René Serrano
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
José Pilar Calles, de 45 años, se convirtió en
la primera víctima mortal de la imprudencia y la excesiva velocidad
en la carretera entre los municipios de San Isidro y Sensuntepeque, en
2004.
Calles caminaba en estado de ebriedad en el kilómetro 71, frente
al Instituto Nacional y el centro escolar Centro América, cuando
cerca de las dos de la madrugada de ayer fue embestido por un camión
que continuó la marcha, según informó María
Abelina Calles, hermana del arrollado.
El hombre se dirigía a su vivienda ubicada en el caserío
El Jute, cantón Los Jobos de la misma jurisdicción.
Su cuerpo quedó irreconocible a causa de los múltiples golpes
que sufrió.
Irene Calles, madre del fallecido, se lamentaba al no tener dinero para
los oficios fúnebres de su hijo, ya que la familia vive en una
situación de extrema pobreza en una zona marginal. Debido a ello
los restos no fueron velados y ayer mismo los sepultaron.
Esta no es la primera vez que la imprudencia al conducir y la falta de
precaución por parte de los peatones provoca luto entre los sanisidrenses.
Sólo el año pasado la División de Tránsito
de la Policía Nacional Civil (PNC) registró diez muertes,
entre éstas una niña de cinco años que se dirigía
al kínder, en el tramo comprendido entre el kilómetro 68
y 72.
A raíz de esto la División de Tránsito se trasladó
en enero anterior a la localidad. Con los controles vehiculares en la
zona se ha logrado disminuir el número de víctimas este
año.
Pero sólo funcionan durante el día cuando las escuelas están
abiertas.
