El
Diario de Hoy
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Los Presidentes de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua
y Estados Unidos firmarán el 26 de mayo el Tratado de Libre Comercio
(TLC) que negociaron en 2003.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) ha iniciado
esta semana la revisión legal, cotejo lingüístico y
trabajos de traducción con los Viceministros de Economía
y directores de Política Comercial del istmo centroamericano. Nada
se negociará en esta etapa, sólo se asegurará lo
ya acordado.
Las labores deben concluir el 21 de abril, y servirán para prepararle
el terreno a Bush y a los cinco Presidentes de la región, independientemente
de que el marco legal relacionado con el TLC alcance los votos necesarios
en el Congreso.
La administración Bush, como la de todos los países centroamericanos,
ha intensificado una carrera de lobby en Washington por lograr
que las leyes necesarias para el Tratado sean aprobadas por el Congreso
estadounidense, en julio próximo, una vez firmado el instrumento
comercial.
La carrera
Según las cuentas de la Casa Blanca, si el TLC es firmado en mayo,
corre a partir de entonces un plazo de 60 días, para que el Presidente
envíe al Congreso los cambios o proyectos de reforma legislativa
necesarios para implementar el TLC.
Ese plazo concluye en julio y en el mismo, la legislación de implementación
tendrá que discutirse primero en el Comité de Medios de
la Cámara de Representantes, y luego en el Comité de Finanzas,
del Senado. En la primera instancia se requieren 218 votos y 60 en la
segunda.
Es esta fase la que está en juego, no la firma. Eduardo Ayala Grimaldi,
viceministro de Economía de El Salvador, advirtió ayer que
si el Congreso no aprueba las leyes del TLC en julio, dificilmente lo
hará en lo que resta del año.
En agosto, explicó, los congresistas de ambas cámaras entran
en receso para dedicarse al proselitismo. En noviembre, los estadounidenses
deben elegir a su nuevo Presidente, a un tercio de 100 miembros del Senado
y a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes.
El panorama político y los votos cambiarán en el Congreso,
a partir de entonces. Incluso, actualmente, los gobiernos centroamericanos
no tienen seguros los 218 votos de los representantes, ni los 60 en el
Senado.
Además, permanece la amenaza del principal rival de George Bush,
el candidato demócrata John Kerry, quien desde el inicio de su
campaña se comprometió a frenar las leyes necesarias para
el TLC con Centroamérica, mientras no esté convencido de
que el acuerdo contenga normas obligatorias sobre medio ambiente y régimen
laboral.
Kerry y sus colegas demócratas sólo esperan el momento adecuado.
Pero Centroamérica también. Claudia Umaña, directora
de Política Comercial, de El Salvador, señaló que
en el país se seguirá con cautela el proceso estadounidense,
para determinar cuándo enviar a la Asamblea Legislativa el TLC
ya firmado, e iniciar desde ese momento el trabajo de ratificación.
La fecha la decidirá el nuevo gobierno del Presidente electo, Antonio
Saca. No será posible hacerlo en la administración saliente,
puesto que el acuerdo se firmará el 26 de mayo y Saca se posesiona
el 1 de junio.
Ayala Grimaldi advierte que si El Salvador o algún país
centroamericano no acelera la ratificación del TLC en las respectivas
Asambleas, se arriesga a dilatar el proceso y la vigencia del mismo.
A toda costa, es más conveniente ratificarlo a nivel nacional,
que esperar a que Estados Unidos apruebe las leyes de aplicación.
Si lo hace en julio, como se espera, la vigencia sería en enero
de 2005, para lo dos países y las naciones vecinas que ya lo tengan
aprobado.
Si no se alcanzan los votos en Estados Unidos, la aprobación de
leyes se alarga para el 2005, pero cuando ya estén listas, El Salvador
no tendrá problema para la vigencia, porque ya habría ratificado
el Tratado. De lo contrario, ambos procesos se atrasarían, concretó.
Cambio de TLC
El acuerdo con Estados Unidos tendrá anexos bilaterales que sólo
aplicarán para Centroamérica y República Dominicana.
Este país ha retomado el marco legal que el istmo acordó
con los estadounidenses, para negociar la entrada de los productos de
la isla a ese mercado, como los demás países centroamericanos.
Este viernes, negociadores regionales y dominicanos sustituirán
el TLC que firmaron en 1998, para anexarlo al Tratado con Estados Unidos.
No puede haber duplicación ni confusión de beneficios, ha
dicho la USTR.
Ayala Grimaldi confirmó que El Salvador aprovechará para
mejorar el TLC que firmó con Dominicana, para conseguir libre comercio
para algunos bienes que actualmente están excluídos de ese
tratamiento. El sector privado nacional ha viajado a Washington para definir
posiciones.
El resto de naciones centroamericanas también quieren mejorar los
alcances de ese Tratado. Al igual que El Salvador, tratarán de
proteger los bienes sensibles.
Si hay acuerdo con Dominicana, los nuevos tratamientos serán aplicados
en forma bilateral, es decir que serán válidos únicamente
para Centroamérica y la otra parte, sin afectar, ni involucrar
a Estados Unidos. Por ello la sustitución del TLC dominicano se
hará como un anexo del TLC que se firmará con los estadounidenses,
explicó.
El 26 de mayo, Centroamérica y Estados Unidos firmarán su
propio acuerdo y República Dominicana sólo será un
observador. Firmará en junio, cuando termine la negociación
con los estadounidenses.