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| Foto: EDH |
Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
El leproso lo veía suplicante desde el suelo y sus labios le pedían
piedad. Tengo sed, dijo.
Jesús, parado frente a él, entregó al enfermo una
mirada de amor. Luego subió los brazos y, ante los ojos de todos
los espectadores, dejó caer agua frente al sediento.
Al momento del milagro, las luces del escenario oscurecieron
poco a poco y un rayo de luz azul iluminó las manos de El Nazareno.
La música y el efecto luminoso provocó sensaciones entre
los asistentes que pronto ovacionaron la representación.
Mientras el leproso bebía del agua de la sanación,
el telón se cerró, antes de continuar con la obra.
Fue así como hace 30 años, el grupo Hamlet
hizo su aparición en el mundo del espectáculo con su representación
de la Pasión de Cristo. La llamaron El Hombre de Nazareth, aunque
en los afiches publicitarios en el encabezado se leía: Yo
soy la luz del mundo.
Por dos colones, los salvadoreños tuvieron la oportunidad de presenciar
el trabajo de una treintena de actores entre los que figuraban Irma Elena
Fuentes (María), Nelson Portillo (Jesús) y José Antonio
Ramírez (Poncio Pilato).
La dirección de la obra estuvo a cargo de René Alfonso Lacayo,
el único actor salvadoreño que trabajó en México,
junto a artistas de la talla de Mario Moreno Cantinflas.
La musicalización fue producto de la habilidad
de don Mauricio Pacas, quien junto a Fuentes, Portillo y Jiménez,
fundaron la agrupación teatral en cuestión.
Los inicios fueron difíciles. Tras reunirse en 1973 e iniciar el
proyecto de la Pasión, Hamlet debutó en el antiguo Teatro
Caess, para una sala con únicamente cuatro asistentes.
Tal resultado motivó a los cuatro fundadores a rebuscarse con la
promoción. El dinero no era el suficiente para invertir en los
servicios de una agencia publicitaria.
Fue José Antonio Jiménez quien propuso visitar las parroquias
más visitadas, para instalar afiches de la obra. Irma Elena y Nelson
aprobaron la idea y así recorrieron las iglesias El Rosario, El
Calvario, La Merced, Catedral y el desaparecido templo San José.
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| Debut. José Antonio
Ramírez interpretó a Poncio Pilato. Esa fue su primera
incursión teatral. Foto:
EDH |
La propuesta tuvo éxito y la respuesta de la gente
satisfizo a los protagonistas, quienes la representaron durante ocho años
consecutivos. La última se realizó en 1982, en el Teleférico
San Jacinto.
El deseo de resucitar este trabajo que René Lacayo
hizo con Hamlet, ha despertado el interés de Nelson Portillo y
José Antonio Ramírez de volver a montar las estampas para
la Semana Santa de 2005.
Es un proyecto aún y creemos que podría estrenarse
en el Teatro Luis Poma. Todo es de trabajarlo, explicó Ramírez.
El plan flota en el aire. De concretizarse, la primera tarea será
ubicar al actor que caracterice al Nazareno. Portillo piensa que es la
oportunidad para reunir a artistas con trayectoria y los jóvenes
talentos hijos del Centro Nacional de Arte (Cenar) y los talleres universitarios.
A finales de 2004, tendrían que hacer las audiciones para elegir
a los personajes y empezar con los ensayos a principios de 2005. Claro,
el pastel aún no está listo.
Las ventajas hoy en día son mucho mayores que las dificultades.
Hace 30 años, los actores se las ingeniaron para echar a andar
los efectos especiales.
El milagro del leproso y el agua fue producto de la experiencia de Lacayo.
El director protagonizó la Pasión de Cristo con varias compañías
que recorrieron Latinoamérica, antes de dirigir a Hamlet.
Como primer paso Lacayo entregó a Nelson Portillo
un libro sobre la personalidad de Jesucristo. Leerlo me sirvió
para proyectar a ese hombre tan diáfano. Representar a Dios Hijo
fue un honor, un atrevimiento por el que pedí perdón,
expresó Portillo.
El efecto del agua y el leproso, como el del humo en la estampa de la
Resurrección, fueron productos del ingenio de los actores. De volver
a montarla, la tecnología resolvería lo que antes fueron
verdaderos retos.
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Foto: EDH/Omar Carbonero
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Artistas natos
Nelson Portillo y José Antonio Ramírez aún
trabajan juntos por el arte escénico de El Salvador. El primero
inició sus pasos en la farándula junto a la cantante de
ópera Iris Sol.
Ramírez nació con Hamlet. En la actualidad, de los cuatro
fundadores del grupo teatral, sólo uno emigró a los Estados
Unidos: Mauricio Pacas. Su labor les permitió ser identificados
con el mundo de las hadas, pues se han caracterizado por montar cuentos
infantiles.
También han trabajado sátiras con actores de la talla de
Antonio Lemus Simún, Regina Cañas, Daniel Rucks y Dorita
de Ayala. Su última obra fue: Los tres cochinitos.
Momentos imborrables
Monseñor admiró el personaje
de Jesucristo
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Anécdotas
  Una
tarde de Semana Santa, en 1974, parte del elenco del grupo Hamlet
visitó la Catedral Metropolitana. Irma Elena Fuentes, Nelson
Portillo y José Antonio Ramírez estaban al mando.
Su objetivo era solicitar permiso a los sacerdotes a cargo del templo,
para colocar afiches promocionales de su obra El Hombre de Nazareth.
Dos religiosos les recibieron. Fue Irma Elena, la voz a cargo de
plantear la petición y explicar a los párrocos sobre
la obra.
Ambos curas les escucharon con atención y contemplaron el
afiche con la imagen de
Portillo como Jesús.
Uno de ellos asintió y les expresó su apoyo. Luego,
preguntó a varios de los actores sobre sus personajes.
Cuando interrogaron a Nelson Portillo, Irma Elena dijo al sacerdote
que él representaba a Jesús. En ese momento, el religioso
volvió a observar el afiche y dijo: Si no me lo dices,
te hubiera rezado esta noche.
Años después, los actores reconocieron a aquel religioso:
Monseñor Arnulfo Romero.
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