otro terrorismo.

El terrorismo del Tercer Mundo fue particularmente virulento, con el agravante de contar con el apoyo de gobiernos de países desarrollados. Secuestradores, asesinos, dinamiteros y guerrillas de Hispanoamérica, África y Asia eran presentados como “reformadores sociales”, agraristas y “combatientes por la libertad”. De esa época son los “movimientos liberacionistas” como los tupamaros, los sandinistas, los efemelenistas, los montoneros y otros. Brasil fue azotado con dureza por la guerrilla (recuérdese el “manual del guerrillero urbano” de un tal Marighela), al igual que Chile, pero ningún país fuera de Camboya sufrió un ataque más demencial y virulento que Perú de parte del “Sendero Luminoso”.

Es moralmente repugnante sostener que detonar bombas en las Torres Gemelas de Nueva York sea terrorismo, pero que no lo sea en Bogotá. El Sha de Irán luchó contra los fundamentalistas islámicos, lo que le valió la condena primero, el aislamiento después y la caída más tarde, en un proceso instigado por “Jimmy” Carter, el mismo que desencadenó los sucesos que llevaron a las guerras en Centro-América con sus doscientos y tantos mil muertos. Los vientos que sembró Carter en esos años, generaron las tempestades que hoy amenazan a la civilización entera.

Habrá éxito si hay conciencia

La lucha contra el terror va avanzando, aunque los grupos y padrinos que lo promueven asumen nuevas formas y disfraces, como Proteo en la mitología griega. Se dice que las dos terceras partes de los cabecillas de Al Qaeda han muerto o están capturadas, pero directa o indirectamente están detrás de otros movimientos criminales, en especial entre los islámicos. Los perpetradores del atentado en Madrid fueron marroquíes. Y células afines hay en todo el norte de Africa, en Kenya, en Turquía, en Alemania y en Inglaterra. Pero muchos han sido capturados o eliminados, como los dos cabecillas de Hamas muertos en menos de un mes.

El combate del terrorismo puede durar medio siglo. Fuera de Cuba y Corea, ningún gobierno, ni siquiera Irán, va a apoyar abierta y de manera oficial a los movimientos del terror. Se tendrá éxito si la gente toma conciencia de la amenaza.


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