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| La perseverancia - Las madres y esposas de los
opositores del comunismo exigen, en marchas silenciosas, la inmediata
libertad de los suyos. Foto: EDH/AP |
Thomas L. Friedman
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
El New York Times dijo lo siguiente en uno de sus editoriales del pasado
26 de marzo:
Adolfo Fernández Sainz, de 56 años de edad, es traductor,
periodista y defensor de la democracia en Cuba.
Su dirección actual es una celda localizada en la prisión
Holguín, a casi 800 kilómetros de su familia, misma que
tiene permitido una visita de dos horas cada tres meses.
Fernández Sainz comparte su celda con 47 prisioneros comunes, uno
de los cuales le golpeó hasta dejarle inconsciente en diciembre.
Fernández Sainz, quien está cumpliendo una condena de 15
años en prisión, es uno de 75 periodistas, economistas,
bibliotecarios, trabajadores por los derechos humanos y médicos
que fueron arrestados en marzo pasado en Cuba, para luego ser condenados
formalmente.
Esa severa represión puso tras las rejas a la mayoría de
los disidentes de la nación, cuyos supuestos crímenes incluyen
escribir para sitios en Internet con sede en el extranjero, la creación
de bibliotecas independientes que ofrecen libros escritos por autores
de la talla de Vaclav Havel y el reverendo Dr. Martin Luther King hijo,
así como por reunir firmas, en conformidad con la Constitución
cubana, para presentar una petición enfocada en llevar a cabo un
referendo sobre reformas fundamentales.
Cuba no se conforma con privar a estos hombres y una mujer, la prominente
economista Martha Beatriz Roque de su libertad por lo que será,
en algunos casos, el resto de sus vidas. Están confinados bajo
condiciones infernales, en muchos casos, tan lejos de sus familias como
lo permite Cuba.
Están dentro de celdas infestadas de ratas e insectos, sus raciones
son miserables y son obligados a compartir el espacio con criminales violentos
o a sufrir en confinamiento solitario. La sentencia promedio de estas
personas asciende a 19 años. Algunas de las esposas de los prisioneros
han recibido la advertencia de que perderán a sus hijos si continúan
con sus protestas por las detenciones de sus maridos.
Tristemente, las críticas hacia la represión del Gobierno
cubano provenientes del extranjero han sido inaudibles. El año
pasado, en la Comisión de los Derechos Humanos de Naciones Unidas,
la cual se reúne anualmente entre marzo y abril, los integrantes
efectuaron una votación, con 31 votos a favor y 15 en contra
en contra de una resolución que criticara la represión citada
arriba. En vez de hacerlo, la comisión aprobó una declaración
moderada en la que hacía un llamamiento por la visita de una observadora
de los derechos humanos a la isla; Cuba, sencillamente, no le ha autorizado
la entrada.
Lo que estuvo cerca de ser un apaciguamiento por parte de Fidel Castro
se debe, en buena medida, a la furia del mundo exterior hacia Washington
en fechas recientes, lo cual es explotado con gran maestría por
el régimen comunista.
La Comisión de la ONU sobre Derechos Humanos en Ginebra, Suiza,
está considerando de nuevo si condena o no al régimen de
Castro. El encarcelamiento persistente de valerosos pensadores independientes
de Cuba es una represión totalitaria por parte de una dictadura
brutal. Dejando a un lado la impopularidad del Presidente Bush, la comunidad
internacional debe reconocer esta verdad.
La condena
La Comisión de Derechos Humanos de la ONU emitió el jueves
una resolución en la que condena a Cuba por sus constantes violaciones
a los derechos humanos.
En ese documento, aprobado en Ginebra, se insta al régimen de Fidel
Castro ha garantizar la libertad de expresión y religión.
De igual forma, insta a iniciar oficialmente un diálogo con los
diversos grupos políticos opositores a la dictadura comunista.