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Jorge Alberto Archila nació hace 75 años,
de ellos dedicó 44 al servicio como guardavidas en Cruz Roja
Salvadoreña. Fue profesor de educación física
y por su desempeño como voluntario, fue seleccionado para adiestrarse
con la Cruz Roja Americana, en Texas. En 1969 fue nombrado jefe nacional
de guardavidas y fundó varias escuelas de salvamento acuático.
Además, lo designaron como jefe de la selección nacional
de natación. En su historia se incluye haber sido iniciador
de la prueba acuática El Paso del Hombre y de la escuela de
buceo de la entidad de socorro. Hoy, jubilado y lejos del servicio
activo, su mente está llena de recuerdos de esas épocas
y de admiración a otros voluntarios.
Foto EDH |
Carlos A. Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Pregunta: ¿Cómo nació la vocación de
integrarse al cuerpo de guardavidas de Cruz Roja?
Respuesta: Siempre me gustó la natación y comencé
a adiestrarme como guardavidas a los 18 años.
P: ¿Cuántas personas formaban el equipo de salvamento
acuático en esa época?
R: Éramos 18 jóvenes, todos con grandes ganas de trabajar
en las playas. En ese tiempo, Cruz Roja era el único cuerpo de
socorro en el país.
P: ¿Obtuvo alguna preparación especializada?
R: Sí. Por mi conducta y desempeño me eligieron para viajar
a Texas y participar en un curso de técnicas de salvamento. Ahí,
los participantes de toda Latinoamérica elaboramos una lista de
cien recomendaciones para los bañistas, que hasta la fecha se utilizan.
P: ¿Usted diseñó la prueba El Paso del Hombre?
R: Efectivamente, a mi regreso me integré a la jefatura nacional
de guardavidas y diseñé la prueba. El recorrido sería
de 21 kilómetros y se hizo un estudio de corrientes marinas, viento,
profundidad. El nombre nació del juramento de los participantes,
quienes daban un paso al frente para realizarla pese a los peligros que
encontrarían.
P: ¿Su experiencia puede definir las causas de la mayoría
de ahogamientos?
R: Pienso que muchas personas se lanzan al mar, ríos o lagos sin
conocer. Además no acatan las recomendaciones, o se introducen
ebrios. Las desgracias ocurren por no acatar lo que se les repite todos
los años.
P: ¿Cómo se identifica una corriente marina?
R: Se observan sin dificultad y están definidas en cada playa.
Antes se colocaban una especie de boyas en el mar para advertir del peligro
a los bañistas, pero la gente nunca hace caso.
P: ¿Qué debe hacer una persona si es arrastrada por
una corriente marina?
R: Lo primero es conservar la calma. La vida depende de eso. Hacer un
movimiento con ambos brazos como si se están limpiando vidrios
en una superficie amplia, y mantener en movimiento los pies como si estuviera
en bicicleta, ayuda a mantenerse a flote. En los lagos se deben mantener
los pulmones con aire suficiente para no hundirse.
P. ¿Cuáles son las playas más peligrosas del país?
R: Yo diría que la de Santa María Mizata y la de San Diego.
En ambas hay corrientes muy fuertes y definidas. Incluso se pueden observar
desde la carretera como ríos fuertes. Otras playas de riesgo son
las de la Barra de Santiago y Metalío. Esta última lanza
oleaje fuerte con grandes cantidades de arena.
P: ¿Qué deben hacer los particulares cuando los guardavidas
realizan un rescate?
R: Nada más que mantenerse alejados para no formar aglomeraciones.
Recuerdo el caso de una empleada doméstica que fue rescatada y
cuando se le aplicaban los primeros auxilios, apareció el patrón
ebrio, la sujetó, llevó a otro lugar y comenzó a
moverle los brazos y las piernas. Ella murió.
P: ¿Cuál fue su mayor satisfacción como guardavidas?
R: Servir a la comunidad. Recuerdo cuando nos tocó salvar a 20
personas en un barco accidentado. Nos ayudaron los chaqueteros,
que son menores expertos en natación que nadaban después
de los guardavidas con chalecos inflables. También recibí
una medalla por salvar a un sacerdote que se estaba ahogando.
P: ¿Por qué se retiró?
R: Hubo desacuerdos entre las autoridades de Cruz Roja y los encargados
de las escuelas de guardavidas.
