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Mosqueteros “guanacos”

Piezas clave. El Salvador tiene un equipo especial de diplomáticos en Washington D.C.
Se encargan de negociar, atender a la comunidad y relacionarse con todo el hemisferio

Publicada 21 de abril 2004, El Diario de Hoy

Luis Laínez
Enviado Edh/Washington D.C.
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Los tres fuertes en el D.C.G El embajador René León, junto a Margarita de Escobar y al cónsul Carlos Adrián Velasco. Foto EDH

La sede de la misión de El Salvador ante la Organización de Estados Americanos (OEA) está en el cuarto piso de un edificio ubicado en la Avenida Connecticut, en esta ciudad.

Ayer, la ministra de Relaciones Exteriores, María Eugenia Brizuela de Ávila, se reunió, en ese lugar, con su equipo diplomático en Washington D.C.

Ahí estaba René León, representante del Gobierno salvadoreño ante Estados Unidos; la anfitriona, Margarita Escobar, embajadora ante la OEA, y Carlos Adrián Velasco Novoa, el cónsul general en esa capital.

Los tres son la punta de lanza de la política exterior, un grupo selecto que, según afirma en tono de broma el embajador, debe estar disponible “365 días al año, no tener hijos menores de 15 años y tener pocos compromisos familiares”.

León se enfrenta día a día con congresistas y representantes de la Casa Blanca. Él es el responsable de negociar los acuerdos migratorios y convencer a legisladores de que apoyen el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica, entre otras cosas.

Escobar mantiene las relaciones multilaterales en la OEA. Arquitecta de profesión, fue la impulsora de la reconstrucción del Salón Dr. José Gustavo Guerrero en la sede panamericana (y que será inaugurado hoy) y ha sido una de las pocas mujeres que ha presidido el Consejo de Seguridad del ente hemisférico.

Comunidad

Velasco Novoa está al frente de uno de los consulados más importantes en EE.UU. Después de Los Ángeles, en California, en Washington D.C. y sus alrededores se concentra la segunda mayor colonia de salvadoreños.

En las áreas del Distrito de Columbia, Delaware, Maryland, Virginia y West Virginia, viven 450,000 connacionales.

León ha entendido que lo mejor para los salvadoreños que residen en los Estados Unidos es legalizar su situación migratoria. Después de eso, hay más oportunidades de crecimiento económico. Prueba de ello, sostiene, es que el aumento de las remesas se explica por el mayor número de ciudadanos con estabilidad migratoria.

El embajador se ha convertido en un negociador consumado. Conoce los pasillos del Congreso y se codea con influyentes funcionarios de la Casa Blanca. Por eso sabe que en lo que falta del año no será posible la aprobación de ley migratoria alguna. En noviembre, los estadounidenses elegirán Presidente y renovarán la Cámara de Representantes y el Senado.

Eso no significa que tendrá vacaciones. Sabe que es tradición en Estados Unidos que las grandes decisiones de un nuevo gobierno son tomadas en sus primeros 100 días de administración.

Así que seguirá reuniéndose y charlando. “Se trata de estar en la pantalla política de los tomadores de decisión”, apunta.

Muy lejos de la parafernalia de la política del país más poderoso del mundo, está el trabajo del cónsul.

Su misión, en esa misma ciudad, es atender las necesidades de casi medio millón de salvadoreños.

Cuando el presupuesto le deja fuera del servicio comunitario, Carlos Adrián Velasco Novoa acude a organizaciones ciudadanas para atender a sus compatriotas.

No es de extrañar que busque cooperación con funcionarios locales o con ONG conocidas. El mismo cónsul es un asiduo usuario del metro y del servicio público de autobuses, una opción económica en una ciudad donde el parqueo cuesta $200 cerca de la casa y una cantidad igual cerca del trabajo. Son costos muy por encima de las posibilidades de un miembro de la misión diplomática.

No obstante, eso no significa que no trabaje. En los últimos dos años, ha logrado aumentar la eficiencia en la atención a los salvadoreños.

En lugar de esperar un mes para obtener el pasaporte, ahora Velasco se ufana de que la espera se ha reducido a apenas dos horas.

La canciller sostiene que esto significa que el interesado no perderá tiempo, dinero y oportunidades para trabajar. Eso es muy importante para alguien que contribuye, junto con otros millares más, a enviar más de $2,000 millones en remesas.



La herencia de una mujer

La canciller María Eugenia Brizuela de Ávila se le reconoce haber acercado las sedes diplomáticas a los salvadoreños en el exterior y de haber modernizado los servicios.

Canciller Eugenia de Ávila. Foto EDH

A pocas semanas de finalizar su gestión en la administración del Presidente Francisco Flores, la funcionaria continúa cosechando reconocimientos internacionales.

El lunes fue la oradora principal del foro “Más allá de la Guerra: Centroamérica en el Siglo XXI”, organizado por la American University y copatrocinado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Hoy, participará en la sesión especial del consejo permanente de la OEA sobre la promoción de los derechos humanos de la mujer y la igualdad de género. Su presentación se llama “Género en la Cumbre de las Américas y la Política Exterior”.

Brizuela de Ávila afirma que triplicó a las mujeres en puestos de decisión. Y no lo hizo precisamente porque sea una feminista empedernida. De hecho, es enemiga de fijar cuotas de género para cargos públicos.

“La mujer debe ser reconocida por su capacidad. Que llegue por su capacidad y no para llenar un cupo”, comenta la funcionaria. Exhorta a los partidos políticos a fomentar la formación ideológica de las mujeres. Así, se formarán mejores candidatas.

Por experiencia, luego de dirigir por casi cinco años la política exterior salvadoreña, sabe que no es fácil para una mujer incursionar en el ámbito público.

Sostiene que se debe combatir el estereotipo del ama de casa.

Reinauguran sede del consulado
* La temperatura ya subió en esta ciudad. Eso obligó a que sus residentes usaran ayer ropas ligeras.

* Un grupo de salvadoreños y diplomáticos se apretujaba en el interior de una casa de arquitectura inglesa ubicada en el 1724 de la Calle 20 de Washington.
* El evento era la reinauguración del Consulado. Su jefe, Carlos Adrián Velasco, dijo que en los últimos dos años se ha atendido a más de 60 mil salvadoreños.
* Antes un pasaporte se entregaba en 30 días. A partir de ayer el trámite dura únicamente dos horas.

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