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Joven es asesinado por marero recién liberado

Ajeno a las pandillas. Había comprado recientemente la casa en la que vivía. Trabajaba como contador y cursaba una licenciatura. El principal sospechoso ya está capturado

Publicada 16 de abril 2004, El Diario de Hoy

Dolor. Vitalina Muñoz llora la muerte de su hijo, en la morgue del hospital de San Bartolo.
Foto EDH

Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Cristian Muñoz, de 22 años, fue asesinado de dos balazos. El presunto asesino es José Enrique Reyes Martínez, de 20 años, supuesto miembro de la Mara Salvatrucha, quien hacía pocas horas había salido de la cárcel, según dijo un oficial de policía de la delegación de Ilopango.

El hecho ocurrió ayer a las seis de la mañana a la entrada del pasaje 8-A, del Proyecto Santa Teresa de San Martín, 20 kilómetros al oriente de San Salvador, donde el 5 de octubre anterior fue asesinada Vanessa Constanza, una estudiante del sexto grado de la escuela local, presuntamente a manos de dos pandilleros de la Mara Salvatrucha.

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El crimen de ayer fue perpetrado frente a la madre de la víctima, Vitalina Muñoz, de 48 años, quien, como habitualmente lo hacía, acompañaba a su hijo hasta la parada de buses, cuando iba a trabajar en un laboratorio farmacéutico, donde se desempeñaba como contador.

Cristian era el único hijo de Vitalina, quien ayer en la morgue del hospital de San Bartolo y frente al cadáver preguntaba, a una de sus amigas que le acompañaba, si su hijo “llegaría a casa por la noche”. La mujer no creía lo que había ocurrido.

“Son ingratos”

“Se me murió el niño (refiriéndose a Cristian) por esos mareros ingratos”, decía llorando la mujer, quien también es empleada de una droguería.

Mientras, en el vecindario, dominado por la Mara Salvatrucha, no hubo quien no dijera que la víctima era un joven apartado de las pandillas, especulaban que tal vez lo asesinaron porque su poco tiempo libre se lo pasaba en otra colonia de San Martín, junto a unos parientes, donde predomina la pandilla 18.

Eso habría dado razones a los salvatruchos para creer que Cristian pertenecía a la mara rival.

No obstante, al decir de su madre, a su hijo no le sobraba tiempo. Además de trabajar, también cursaba tercer año de Contaduría Pública, en una universidad privada de San Salvador.

Ayer, mientras hacía los trámites para que le entregaran el cuerpo de Cristian, Vitalina cargaba en una bolsa de plástico los libros y la corbata de su hijo.

La mujer dijo que un hombre a quien no conoce le disparó a su hijo por la espalda. Ella sólo vio al que disparó. Sin embargo, dice que a la hora que ocurrió la desgracia, en el sitio había más gente que vio claramente el suceso.

No resistió

La policía trasladó a Cristian al Hospital Nacional de San Bartolo, donde falleció a las 8:30 a.m. cuando varios médicos trataban de salvarle la vida.

German Alférez, uno de los cirujanos que atendió el caso, dijo que la víctima tenía dos lesiones. Una en la cabeza y otra en la espalda.

El balazo en la cabeza tenía orificio de entrada y salida. Esto provocó salida de la masa encefálica. En tanto que la que le entró por la espalda, dañó las principales arterias del abdomen, el estómago y el hígado.

“Cuando vienen así (con masa encefálica de fuera) casi nunca logran sobrevivir”, sostuvo el cirujano. La bala que recuperaron del abdomen fue entregada a la Fiscalía para abonar a las investigaciones, según dijo Alférez.

Una rápida acción de la policía y la colaboración de vecinos del Proyecto Santa Teresa, ayudó para que las autoridades detuvieran al presunto hechor.

Éste fue capturado junto a dos mujeres más, en la casa 39 del pasaje 10-A de la misma comunidad (ver nota aparte). El principal sospechoso niega los cargos.


Vivía en territorio salvatrucho
La víctima trabajaba y estudiaba
Cristian muñoz
Muerto
Estudiante
Murió dos horas después de ingresar al hospital de San Bartolo. Trabajaba como contador y estudiaba una carrera.

Vitalina Muñoz
Madre del fallecido

Odio personal
“Hombre ingrato, no había ningún motivo, sólo por el odio. Quizá me lo mataron porque nunca anduvo con ellos y siempre andaba bien arregladito”.

German Alférez
Médico cirujano

Sin tatuajes
“Venía demasiado débil. Lo operamos aquí porque ya no aguantaba a llegar al Seguro (Social). No resistió y murió a las 8:30 de la mañana”.

Zoila Zelaya
Amiga

Muchacho sano
“Yo creo que lo han de haber matado por envidia. Él era un muchacho correcto. No le quedaba tiempo como para andar en maras”.

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