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Basura. Los desperdicios se acumulan en el barranco.
Foto: EDH |
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
La Unidad Canina de la Policía Nacional Civil (PNC) sumó
ocho perros más que fueron graduados ayer por la Escuela Centroamericana
de Entrenamiento Canino, que tiene su sede en el departamento de Barberena,
Guatemala.
Estos canes son utilizados por la policía para detectar drogas
en lugares insospechados y son de gran ayuda ante los diversos mecanismos
utilizados actualmente por los narcotraficantes para evadir controles
y cacheos policiales, según datos de la PNC.
Los perros son adiestrados por quienes serán sus guías,
es decir, los agentes policiales que orientan u ordenan a los canes realizar
determinada maniobra.
El proceso de adiestramiento duró ocho semanas. En ese lapso, el
guía también recibió enseñanza teórica
y práctica, pues en la acción ambos se complementan para
tener éxito en la detección de estupefacientes.
A partir de ayer, la Unidad Canina cuenta con veintidós perros
de diversas razas, especializados en la búsqueda de drogas.
Los perros junto a sus guías están asignados en las distintas
zonas fronterizas, puertos y aeropuertos del país.
Según una fuente policial, la incorporación de los ocho
equipos a la Unidad Canina, permitirá que ésta amplíe
su presencia en otros lugares para realizar un mejor control en el combate
al tráfico de drogas que desarrolla la División Antinarcóticos
en todo el país.
Clausuran curso
La policía también informó de la clausura de un curso
sobre la Cadena de Custodia, que fue impartido en la Delegación
de Soyapango en el que participaron todos los policías de la referida
delegación, así como fiscales auxiliares de la subregional
de Soyapango.
El curso en mención, según el inspector Marco Tulio Lima,
es de mucha importancia pues contribuirá a que se garantice la
recolección y preservación de las evidencias de un delito,
las que a la postre, son contundentes para la investigación criminal.
Esto en la noche da miedo y asco, viera los mosquiteros como negrean
de zancudos. Yo me preocupo porque hay muchos niños, expresa
Nicolasa beltrán.
De acuerdo con la mujer, el problema se da porque hay muchas personas
de otros lugares que utilizan la zona para arrojar las bolsas de basura.
Lo peor del caso es que los mismos vecinos del lugar, según asegura,
arroja animales muertos en el barranco, lo que produce un hedor insoportable.
Aunque el camión recolector pasa por el lugar tres veces por semana,
hay personas que no lo esperan y los desperdicios acaban en el fondo de
la quebrada.
De pronto, los habitantes del Pasaje Celestino abogan porque la municipalidad
realice una campaña de limpieza, pero que al mismo tiempo castigue
a quienes arrojen los desechos.
Hace como cuatro años los de la alcaldía limpiaron
la quebrada, pero desde entonces la basura se va hasta que viene las lluvias,
dijo un hombre que prefirió no dar su nombre.
