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| Cárcel. Según los testigos, los
pasillos y paredes, tanto como los reos, parecían impecables.
Foto AP |
(AP, EFE)
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
El régimen cubano abrió las puertas de dos penitenciarías
a periodistas internacionales, en un intento por acallar las críticas
acerca de las condiciones de vida en las cárceles cubanas, pocas
semanas antes de que una comisión de Naciones Unidas vote acerca
de la situación de los derechos humanos en la isla.
La visita del miércoles a las enfermerías del Combinado
del Este en La Habana, una prisión para hombres, y la prisión
Manto Negro, para mujeres, fue la primera en más de 15 años
para los medios internacionales de comunicación.
La desusada gira, que contrasta con las innumerables denuncias de presos
hacinados, torturados y mal comidos, atravesó las rejas de la cárcel
y pasó por sus corredores recién pintados. Se organizó
dos semanas antes de que la Comisión de Derechos Humanos de las
Naciones Unidas considere una resolución en que se deplora
la represión lanzada contra la oposición cubana, que dio
como resultado el encarcelamiento de 75 miembros.
Los médicos militares y las enfermeras llevaron a los periodistas,
fotógrafos y camarógrafos a los quirófanos, a una
unidad de terapia intensiva y a salas de recuperación unidas por
corredores que olían a desinfectante y pintura fresca. Los comunicadores
pudieron ver unas instalaciones ordenadas y pulcras, hasta el extremo
de que las toallas depositadas sobre las camas de la sala de cuidados
intensivos estaban dobladas en forma de cisne, como en los hoteles de
lujo de la ciudad.
¿Dónde están?
Familiares de disidentes habían explicado recientemente que en
el hospital de Combinado del Este estaban ingresados los opositores Roberto
de Miranda, Orlando Fundora, ambos condenados en los juicios que llevaron
a la cárcel a 75 disidentes el pasado año, y Leonardo Bruzón,
encarcelado en diciembre de 2002 y en huelga de hambre en demanda de juicio.
Sin embargo, ninguno de ellos se encontraba en el recinto durante la visita.
El director del hospital, Avelino González, explicó que
De Miranda y Bruzón habían sido trasladados, aunque no precisó
adónde ni cuándo, mientras que Fundora había abandonado
la clínica para atender su visita conyugal.
Ni en una ni en otra visita los organizadores pudieron concretar el número
de reclusos que albergaban los centros penitenciarios.
