 |
| Tradición. Los vendedores de palmas se
encuentran en el atrio de la iglesia.Foto EDH |
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Decenas de niños, jóvenes y adultos llegaron ayer, muy
temprano, al atrio de la iglesia El Calvario con un solo fin: preparar
los ramilletes de palmas que venderán para la celebración
del Domingo de Ramos.
A la una de la madrugada de ayer, estas personas partieron desde el pueblo
de Yucuaiquín, departamento La Unión, hacia la capital,
para cumplir con el tradicional negocio, que año con año
realizan.
Ellos se quedarán en las instalaciones del templo durante el fin
de semana. Allí les proveen de agua y alojamiento, autorizados
por el párroco. Para descansar, utilizan cartones y hamacas.
Es una tradición desde hace muchos años, manifestó
María Sariles, quien ha dedicado 12 de sus 42 años a vender
esos retoños.
Las cruces son hechas con manojos de las flores y las palmas del árbol
de coyol. Las cuales son transportadas con mucho cuidado en sacos. Para
conservarlas frescas, las envuelven en trapos húmedos, según
explicó Carlos Yánez.
Ya instalados en el lugar acostumbrado, distribuyen los manojos a los
pequeños comerciantes. Los de menor tamaño son vendidos
entre cinco y diez dólares.
Yánez detalló que las ganancias de la venta de estos productos
no son muchas. Nos quedan alrededor de 40 dólares, luego
de sacar los gastos de comida y bus.
Los unionenses compran las palizadas, es decir los palos de
coyol, para luego cortarlos y preparar los manojos que venderán.
Durante este proceso, deben de tener mucho cuidado, ya que esos árboles
tienen espinas, que lastiman las manos.
Cuando no encuentran las palmas en La Unión, muchos comerciantes,
como Juan Francisco García, viajan a la zona de Olancho, en Honduras,
donde unos amigos, quienes les regalan los cojoyos de las palmas.
No tengo que comprarlos, sólo gasto lo de la comida y los
pasajes, expresó García.
También en el Mercado Central en el Edificio 8, las vendedoras
se disponen a recibir hoy los productos que les traen desde otros pueblos
del sur de la capital.
Las señoras de este centro de abasto capitalino también
preparan los ramos con la flor y las palmas del palo de coyol, para venderlos
en las afueras de las Iglesias Católicas. De esta manera, recibirán
la Semana Mayor.
Un proceso corto
- Las palmas son cortadas con varas a las que se les ata un corvo en la
punta.
- Algunas pueden llegar a medir los 10 metros de altura.
- La mayoría de las palmas provienen de la zona de Olancho, en Honduras.
Otras, del interior del país.
