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Millonarios
Los salvadoreños Miguel y María Bonilla ganaron 109
millones de dólares en la lotería estatal de Maryland.
Ambos emigraron a Estados Unidos a comienzos de la década de
1980. Foto EDH / AP |
Tres días después del sorteo del 9 de abril, Bonilla sacó
el boleto de su bolsillo. Tras revisar los números -y verificarlos
por incredulidad- le dijo a su esposa que habían ganado el premio.
Ella dijo: Tal vez estás confundido''', relató
Bonilla.
Cualquier confusión quedó aclarada el martes cuando las
autoridades de la lotería de Maryland le entregaron a Bonilla y
a su esposa, María, un cheque por 62 millones de dólares.
Los inmigrantes salvadoreños decidieron cobrar el premio en un
pago único, y se quedarán con 42 millones de dólares
tras pagar impuestos federales y estatales.
Los Bonilla aseguran que no planean ningún cambio drástico
en sus vidas. Al día siguiente de saberse ganador, Miguel salió
a su trabajo de construcción a las 5 de la mañana, y María
mantuvo hasta el viernes su trabajo como empleada de limpieza en las escuelas
del condado Montgomery.
Pero ambos aseguran que probablemente se jubilarán y se mudarán
a otra casa en la zona. Y ya tienen planes para llevar sus cuatro hijos
a Disney World.
Gracias, gracias a Dios por darme el dinero'', dijo Miguel Bonilla
durante una conferencia de prensa. Estamos contentos, mi esposa
está tan contenta, todos estamos contentos''.
La pareja, ambos con edades que oscilan los 40 años, se conocieron
en un autobús de Washington cuando iban a sus respectivos trabajos.
María le dio a Miguel su número de teléfono cuando
los dos se bajaron un día en la misma parada. Llevan casados 15
años.
Ambos emigraron de El Salvador a comienzos de la década de 1980
y escaparon de la guerra civil que azotaba su país.
Miguel trabajó durante 18 años en la empresa Miller-Long
Concrete Construction, un empleo qua él asegura le encantaba. Compraba
boletos de lotería de vez en cuando en la tienda Kensington Mart,
un hábito que su esposa consideraba una pérdida de dinero
pero que aceptaba a regañadientes. Ahora María cambió
de opinión.
Nunca creí que podíamos ganar'', dijo.