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| En orden. La PNC estuvo presente en el traslado
de los comerciantes. No hubo problemas. Foto
EDH |
Antolin Escobar
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Eran las 4:00 de la mañana de ayer cuando varios agentes de la
Policía Nacional Civil (PNC), y del Cuerpo de Agentes Metropolitanos
(CAM) llegaron a las inmediaciones de la terminal de buses Francisco Lara
Pineda.
El objetivo era desalojar a los vendedores de la 8a. y 10a. Avenida Sur
para darle mayor fluidez al tráfico vehicular de la zona.
La medida obedeció al plan de ordenamiento de carretilleros,
que la Gerencia de Servicios Municipales de la comuna santaneca y la Asociación
de Vendedores Ambulantes de Santa Ana (Avansa) negocian desde hace varios
meses y que se concretó el jueves con la entrega de una licencia
que acredita a los carretilleros como los dueños de los puestos
temporales de un metro por 1.50 metros ubicados en 13a. y 15a. Calle Poniente.
Fueron dos cuadras las que quedaron cerradas en su totalidad para que
los vendedores puedan comercializar sus productos sin riesgo de ser atropellados
por los carros y autobuses.
La tranquilidad de los vendedores asombró a propios y extraños,
ya que durante la reubicación no hubo incidentes de violencia entre
los vendedores y agentes policiales y el CAM.
De acuerdo
Una vendedora que se vio beneficiada con la medida se mostró satisfecha
con la reubicación. Este lugar sí está bien
para vender, no como antes que nos habían mandado a un lugar donde
los clientes ni valor tenían de entrar, dijo Inés
Mancía.
Sin embargo, a quienes no les causó mucha gracia el cierre de las
dos cuadras fue a los comerciantes que tienen sus negocios establecidos
en la zona.
Aunque aquí siempre ha habido vendedores, el problema es
que de ahora en adelante ya no circularán vehículos y eso
probablemente se vea reflejado en las ventas, indicó uno
de los empresarios.
Los agentes del CAM se mantendrán pendientes para evitar que los
vendedores se muevan de sus puestos.
