Eduardo Torres*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Invito a todos los partidos y salvadoreños, sin distingos
de ideología, a construir un nuevo clima de unidad nacional,
dijo anteayer el Presidente electo de la República, Elías
Antonio Saca, tras recibir la acreditación legal que le permitirá
gobernar al país durante el quinquenio junio de 2004 a junio de
2009.
Ha quedado atrás la confrontación de la campaña,
la polarización, los ataques partidarios y la lucha ideológica,
destacó, a la vez que reiteraba su disposición a escuchar
con humildad y a trabajar en beneficio de todos los salvadoreños;
a buscar los consensos básicos desde la raíz
es decir, desde las comunidades, y a ser intolerantes
con la corrupción.
Grande fue el mandato que le dimos los salvadoreños 22 puntos
porcentuales (un poco más de 500,000 votos) arriba de su más
cercano perseguidor, y grande debe ser el apoyo que, en aras del
bien del país, merece la agenda hacia la modernidad, de reencuentro
entre hermanos y de acérrimo combate contra la pobreza con
posibilidades de éxito, que representan Tony Saca y Ana Vilma
de Escobar.
Y vaya que debemos hacerlo, pues además de ser la agenda que para
continuar mejorando escogimos la mayoría de salvadoreños
en la pasada elección, por cuarta elección presidencial
consecutiva, vaya contraste el existente con el del principal partido
de la oposición.
Para muestra, dos botones: 1- El léxico del campo pagado La
Quinta República se consolida, publicado este pasado miércoles
por la Comisión Política del FMLN, en apoyo a uno de sus
dos héroes favoritos, Hugo Chávez, y, 2- El léxico
del campo pagado del (¿)Colectivo de Solidaridad con Cuba
del FMLN(?), uniéndose a la feroz campaña del régimen
isleño en contra de la condena de la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU, focalizada hacia los Estados Unidos y quienes optaron
por dar sus votos a favor de la censura a Cuba por su política
de derechos humanos.
Diatribas ambas, que contienen el inconfundible aroma a lo que solía
escucharse durante la Guerra Fría, finalizada hace catorce años.
Es ese, me parece, el punto de debate de fondo en el principal partido
de oposición mantener o modernizar dicha ópticay,
en general, en la izquierda salvadoreña.
Pero es ese también uno de los puntos más álgidos
de la agenda nacional, por el distanciamiento que causa, cuando lo que
corresponde es ser civilizados y trabajar por el bienestar general de
la nación.
Recuerdo, para el caso y como si hubiese sido ayer, cuando el Presidente
Francisco Flores hace unos cuatro años, en el programa Frente
a Frente, respondió sobre el tema concertación, que
para el FMLN concertar era sinónimo de cogobernar.
A lo que Schafik Handal respondió, siempre en el mismo espacio,
acusando de dictador al Presidente.
Palabras más palabras menos, el punto es que está por iniciar
un nuevo gobierno. Cede la recesión económica global escenario
en el cual se desempeñó la administración Flores,
continúa con esfuerzo el progreso de El Salvador y gigantesco permanece
siendo el desafío de derrotar la pobreza crónica.
No llegamos para hacer magia ni milagros, sino que a trabajar,
dijo anteayer el Presidente electo. Y que bueno que lo diga así,
porque la responsabilidad de mejora en las condiciones de vida de todos
los salvadoreños no es responsabilidad exclusiva del gobierno,
sino de todas las fuerzas vivas del país en especial la empresarial,
con un gobierno que presta las condiciones para dicha actividad,
pero por supuesto que incluye a los diferentes partidos políticos.
Mejor está El Salvador que hace quince años, mejor que hace
diez y, ciertamente, visiblemente mejor que hace cinco, a pesar de las
condiciones tan adversas en las que ejerció su mandato Francisco
Flores. El reto, sin embargo, continúa.
Por ello ha sido tan bienvenido el mensaje de unidad nacional de Tony
Saca, como resulta natural y obvio, especialmente desde la noche en que
se convirtió en Presidente electo.
Buenas son las señales y el mensaje que han venido saliendo tanto
del Presidente y la Vicepresidenta electos, como de su equipo más
cercano. Pero continúa siendo difícil el desafío
político de lograr la necesaria cohesión y unidad que requiere
el país, para llevar los beneficios del sistema a la mayoría
de salvadoreños.
Siendo este el desafío del quinquenio, pues todos deberíamos
apoyar los esfuerzos encaminados hacia tal fin. ¡Ojalá lo
logremos!
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista
de El Diario de Hoy.
