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Basura. Los desperdicios se acumulan en el barranco.
Foto: EDH |
Ronald Jovel
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
A sus 69 años, Nicolasa Beltrán tiene ya 30 de habitar
en una casa del Pasaje Celestino, en la Colonia Rosales. Durante este
tiempo, su vecino más fiel ha sido el mal olor de la quebrada sucia
que desemboca en el lugar.
Decenas de familias que residen en la zona tienen también que convivir
con esta suciedad que atrae todo tipo de zancudos.
Justo al final de Pasaje Celestino hay un pequeño puente, debajo
del cual se acumula una gran cantidad de objetos inservibles como pelotas
y botellas de plástico y otro tipo de materiales que ocasionan
el estancamiento del agua.
La quebrada sucia recoge gran parte de las aguas servidas que desechan
los miles de usuarios de las viviendas de Cuscatancingo.
El estancamiento de las aguas negras y la acumulación de desechos
bajo el pequeño conducto genera los malos olores y la proliferación
de animales.
Esto en la noche da miedo y asco, viera los mosquiteros como negrean
de zancudos. Yo me preocupo porque hay muchos niños, expresa
Nicolasa beltrán.
De acuerdo con la mujer, el problema se da porque hay muchas personas
de otros lugares que utilizan la zona para arrojar las bolsas de basura.
Lo peor del caso es que los mismos vecinos del lugar, según asegura,
arroja animales muertos en el barranco, lo que produce un hedor insoportable.
Aunque el camión recolector pasa por el lugar tres veces por semana,
hay personas que no lo esperan y los desperdicios acaban en el fondo de
la quebrada.
De pronto, los habitantes del Pasaje Celestino abogan porque la municipalidad
realice una campaña de limpieza, pero que al mismo tiempo castigue
a quienes arrojen los desechos.
Hace como cuatro años los de la alcaldía limpiaron
la quebrada, pero desde entonces la basura se va hasta que viene las lluvias,
dijo un hombre que prefirió no dar su nombre.
