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Caídas, la primera causa de lesiones

En el ISRI. Casi una cuarta parte de las atenciones en la institución se brinda a golpeados por este tipo de percance

Publicada 16 de abril 2004, El Diario de Hoy

Rehabilitación. José Alberto Marroquín recibe terapia a diario. Cayó de un árbol de mango hace más de un año. .Foto EDH

Liz Aguirre
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Caerse en una barranca, en una quebrada, en un pozo o de un árbol son los accidentes más frecuentes por los que ingresan las personas al Instituto Salvadoreño de Rehabilitación (ISRI).

Desde enero del año pasado a abril de 2004 han sido atendidos 243 pacientes con daños en la columna, lo que significa casi uno de cada cuatro atendidos en las instalaciones. Más distanciados son las personas que urgen de rehabilitación por heridas sufridas en accidentes de tránsito, armas de fuego u otro tipo de traumatismos.

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En muchos casos, las lesiones les impiden volver a caminar. Empieza una nueva vida para ellos donde la rehabilitación es un proceso que puede hacerlos más independientes desde su silla de ruedas.

Según el doctor Guillermo Antonio Marroquín, director del Centro del Aparto Locomotor del ISRI, los desplomes más frecuentes ocurren en barrancos, quebradas y pozos, además de los golpes de los árboles.

Esto es de acuerdo a un estudio que el neurólogo realizó a partir de los datos obtenidos en 2002.

“La población que más comúnmente salió afectada oscila entre los 15 y los 35 años”, especifica el médico.

Todos los pacientes que atendieron en ese período presentaban fracturas múltiples o únicas de la columna. El neurólogo destacó que el problema más grande se da cuando la gente trata de auxiliar al que sufrió el percance, pues lo agarran de las manos y de los pies y no protegen su columna, lo que agrava la lesión.

Desde su silla, José Alberto Marroquín, de 31 años, cuenta cómo cayó de un árbol de mango hace un año. Se subió a cortarlos, pero había bebido unos tragos.

“Sólo Dios puede hacer un milagro en mi vida y me pueda hacer caminar de nuevo”, afirmó el joven.

Como él hay muchos otros que ven sus vidas cambian por completo, al no medir las consecuencias de un acto que puede parece sencillo, como el subirse a un árbol.


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