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La ruta de Schafik desde dentro

Historia oculta. A Schafik se le advirtió que sería un blanco fácil de ARENA - El ala ortodoxa se comprometió a evaluar si perdía su candidato y su tesis

Publicada 24 de marzo 2004, El Diario de Hoy


El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

“El cambio es hoy” dejó de ser un eslogan de campaña para la Presidencia para convertirse en un reclamo a las autoridades del FMLN.

La dispersa oposición contra los ortodoxos se ha unido después de que las urnas demostraron el fracaso de la tesis de que se podía ganar sin importar quién fuera el candidato.

La bandera de la rebeldía es enarbolada hoy por grupos tan diversos como los veteranos, los seguidores de Óscar Ortiz (que incluye alcaldes, diputados y mandos medios), los de Julio y Roberto Hernández y hasta por el evasivo Gerson Martínez, de los terceristas.

Una consecuencia inevitable. Schafik Handal estrecha la mano de un militante, después de aceptar la derrota en los comicios del domingo. Con esto quedó desvirtuada la tesis ortodoxa de que cualquier candidato podría ganar la Presidencia de la República. Foto EDH/Giovanny Lemus

No piden un giro ideológico. Lo único que tienen en común es su interés en sacar del poder a la Corriente Revolucionaria y Socialista (CRS, el nombre oficial del ala radical).

La derrota efemelenista en las elecciones de este domingo comenzó a fraguarse el 16 de marzo del año pasado. Schafik Handal, eufórico por la votación para diputados que su partido había recibido ese día, anunció que se postularía a la Presidencia.

Dicho y hecho. Con la ventaja de tener todas las estructuras partidarias a su favor, Handal empezó a hacer proselitismo al interior del Frente.

Su fotografía apareció destacada en varios números del periódico “Frente”, el desaparecido órgano oficial.

La borrachera del triunfo significó para los ortodoxos la ratificación de una tesis nacida del marxismo: que, inexorablemente, el FMLN, sin importar quién fuera el candidato, se quedaría con el Ejecutivo.

El círculo más cercano de Schafik le señaló, cual mesías, como el indicado para cumplir con la Historia.
No obstante, hubo voces en el interior del partido que hicieron ver que la ventaja sobre ARENA no garantizaba el éxito inmediato y que el candidato sería un elemento muy importante.

La CRS hizo caso omiso y, desde la Comisión Política, ungió a Schafik como el aspirante a sustituir a Francisco Flores en la Presidencia.

Ortiz, el alcalde tecleño, se opuso y se postuló. Sus allegados hicieron ver a la dirigencia que Handal sería un blanco fácil para la derecha, debido a su pasado como comandante guerrillero y su volátil carácter, amén de la radicalidad de sus planteamientos.

Carácter irascible. Leonel Búcaro intenta alejar de Handal a periodistas de televisión, luego de que el candidato llamara “corruptos”. Foto EDH

Los que osaron criticar a la dirigencia fueron acusados de traición. El Tribunal de Ética purgó a Roberto Hernández, el coordinador municipal de San Salvador, y le inhabilitó de su cargo y de postularse a otros futuros.
Extraoficialmente se maneja que el edil ganó las primarias, pero que pactó no pedir una revisión de voto por voto para evitar hacer un escándalo, a cambio de que si la tesis radical era vencida en las urnas, se haría una revisión.

Los ortodoxos aceptaron el reto. Y ahí, desde la elección del candidato, comenzó la “anticampaña”.
El manual para hacer proselitismo fue tirado por la borda. En lugar de buscar personas con habilidades específicas para la tarea, Schafik empezó a formar su equipo con sus allegados.

Así aparecieron Eugenio Chicas, Leonel Búcaro y Sigfredo Reyes. Estos últimos dos, sin experiencia en esas lides.
El responsable de las comunicaciones durante las elecciones de 2003 y 2000, Hugo Martínez, fue relegado. Posteriormente fue incorporado, como “un mal necesario”.

Sin embargo, casi de inmediato, se formó un equipo paralelo para producir anuncios, a cargo de un dominicano, lo que provocó dispersión de mensajes y mostró la falta de unidad en el comando de campaña.
De él fueron los comerciales de “tengo mis manos limpias” y aquellos que ligaban a Tony Saca con los escuadrones de la muerte y los asesinatos de curas.

Las encuestas nunca fueron tomadas en cuenta y se les acusó de ser parte de una estrategia de la derecha.
De hecho, Vox Latina, una empresa guatemalteca dedicada a los sondeos de opinión y socia de la costarricense Borge y Asociados, fue despedida cuando en una de sus conclusiones se consideraba al candidato como un factor de debilidad en la campaña.

A otra compañía costarricense, que asesoró en comicios anteriores, se le suspendió el contrato durante seis meses por el mismo motivo.
Los únicos números que valen, insistía Schafik, era la cantidad de las casas visitadas durante el proselitismo.

Los aliados


Handal parecía ajeno a la realidad. Se exaltaba cuando se ponía en duda su popularidad.
Buena responsabilidad de este aislamiento lo tuvieron Chicas, Búcaro y Lorena Peña, en el comando de campaña; y el resto de integrantes de la argolla comunista, como Norma Guevara, Miguel Sáenz Varela y José Luis Merino.

Un blanco fácil. Handal aparece aquí rodeado de comandantes guerrilleros y miembros del Frente Democrático Revolucionario, como Manuel Ungo y Rubén Zamora. Su pasado era un llamado al ataque. Foto EDH/Archivo

Se le decía que tenía una amplia gama de organizaciones, el Bloque Popular por la Democracia Real, como un respaldo cívico.
En realidad, la CRS echó mano de grupos que había infiltrado, algunos desde hacía dos décadas.

Así entró en escena Roberto Pineda como representante de la Iglesia Luterana. A finales de los 80, Pineda era un activo militante del Partido Comunista, ateo confeso y encargado de las comunicaciones de una dependencia de la Universidad de El Salvador.

También se buscó a Walter Raudales, jefe de comunicaciones de una institución de estudios superiores, para obtener encuestas favorables.

El mismo Raudales se encargó de llamar a corresponsales extranjeros el sábado pasado para informarles de un sondeo que colocaba al FMLN como ganador en primera vuelta.

Sólo uno, Juan José Dalton (hijo del poeta asesinado en 1975 por el ERP, una organización guerrillera), lanzó la noticia.
En un acto sin aparente explicación (teniendo en cuenta que Salvador Sánchez Cerén le pidió quitarse del camino presidencial de Schafik), Mauricio Funes, el director del telenoticiero Hechos, contrató a la encuestadora de Raudales para que difundiera un sondeo entre los votantes.

En ellos, el candidato farabundista aparecía ganar. El recuento de las urnas, difundido en directo por la competencia, la Telecorporación Salvadoreña, mostraba información opuesta.

Los verdaderos resultados hicieron entrar en “shock” a la dirigencia. Para ocultar la derrota, recurrió a un llamado a la confrontación contra el Presidente electo. Pero en el FMLN, los rebeldes no están dispuestos a obedecer.

El inicio de una rebelión

La Comisión Política del FMLN convocó a sus integrantes a una reunión de urgencia este lunes, un día después de los comicios.

El objetivo de la sesión sería evaluar la derrota y buscar explicaciones.
Óscar Ortiz, el alcalde de Santa Tecla, llegó y recordó el compromiso adquirido después de las primarias del año pasado, cuando Schafik Handal ganó la candidatura.

Les dijo a los ortodoxos que era hora de hacer una evaluación, la cual sería responsabilidad de la militancia a nivel nacional.
Salvador Sánchez Cerén, el coordinador nacional, salió a la defensiva.
-¡No vayás con que es necesario hacer cambios!-le increpó.

Ortiz elevó el tono de su protesta. Pidió adelantar las primarias.
Sus interlocutores le dijeron que eso no estaba en juego, que lo harían hasta octubre.
Julio Hernández, el magistrado del Frente ante el TSE, escuchó en silencio.

Habló con la tranquilidad que le caracteriza, pero con un rostro afectado por el disgusto.
-¡Con ustedes no se puede!- exclamó antes de decir que renunciaba a la Comisión Política y que no se postularía para ningún cargo de dirección interna. Después, tomó sus cosas y se fue.

Hace un lustro

- En la campaña presidencial de 1999, los ortodoxos perdieron y el líder de los renovadores, Facundo Guardado, fue el candidato.
- La CRS llamó a sus bases a no hacer campaña y a no votar por el FMLN en los comicios.
- Cuando se conoció la derrota, los ortodoxos, encabezados por Schafik, lo celebraron con una fiesta en un restaurante de la capital.


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