elsalvador.com WWW
ElSalvador.com El Diario de Hoy Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales

Abuelos cultivan hortalizas en el asilo

Además de producir parte de los vegetales que consumen, la tarea les sirve de terapia

Publicada 22 de marzo 2004, El Diario de Hoy

Geraldine Varela
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Los internos en el Asilo Sara Zaldívar, ubicado en la Colonia Costa Rica, ya no compran hortalizas para hacer sus ensaladas. Ahora las producen ellos mismos.

Pepinos, rábanos, tomates, lechuga, hierba buena, perejil, apio y cilantro, entre otros, son el resultado de un programa de cultivo hidropónico, que, en realidad, más que producir, sirve como terapia para los abuelitos.

Esta forma de siembra es una técnica oriental. No cultivan entre la tierra, sino en una mezcla de grazna (cáscara) de arroz y arena. Los nutrientes necesarios para que se crezca sana la cosecha los proporciona el agua que utilizan para regar.

Labores. Los ancianos trabajan con sus manos y esto les ayuda a no perder la movilidad.Foto EDH

La iniciativa fue impulsada por los directivos del centro, quienes solicitaron ayuda al patronato del asilo. Gracias a ellos, los ancianos tienen otro oficio para ocuparse durante el día.

El licenciado Ricardo Gerbi, empleado del asilo, explicó que este programa es utilizado desde el año 2000 y ha dado muy buenos resultados.

“Además del ejercicio físico que hacen con sus manos, descargan sus emociones, ya que no andan peleando con los demás. Y consumir lo que ellos mismos han sembrado les da un sentimiento de pertenencia”, agregó.
Por su parte, el licenciado Luis Vásquez, encargado del proyecto, lleva a los ancianos que aún pueden trabajar, en grupos de cuatro o cinco, para que ayuden en los sembradíos.

Parados frente a las cajas con los cultivos, los ancianos hacen ‘volcancitos’ de tierra con sus manos, aprecian los rábanos que empiezan a crecer y espantan a los pájaros “malvados” que entran al recinto, para mordisquear las hojas de las plantas.
La manera en que laboran, les ayuda a los “abuelitos” a no perder la movilidad.
El trabajo no lo realizan solos. El licenciado Luis Vásquez siempre está pendiente de cualquier necesidad que surja, como, por ejemplo, la compra de semillas.

Además de trabajar en los cultivos, los ancianos tienen otras ocupaciones. Por ejemplo, María Isabel García elabora piñatas que luego venden en el Barrio Modelo.

“La dueña”. Ana Molina se ha responsabilizado de los cultivos..Foto EDH

Sin embargo, el trabajo del cultivo le trae mucha satisfacción.
“Me gusta trabajar la tierra”, expresó.

No todos los internos del centro trabajan en los cultivos. Algunos ya no pueden caminar o han perdido movilidad en sus manos, mientras que muchos otros padecen enfermedades siquiátricas, lo que les impide desenvolverse bien en las labores que realizan.

En el asilo hay alrededor de 220 ancianos ingresados.
Sólo un pequeño porcentaje recibe visitas. La mayoría no ha visto a sus familiares desde que llegaron a ese lugar, que funciona en la colonia Costa Rica, al sur de San Salvador.
El asilo realiza diferentes actividades para los ancianos, como la celebración de los cumpleaños mes a mes, y la Semana Santa.

Esto contribuye para que estén conscientes del día y mes en que se encuentran.
El centro de atención a ancianos Sara Zaldívar es un albergue que funciona con fondos del gobierno, un fideicomiso y con colaboraciones del patronato.

Ana y sus cultivos

Ese sentimiento de pertenencia que produce el trabajo en las siembras, prevalece en una de las internas en el centro.
Ana Molina, de 75 años, ha “asumido” la tarea de vigilar la siembra. Tiene la llave y nadie entra a los cultivos sin que ella lo sepa.

Hace cinco años ingresó al centro. En un principio, uno de sus hijos era quien la visitaba más a menudo, sin embargo, él falleció y, ahora, no recibe visitas con tanta frecuencia.

Estar ocupada durante el día le ayuda de alguna manera a no resentir la poca atención familiar que recibe.
Pero Ana no sólo es la celosa guardiana de los cultivos, sino que también le enseña a otros ancianos a realizar el trabajo.


Ancianos olvidados
Algunas familias no pueden cuidar a sus ancianos. Sin embargo, otros internos nunca reciben visitas de aquellos a quienes un día ellos cuidaron.
- En el centro hay alrededor de 220 ancianos internos.
- Un pequeño porcentaje de esta cantidad, recibe visita. La mayoría de “abuelitos” ha sido abandonados.
- Un buen número de internos padece enfermedades siquiátricas. En su demencia también están solos, aunque cuentan con el apoyo de la institución.

elsalvador.com WWW