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Río Grande, sin protección

San Miguel. Aunque en las vacaciones la afluencia de personas es grande, ninguna entidad de socorro brinda seguridad en lugar Varias personas han muerto ahogadas.

Publicada 2 de abril 2004, El Diario de Hoy

Turismo diario. Decenas de personas llegan cada día a bañarse en el Río Grande. En Semana Santa, los bañistas aumentan.
Foto EDH

Yanci Pérez
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

Durante el primer trimestre del año se han registrado cuatro muertes por ahogamiento en el sector del Puente Urbina, en el Río Grande.

En vacaciones la afluencia de personas en el río es considerable. Aun así, ningún organismo de socorro brindará seguridad en el sector.

José Isaías Miranda, de 18 años, se considera un experto nadador y dice conocer como la palma de su mano las áreas profundas del Río Grande de San Miguel. Ha pasado toda su vida en sus riberas, en la Colonia Dolores.

Aunque desde pequeño le gusta nadar en el lugar, no le pierde el temor al caudal, ya que, como el mismo dice, “las aguas de un río pueden ser traicioneras”.

Miranda asegura que él y sus amigos no esperan la temporada de vacaciones para disfrutar del agua y cuenta haber sido testigo de al menos cuatro muertes en el río, de las cuales tres se dieron en enero de este año.

La última víctima de sus aguas fue una menor de 12 años identificada como Rebeca Saraí Benavides, quien se ahogó el domingo 28 de marzo, a las 2:30 p.m.
“Hay partes del río donde se encuentran las corrientes formando remolinos que succionan a la gente. También hay lugares fangosos de donde es difícil salir, ya que no se puede nadar”, aseguró Miranda.

María Antonia Amaya, de 40 años, reside en las cercanías del afluente y lo visita casi a diario para lavar su ropa. Ella asegura que hay momentos en los que las corrientes de agua son demasiado fuertes y esto provoca que los que no pueden nadar, sufran percances.

Herman Rigoberto González, de 14 años, vive en las riberas del cauce y narra con entusiasmo cuánto le gusta bañarse en él, pero está consciente de los peligros que pueden darse cuando no se tiene precaución.

“Cuando voy a nadar, no me meto en las zonas donde hay pozas, porque es peligroso, se hacen remolinos y uno se puede ahogar. Yo vi cuando sacaron a la niña el domingo y me dio mucha tristeza”, cuenta el pequeño.

Cruz Roja sin recursos

Según el plan organizado por el Coen y Cruz Roja, sus miembros no cubrirán en vacaciones el sector de Río Grande.

Adelayda Garay, vocera de la Cruz Roja, dice que la entidad no dispone de suficiente personal para abarcar todo el sector, aunque está consciente de la necesidad de la presencia personal de salvamento acuático en la zona.

Garay dice que en época de vacaciones, hay lugares como los ríos Grande y Torola, que tienen una afluencia masiva de personas. Por esa razón, sugiere la colocación de señales de advertencia en las zonas peligrosas del río, como prevención para los bañistas.

Durante la Semana Santa y las vacaciones de fin de año, unas 300 personas visitan diariamente el afluente, a pesar de los problemas de falta de seguridad que presenta.


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