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Un drama en el olvido

Fue poeta y soldado, Francisco Días es un héroe que nadie recuerda. Sus restos yacen en una fosa común del departamento Nuevo Ocotepeque, en Honduras.

Publicada 27 de marzo 2004, El Diario de Hoy

Carlos Cañas Dinarte
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

La Tragedia de Morazán es la primera obra teatral salvadoreña. Su autor fue Francisco Días, un soldado poeta morazanista asesinado el 10 de junio de 1845, en Honduras.

Algunos expertos sobre la historia teatral salvadoreña, como José Roberto Cea y Carlos Velis, cuestionan la calidad de la obra.

Ésta fue escrita en Quelepa (San Miguel) en 1844 y se estrenó con gran éxito en el primigenio teatro de San Salvador, una estructura cónica de paja que fue abierta al público en 1842, en la zona trasera del otrora Cine Libertad, en el centro de la capital.

Francisco Días fue un prolífico escritor. Elaboró otras obras teatrales que permanecieron anónimas y que hoy se encuentran perdidas.

Historia. En pleno siglo XX, los capitalinos no tenían idea del legado de Francisco Días.
Foto EDH

Apodado el Divino Calavera, por sus amoríos y versos galantes, Días fue muy conocido en su época por sus poemas que llegaron a ser populares. Su fama llegó a tal punto, que la gente los musicalizaba y cantaba.

Por su dominio del verso jocoso, al estilo de los epigramas de Quevedo, más de alguna vez dedicó décimas satíricas a diversos personajes de la política de su tiempo.

Esto le hizo ganar varias amenazas a muerte y la apertura de un expediente por difamación en un juzgado de la ciudad de San Vicente, según lo revela la revista capitalina El Nuevo Día en 1930.

Su nombre de pila fue Francisco Días Urías. Nació en la ciudad de San Salvador el 6 de junio de 1812 . Su cuna fue el hogar humilde formado por José León Días y María Josefa Urías. Su formación fue autodidacta.

Su temperamento inquieto le llevó a engrosar varias de las filas del ejército morazánico.

Tanto así, que Días acompañó a Francisco Morazán el día de su fusilamiento, el 15 de septiembre de 1842, en Costa Rica.

Su muerte

Alejado de su esposa Celia y de sus hijos, en ese mismo año le fue publicado en San Salvador la primera parte de su poema Epístola filosófica o social o Epístola Adelio, en una edición financiada por el gobierno de esa época.

El escrito fue reeditado en 1860, según lo contara en uno de los tres tomos de su recopilación, Guirnaldas salvadoreñas (1884-1886), el intelectual nicaragüense-salvadoreño Romá Mayorga Rivas.

Antigua. Foto de la vieja Catedral de la capital.
Foto EDH

Mayorga Rivas y otros autores sostienen que Días fue asesinado el 10 de junio de 1845, al caer prisionero de las tropas que contraatacaron en Santa Rosa de Los Llanos luego de la derrota salvadoreña de Monte Redondo.

Según lo revelara en mayo de 1921 el escritor salvadoreño Juan Antonio Solórzano, Días fue capturado y puesto bajo vigilancia por un soldado indígena que le asestó un golpe mortal con su bayoneta.

Su cuerpo fue enterrado en una fosa abierta en un sitio arqueológico prehispánico a 200 metros de la confluencia de los ríos Texio (o Tesho) y Olax, al oriente del valle de Sensenti, en el actual departamento de Nueva Ocotepeque, Honduras.
Sus restos bien podrían ser exhumados y trasladados a un sitial de honor en la sección de ilustres del Cementerio General de San Salvador, tras una colaboración conjunta entre las autoridades culturales de ambos países centroamericanos.

El legado


Como una forma de homenaje a su memoria, en 1848 el Gobierno salvadoreño publicó un volumen póstumo, Poesías, donde fueron reunidas muchas de sus composiciones dispersas.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, una calle de la ciudad de San Salvador –aún pendiente de identificar con respecto a la actual nomenclatura, vigente desde 1928– ostentó el nombre de este malogrado escritor y militar salvadoreño, cuyo nombre permaneció en el recuerdo de algunos intelectuales hasta ya fines del siglo XX.

Por ello, no resulta extraño que el 23 de junio de 1973 los escritores Rafael Góchez Sosa, Gloria Marina Fernández, Jorge Campos, Tirso Canales, Heriberto Montano, Miguel Ángel Azucena, Francisco Saldaña y otros, fundaran el Taller Literario Francisco Días.

El grupo mantuvo casi un centenar de entregas literarias sabatinas en un vespertino nacional.

Además, posibilitó una nueva edición de La tragedia de Morazán, aparecida como número monográfico de la revista La universidad, en diciembre de 1986, la cual fue acompañada por un estudio preliminar y una actualización del lenguaje poético, realizados por Góchez Sosa, Azucena y Saldaña.

Tres décadas más tarde, ¿habrá interés por hacer algo por los restos y la memoria de este intelectual centroamericano, cuya vida se debatió siempre entre el quehacer de la pluma y las andanzas y malandanzas de la política regional?
(*) Miembro del Centro de Investigaciones y en Ciencias y Humanidades de la Universidad Dr. José Matías Delgado.

             
Una de sus favoritasG Janet siempre ha sabido mostrar sus espectaculares senos.            



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