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| Los sellos. Antes de tallar la madera, los artistas
deben dibujar al revés sus ideas. Foto:
EDH/Gustavo Rico |
Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Tallar es el verbo. Grabar la conjugación. Aprender a valorar la
esencia de la Naturaleza, el fin último.
Lejos de lo que muchos creen, la xilografía es parte del legado
de la historia mundial de las artes. Las primeras huellas de este don
de grabar sobre madera datan del siglo VII y se localizaron en el continente
asiático.
Desde entonces, la técnica artística dejó rastros
en diversas épocas y distintas sociedades.
En El Salvador, el grabado ha lucido firmas de grandes maestros como Armando
Solís, José Mejía Vides y Camilo Minero.
Tras los terremotos de 2001, la Fundación Arte Design Koryo Center
descubrió a un joven talentoso que terminó becado por tres
meses en Japón. Fue en 2003 que su familia le vio partir.
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| El maestro y sus discípulos. Roberto
Melara (de corbata) junto a sus primeros alumnos. Foto:
EDH/Gustavo Rico |
Al regresar, Roberto Melara Trigueros impartió
su primer taller de grabado, que concluyó hace una semana.
Él distribuye su tiempo entre su obra y sus estudios de artes plásticas,
en la Universidad de El Salvador.
Tres grandes metas acaparan sus pensamientos: concluir su carrera, instalar
un taller propio y crear una cultura del grabado entre los salvadoreños.
Promocionarlo, masificarlo... el objetivo de traerlo de nuevo al
país, expresó Melara.
Como todas las expresiones artísticas en el país, tallar
carece de rentabilidad. Pese a tal realidad, el joven grabadista piensa
seguir adelante.
Hoy, el segundo nivel de la Biblioteca Nacional,en el centro de San Salvador,
alberga la primera muestra de xilografía de los primeros 13 alumnos
de Melara.
La exposición fue bautizada como Tamashi, vocablo japonés
que evoca la importancia al respeto de la vida. Estará abierta
al público hasta el 15 de abril.
Japón dejó huellas en Roberto, quien aprendió las
técnicas agua fuerte (placas de metal trabajadas con ácidos),
agua tinta, punta seca y madera. Y hasta hubo tiempo de practicar el dibujo
al natural.
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Samael
Maravilla
Estudiante
Satisfacción
No sabía qué era. Pensé que era tallado,
pero ya me había inscrito. Me gustó, es entretenido.
Es difícil distribuir el tiempo
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David Morataya
Estudiante
Aprendizaje
Cuando vi el rótulo, pensé que era para aprender
escultura. Ya inscrito pensé... ya no importa,
pero me gustó mucho
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Rodrigo
Morataya
Estudiante
Algo nuevo
Lo que más me gusta es el diseño. Siempre me
ha gustado dibujar. Pensé que era muy difícil, pero
después me di cuenta de que no
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Alexander
García
Estudiante
Perfección
Es una técnica nueva para mí, que al principio
del curso me pareció difícil. Ahora sé que
deseo aprender más
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