|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Mal pensada la ley contra la prostitución El problema es demasiado complejo como para resolverlo con penas de cárcel y multas Publicada 18 de abril 2004, El Diario de Hoy |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| El Diario de Hoy Se necesitan dos para bailar el tango: en esto de la prostitución
están involucradas tanto las personas que han caído en la
desgracia, como las que requieren esos servicios. Creer que persiguiendo,
multando y castigando a una sola de las partes se va a erradicar o al
menos aliviar este grave problema, no sólo es absurdo, sino que
además injusto. En Miami la pena cae por igual al que se prostituye en la calle como
al que se detiene a hablarle. Inclusive la policía despliega mujeres
y hombres como anzuelos: tan pronto un automovilista intenta ligar, de
la nada sale un radiopatrulla que le investiga, le da cita para comparecer
ante el juez y con frecuencia le lleva al recinto policial. Las multas
son muy severas; cientos de dólares y a menudo labor comunitaria.
Y está el riesgo adicional de que la familia del romeo se entere
de lo sucedido. Y burdeles los hay en el norte europeo, como lo descubre cualquier turista
que visite Amsterdam o Hamburgo. Como contraste ya hablamos sobre las
mafias de la prostitución que operan a lo largo de la frontera
entre Estados Unidos y México, que literalmente esclavizan desde
niños hasta hombres y mujeres viejos. Las historias más
espantosas de miseria humana tienen lugar en esa zona. Persígase al que paga por pecar |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| © El Diario de Hoy - Aviso Legal | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||