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Medidas de prevención
Cortocircuito en los frenos...

Haga una inspección en su casa, carro o en su fábrica y se dará cuenta de la inmensidad de riesgos que le rodean. Sorpréndase a sí mismo eliminando de su entorno las posibilidades de un “cortocircuito”.

Publicada 18 de abril 2004, El Diario de Hoy

Pedro Roque*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

¿Sabe usted que en toda Europa, donde durante las vacaciones de Semana Santa circulan unos 80 millones de vehículos con un recorrido medio de 600 kilómetros, no hubo, relativamente, tantos accidentes ni muertos como los que tuvimos en El Salvador, donde el recorrido medio es de doscientos kilómetros y el número de vehículos no pasa de medio millón?

Comentando con un amigo sobre esta desproporción, me respondió: “Las carreteras en Europa son mejores que las de aquí”… No es cierto, le respondí, “pues la mayor parte de los accidentes se produjo en lugares donde las carreteras están, actualmente, en buenas condiciones”. “Entonces, será que hay más policías en las carreteras”, me contesta.

Tampoco, pues observando cada cuantos kilómetros se encuentra un policía en las carreteras europeas y cuántos se encuentra uno aquí, nosotros tenemos muchos más. En Europa puede ser que encontremos un policía cada 400 kilómetros. Aquí, de San Salvador hasta la Costa del Sol, hay cuatro retenes con cuatro policías.

“Entonces será que manejan mucho mejor que nosotros”, me dice. Ésta sí es una causa de gran parte de los accidentes. Los conductores manejan con más cuidado, de forma defensiva y no tan agresiva como aquí. Los motoristas del transporte pesado o el transporte de pasajeros son mucho más profesionales conduciendo y respetan el reglamento de tránsito, las horas de trabajo y las de descanso.

Pero también la gente conoce mejor y respeta las reglas básicas de circulación. Por ejemplo: manejar por la derecha, no adelantar por la derecha, parar cuando el semáforo está en rojo, no saltarse los “altos” y además, no hay licencias “chaveliadas”.

Otro punto importante es el funcionamiento de los vehículos. En Europa, la gente, las empresas y el Estado aplican cada vez más el “mantenimiento preventivo” que el “mantenimiento correctivo”.

Un indicador de la mentalidad y condición real del mantenimiento aquí, la puede constatar comprobando lo siguiente: Desde cualquier lugar que usted salga en su carro, en cualquier dirección, cualquier día y a cualquier hora, antes de veinte minutos o de cuarenta kilómetros encontrará un vehículo averiado… Y si la avería se produce en una curva, ahí mismo se queda, sin importar si están en el carril de la derecha o el de la izquierda.

En Europa los vehículos deben portar obligatoriamente dos triángulos y un chaleco reflectante para cuando, por alguna razón, se produce una avería y, además, el conductor debe apartar el vehículo a un lugar donde represente el menor riesgo posible para otros. Aquí, una rama en el suelo o un asiento del bus es lo que “como máximo” colocan cuando un vehículo “se queda”.

El otro punto al que hoy me quiero referir es el de los “cortocircuitos”, que, según parece, han sido los causantes de los últimos incendios en fábricas de diferentes rubros. Evidentemente, es posible que la causa de un incendio sea un cortocircuito, pero, señores, es muy difícil después del incendio, sobre todo cuando la instalación eléctrica se quemó, decir con seguridad que el inicio fue un cortocircuito.

En todo caso, tanto los “cortocircuitos” como el “fallo de los frenos” se pueden prevenir mediante inspecciones preventivas de los puntos críticos del sistema de frenos y de las instalaciones eléctricas.

La clave para no incurrir en pérdidas económicas y sobre todo en los accidentes de tránsito, también de vidas humanas, es la “prevención”. Pero la prevención requiere de recursos económicos, tiempo y esfuerzo, y aquí, en El Salvador, el gran “conflicto conceptual” es que la gente asume que no tiene dinero ni tiempo para la prevención; que la prevención es un “gasto innecesario” y que los incendios y los accidentes son cuestión de “mala suerte”.

Señores... La “prevención” es un apartado que conceptualmente gana cada día más importancia en la ingeniería y la “industria de la prevención”. Se piensan y fabrican una inmensidad de equipos para la prevención, que desgraciadamente no se usan de manera adecuada, porque quienes debieran usarlos siguen aferrados a la creencia de que los accidentes suceden por mala suerte.

Los “gastos” económicos y sociales causados por los accidentes son cientos de miles de veces mayores que la inversión en prevención.

El martes pasado, EDH publicó dos noticias con fotografías, una de un bus escolar que decía: “Choca bus escolar tras fallarle los frenos” y otra, “Últimos retoques en el sótano del Mercado Central”.

En la primera se ve el bus “chocado”, y en la segunda, un obrero con una máquina cortadora que saca chispas en todas las direcciones, sin ningún tipo de protección para el cuerpo, ni para los ojos.

Si se revisa desde cuándo los frenos le venían fallando al bus o la posibilidad de que el obrero termine ciego, se darán cuenta de que no se trata de “mala suerte”, sino de claros descuidos y gran negligencia.

Hablando de “País Seguro”, pienso que el “nuevo Gobierno” debe tener entre sus prioridades el reducir el gran costo económico y social que genera la inmensidad de accidentes laborales y de tránsito.

Seguramente, la sociedad recibirá con buenos ojos un “Plan de Prevención de Riesgos Laborales y Accidentes de Tránsito” y al mismo tiempo, el apretón de la “Mano Dura” para quienes no lo cumplan, pues si se analizan los números, se percatarán de que los accidentes laborales y los de tránsito generan tanto o más costos, gastos, daños sociales, heridos y muertos que la delincuencia.

Haga una inspección en su casa, carro o en su fábrica y se dará cuenta de la inmensidad de riesgos que le rodean. Sorpréndase a sí mismo eliminando de su entorno las posibilidades de un“cortocircuito” o que le “fallen los frenos”.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

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