elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Son sellos para imprimir ideas

Japón sembró la semilla del grabado en un joven que comienza a recoger su cosecha

Publicada 2 de abril 2004, El Diario de Hoy

Los sellos. Antes de tallar la madera, los artistas deben dibujar al revés sus ideas. Foto: EDH/Gustavo Rico

Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

Tallar es el verbo. Grabar la conjugación. Aprender a valorar la esencia de la Naturaleza, el fin último.

Lejos de lo que muchos creen, la xilografía es parte del legado de la historia mundial de las artes. Las primeras huellas de este don de grabar sobre madera datan del siglo VII y se localizaron en el continente asiático.

Desde entonces, la técnica artística dejó rastros en diversas épocas y distintas sociedades.
En El Salvador, el grabado ha lucido firmas de grandes maestros como Armando Solís, José Mejía Vides y Camilo Minero.

Tras los terremotos de 2001, la Fundación Arte Design Koryo Center descubrió a un joven talentoso que terminó becado por tres meses en Japón. Fue en 2003 que su familia le vio partir.

El maestro y sus discípulos. Roberto Melara (de corbata) junto a sus primeros alumnos. Foto: EDH/Gustavo Rico

Al regresar, Roberto Melara Trigueros impartió su primer taller de grabado, que concluyó hace una semana.
Él distribuye su tiempo entre su obra y sus estudios de artes plásticas, en la Universidad de El Salvador.

Tres grandes metas acaparan sus pensamientos: concluir su carrera, instalar un taller propio y crear una cultura del grabado entre los salvadoreños.
“Promocionarlo, masificarlo... el objetivo de traerlo de nuevo al país”, expresó Melara.

Como todas las expresiones artísticas en el país, tallar carece de rentabilidad. Pese a tal realidad, el joven grabadista piensa seguir adelante.

Hoy, el segundo nivel de la Biblioteca Nacional,en el centro de San Salvador, alberga la primera muestra de xilografía de los primeros 13 alumnos de Melara.

La exposición fue bautizada como Tamashi, vocablo japonés que evoca la importancia al respeto de la vida. Estará abierta al público hasta el 15 de abril.
Japón dejó huellas en Roberto, quien aprendió las técnicas agua fuerte (placas de metal trabajadas con ácidos), agua tinta, punta seca y madera. Y hasta hubo tiempo de practicar el dibujo al natural.

Samael Maravilla
Estudiante
Satisfacción

“No sabía qué era. Pensé que era tallado, pero ya me había inscrito. Me gustó, es entretenido. Es difícil distribuir el tiempo”
David Morataya
Estudiante
Aprendizaje

“Cuando vi el rótulo, pensé que era para aprender escultura. Ya inscrito pensé... ‘ya no importa’, pero me gustó mucho”
Rodrigo Morataya
Estudiante
Algo nuevo

“Lo que más me gusta es el diseño. Siempre me ha gustado dibujar. Pensé que era muy difícil, pero después me di cuenta de que no”
Alexander García
Estudiante
Perfección

“Es una técnica nueva para mí, que al principio del curso me pareció difícil. Ahora sé que deseo aprender más”


elsalvador.com WWW