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Toons cool

Crecimos con ellos, soñamos con ellos, ahora los extrañamos

Publicada 16 de abril 2004, El Diario de Hoy

Correcaminos

Gesell Tobías
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

Transformers, maximizar!”, “¿Qué hay de nuevo viejo?”, “¡Recórcholis, Batman!”, “¡Yaba-daba-doo!”son frases que difícilmente olvidaremos.

Cada una de ellas contiene una pesada carga de emociones que, como un viejo pero agradable recuerdo, nos hacen suspirar al momento de encender nuestro televisor y ver los modernos y complicados dibujos animados del siglo XXI.

“Los seguiremos extrañando hasta el día de nuestra muerte. Nos dan mucha nostalgia”, mencionó Rodolfo Flores de 29 años, un fanático y coleccionista de las caricaturas de antaño.

Sencillas animaciones con un contenido atractivo y de fácil comprensión como Tom y Jerry -creados por la pareja William Hanna y Joe Barbera- o la creación de los hermanos Max y Dave Fleischer: Popeye el marino (1930-1947), dibujado originalmente para la publicidad de espinacas en conserva, siguen siendo añoradas por los salvadoreños.

En nuestro país el dibujo animado estadounidense llegó en los años 70. Pero a finales de los 90 dejaron de verse ésos y dieron paso a nuevos personajes.

Transformer

Según Oly de Lara, encargada de la programación en Canal 4, constantemente “están llamando para pedir que programemos las caricaturas viejas como Candy Candy o He-Man”.

Los solicitantes no se limitan al público mayor, De Lara asegura que a muchos niños de la actual generación también les agradan los dibujos del pasado.

Las caricatura animadas nacieron mucho antes que el cine, allá por 1914 en Estados Unidos bajo el lápiz del francés Emile Cohl, cuando le dio vida a Snookum, protagonista de la primera serie de dibujos animados del mundo.

El fenómeno de extrañar los animados viejos se debe, según el crítico de cine Héctor Sermeño, a que antes los dibujos eran hechos por artistas del lápiz y además incluían en sus trabajos elementos emotivos y creativos que hacían del resultado una obra de arte.
En nuestros días la avanzada tecnología ha hecho de los “muñequitos” un producto frío y sin contenido emocional. “Es principalmente por esta razón, que extrañamos los animados viejitos”, afirmó Sermeño.

G.I. Joe

El hecho de que antes teníamos menos cosas que hacer, que el cine y la televisión no estaba tan saturada de efectos especiales, o que era lo único que se transmitía en la televisión salvadoreña, son otras excusas para no soltar nuestro amor a las caricaturas del pasado.

“La verdadera razón es sentimental. Porque los dibujos ‘gringos’ modernos tienen mejor calidad en su línea, color y movimiento que los de antes”, mencionó José Santos, dibujante de profesión.

En lo que todos están de acuerdo, es en el grado de violencia que poseen los dibujos animados de hoy, y en lo complicado de su trama.
Cualesquiera que sean las razones que distinguen los dibujos animados modernos de los viejitos, las viejas épocas del entretenimiento seguirán llenando de fantasía ilusión y momentos inolvidables.

Micky Mouse
El ratón Miguelito marcó el inicio de una nueva era del dibujo animado en animales, luego de su aparición en 1927. Le siguieron el Pato Donald y el Pájaro Loco.
Los Thundercats
Esta raza de felinos provenientes de otro planeta fueron los favoritos de muchos durante finales de los 80. La espada de Thundera sigue siendo un icono.
Silverhawks
En la misma época, los Halcones Galácticos luchaban contra el terrible Monstruon. Éstos mitad hombre, mitad metal eran una serie imperdible.
Los Transformers
La Marvel le dio vida a unos creativos robots autos en 1984. Su éxito también se sintió en el mercado comercial, que vendió miles de Optimus Prime de juguete.
He-Man
Llegó a El Salvador a mediados de los 80. Es considerado un verdadero clásico. Con la ayuda de su espada venció muchas veces al malvado Skeletor.



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