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| Como héroe nacional fue sepultado el
soldado Natividad Ramos, que murió la semana pasada en Iraq.
Foto EDH |
Wilfredo Salamanca
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Entre llantos y en un ambiente marcado por la tristeza fue enterrado
el cadáver del soldado Natividad Méndez Ramos, en el cementerio
de su natal municipio de Guaymango, departamento de Ahuachapán.
Para unirse al pesar, llegaron hasta una humilde vivienda del cantón
San Andrés, el presidente de la República, Francisco Flores;
la procuradora de Derechos Humanos, Beatrice de Carrillo; y el ministro
de la Defensa Nacional, General Juan Antonio Martínez.
Al dirigirse a la madre del militar, Erminia Ramos, el gobernante expresó
su pésame y reiteró que como salvadoreños tenemos
una deuda con la comunidad internacional, poniéndonos del lado
de la lucha contra el terrorismo.
El mandatario también confirmó que el viernes sostuvo una
conversación telefónica con el presidente de EE.UU, George
W. Bush, quien le pidió que trasladara su condolencia a la familia
del soldado.
Posteriormente fue oficiada una misa de cuerp o presente en la iglesia
de la localidad, a cargo del Capellán del Ordinariato Militar,
monseñor Fabio Colindres, quien expresó que la oración
era para el soldado caído mientras servía en Iraq,
en una misión humanitaria de reconstrucción.
Agregó que es justo nunca olvidar su sacrificio en una tierra
a la que había ido a colaborar, sembrando paz y orden. Su existencia
y dedicación total, ya son parte integrante de nuestra historia.
El ataúd fue cubierto por una bandera azul y blanco de El Salvador
y en medio fue colocada una boina roja de las fuerzas especiales del ejército,
unidad a la que pertenecía la víctima.