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El nazareno que dio vida al grupo Hamlet

El grupo teatral nació hace 30 años con la representación de 20 estampas de la Pasión de Cristo. Planean resucitarla para el 2005

Publicada 3 de abril 2004, El Diario de Hoy

Foto: EDH

Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

El leproso lo veía suplicante desde el suelo y sus labios le pedían piedad. “Tengo sed”, dijo.
Jesús, parado frente a él, entregó al enfermo una mirada de amor. Luego subió los brazos y, ante los ojos de todos los espectadores, dejó caer agua frente al sediento.

Al momento del milagro, las luces del escenario oscurecieron poco a poco y un rayo de luz azul iluminó las manos de El Nazareno. La música y el efecto luminoso provocó sensaciones entre los asistentes que pronto ovacionaron la representación.

Mientras el leproso bebía del agua de la sanación, el telón se cerró, antes de continuar con la obra.

Fue así como hace 30 años, el grupo Hamlet hizo su aparición en el mundo del espectáculo con su representación de la Pasión de Cristo. La llamaron El Hombre de Nazareth, aunque en los afiches publicitarios en el encabezado se leía: “Yo soy la luz del mundo”.

Por dos colones, los salvadoreños tuvieron la oportunidad de presenciar el trabajo de una treintena de actores entre los que figuraban Irma Elena Fuentes (María), Nelson Portillo (Jesús) y José Antonio Ramírez (Poncio Pilato).

La dirección de la obra estuvo a cargo de René Alfonso Lacayo, el único actor salvadoreño que trabajó en México, junto a artistas de la talla de Mario Moreno Cantinflas.

La musicalización fue producto de la habilidad de don Mauricio Pacas, quien junto a Fuentes, Portillo y Jiménez, fundaron la agrupación teatral en cuestión.

Los inicios fueron difíciles. Tras reunirse en 1973 e iniciar el proyecto de la Pasión, Hamlet debutó en el antiguo Teatro Caess, para una sala con únicamente cuatro asistentes.

Tal resultado motivó a los cuatro fundadores a rebuscarse con la promoción. El dinero no era el suficiente para invertir en los servicios de una agencia publicitaria.

Fue José Antonio Jiménez quien propuso visitar las parroquias más visitadas, para instalar afiches de la obra. Irma Elena y Nelson aprobaron la idea y así recorrieron las iglesias El Rosario, El Calvario, La Merced, Catedral y el desaparecido templo San José.

Debut. José Antonio Ramírez interpretó a Poncio Pilato. Esa fue su primera incursión teatral. Foto: EDH

La propuesta tuvo éxito y la respuesta de la gente satisfizo a los protagonistas, quienes la representaron durante ocho años consecutivos. La última se realizó en 1982, en el Teleférico San Jacinto.

El deseo de resucitar este trabajo que René Lacayo hizo con Hamlet, ha despertado el interés de Nelson Portillo y José Antonio Ramírez de volver a montar las estampas para la Semana Santa de 2005.

“Es un proyecto aún y creemos que podría estrenarse en el Teatro Luis Poma. Todo es de trabajarlo”, explicó Ramírez.

El plan flota en el aire. De concretizarse, la primera tarea será ubicar al actor que caracterice al Nazareno. Portillo piensa que es la oportunidad para reunir a artistas con trayectoria y los jóvenes talentos hijos del Centro Nacional de Arte (Cenar) y los talleres universitarios.

A finales de 2004, tendrían que hacer las audiciones para elegir a los personajes y empezar con los ensayos a principios de 2005. Claro, el pastel aún no está listo.

Las ventajas hoy en día son mucho mayores que las dificultades. Hace 30 años, los actores se las ingeniaron para echar a andar los efectos especiales.

El milagro del leproso y el agua fue producto de la experiencia de Lacayo. El director protagonizó la Pasión de Cristo con varias compañías que recorrieron Latinoamérica, antes de dirigir a Hamlet.

Como primer paso Lacayo entregó a Nelson Portillo un libro sobre la personalidad de Jesucristo. “Leerlo me sirvió para proyectar a ese hombre tan diáfano. Representar a Dios Hijo fue un honor, un atrevimiento por el que pedí perdón”, expresó Portillo.

El efecto del agua y el leproso, como el del humo en la estampa de la Resurrección, fueron productos del ingenio de los actores. De volver a montarla, la tecnología resolvería lo que antes fueron verdaderos retos.

Foto: EDH/Omar Carbonero

Artistas natos

Nelson Portillo y José Antonio Ramírez aún trabajan juntos por el arte escénico de El Salvador. El primero inició sus pasos en la farándula junto a la cantante de ópera Iris Sol.

Ramírez nació con Hamlet. En la actualidad, de los cuatro fundadores del grupo teatral, sólo uno emigró a los Estados Unidos: Mauricio Pacas. Su labor les permitió ser identificados con el mundo de las hadas, pues se han caracterizado por montar cuentos infantiles.

También han trabajado sátiras con actores de la talla de Antonio Lemus Simún, Regina Cañas, Daniel Rucks y Dorita de Ayala. Su última obra fue: Los tres cochinitos.

Momentos imborrables

Monseñor admiró el personaje de Jesucristo

Anécdotas
Una tarde de Semana Santa, en 1974, parte del elenco del grupo Hamlet visitó la Catedral Metropolitana. Irma Elena Fuentes, Nelson Portillo y José Antonio Ramírez estaban al mando. Su objetivo era solicitar permiso a los sacerdotes a cargo del templo, para colocar afiches promocionales de su obra El Hombre de Nazareth.
Dos religiosos les recibieron. Fue Irma Elena, la voz a cargo de plantear la petición y explicar a los párrocos sobre la obra.

Ambos curas les escucharon con atención y contemplaron el afiche con la imagen de
Portillo como Jesús.
Uno de ellos asintió y les expresó su apoyo. Luego, preguntó a varios de los actores sobre sus personajes.

Cuando interrogaron a Nelson Portillo, Irma Elena dijo al sacerdote que él representaba a Jesús. En ese momento, el religioso volvió a observar el afiche y dijo: “Si no me lo dices, te hubiera rezado esta noche”.
Años después, los actores reconocieron a aquel religioso: Monseñor Arnulfo Romero.



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