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Comentario de la semana
Hacia el nuevo quinquenio

Mejor está El Salvador que hace quince años, mejor que hace diez y, ciertamente, visiblemente mejor que hace cinco, a pesar de las condiciones tan adversas en las que ejerció su mandato Francisco Flores.

Publicada 17 de abril 2004, El Diario de Hoy

Eduardo Torres*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

“Invito a todos los partidos y salvadoreños, sin distingos de ideología, a construir un nuevo clima de unidad nacional”, dijo anteayer el Presidente electo de la República, Elías Antonio Saca, tras recibir la acreditación legal que le permitirá gobernar al país durante el quinquenio junio de 2004 a junio de 2009.

“Ha quedado atrás la confrontación de la campaña, la polarización, los ataques partidarios y la lucha ideológica”, destacó, a la vez que reiteraba su disposición a “escuchar con humildad” y a trabajar en beneficio de todos los salvadoreños; a buscar los “consensos básicos” desde la raíz —es decir, desde las comunidades—, y a ser “intolerantes con la corrupción”.

Grande fue el mandato que le dimos los salvadoreños —22 puntos porcentuales (un poco más de 500,000 votos) arriba de su más cercano perseguidor—, y grande debe ser el apoyo que, en aras del bien del país, merece la agenda hacia la modernidad, de reencuentro entre hermanos y de acérrimo combate contra la pobreza —con posibilidades de éxito—, que representan Tony Saca y Ana Vilma de Escobar.

Y vaya que debemos hacerlo, pues además de ser la agenda que para continuar mejorando escogimos la mayoría de salvadoreños en la pasada elección, por cuarta elección presidencial consecutiva, vaya contraste el existente con el del principal partido de la oposición.

Para muestra, dos botones: 1- El léxico del campo pagado “La Quinta República se consolida”, publicado este pasado miércoles por la Comisión Política del FMLN, en apoyo a uno de sus dos héroes favoritos, Hugo Chávez, y, 2- El léxico del campo pagado del “(¿)Colectivo de Solidaridad con Cuba del FMLN(?)”, uniéndose a la feroz campaña del régimen isleño en contra de la condena de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, focalizada hacia los Estados Unidos y quienes optaron por dar sus votos a favor de la censura a Cuba por su política de derechos humanos.

Diatribas ambas, que contienen el inconfundible aroma a lo que solía escucharse durante la Guerra Fría, finalizada hace catorce años.

Es ese, me parece, el punto de debate de fondo en el principal partido de oposición —mantener o modernizar dicha óptica—y, en general, en la izquierda salvadoreña.

Pero es ese también uno de los puntos más álgidos de la agenda nacional, por el distanciamiento que causa, cuando lo que corresponde es ser civilizados y trabajar por el bienestar general de la nación.

Recuerdo, para el caso y como si hubiese sido ayer, cuando el Presidente Francisco Flores —hace unos cuatro años, en el programa “Frente a Frente—, respondió sobre el tema concertación, que para el FMLN concertar era sinónimo de “cogobernar”. A lo que Schafik Handal respondió, siempre en el mismo espacio, acusando de “dictador” al Presidente.

Palabras más palabras menos, el punto es que está por iniciar un nuevo gobierno. Cede la recesión económica global —escenario en el cual se desempeñó la administración Flores—, continúa con esfuerzo el progreso de El Salvador y gigantesco permanece siendo el desafío de derrotar la pobreza crónica.

“No llegamos para hacer magia ni milagros, sino que a trabajar”, dijo anteayer el Presidente electo. Y que bueno que lo diga así, porque la responsabilidad de mejora en las condiciones de vida de todos los salvadoreños no es responsabilidad exclusiva del gobierno, sino de todas las fuerzas vivas del país —en especial la empresarial, con un gobierno que presta las condiciones para dicha actividad—, pero por supuesto que incluye a los diferentes partidos políticos.

Mejor está El Salvador que hace quince años, mejor que hace diez y, ciertamente, visiblemente mejor que hace cinco, a pesar de las condiciones tan adversas en las que ejerció su mandato Francisco Flores. El reto, sin embargo, continúa.

Por ello ha sido tan bienvenido el mensaje de unidad nacional de Tony Saca, como resulta natural y obvio, especialmente desde la noche en que se convirtió en Presidente electo.

Buenas son las señales y el mensaje que han venido saliendo tanto del Presidente y la Vicepresidenta electos, como de su equipo más cercano. Pero continúa siendo difícil el desafío político de lograr la necesaria cohesión y unidad que requiere el país, para llevar los beneficios del sistema a la mayoría de salvadoreños.

Siendo este el desafío del quinquenio, pues todos deberíamos apoyar los esfuerzos encaminados hacia tal fin. ¡Ojalá lo logremos!

*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.

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