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La nota del día
Corren grave peligro las remesas de EE.UU.

El domingo los salvadoreños deben votar por sus familias, sus libertades, su trabajo y su futuro, no por traficantes de ilusiones con negro pasado

Publicada 20 de marzo 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Están en vigor severas y puntuales restricciones para el envío de remesas desde Estados Unidos a países cuyos gobiernos tienen nexos con bandas terroristas, como sería el caso de un régimen efemelenista.

La advertencia la hizo el congresista Thomas Tancredo, quien destacó los nexos que sostienen los comunistas salvadoreños con el narcoterrorismo colombiano (las FARC) y otros movimientos políticos violentos en el mundo.

Tancredo denunció que algunos de los cabecillas del FMLN “continúan participando activamente en encuentros internacionales con organizaciones
antinorteamericanas violentas y radicales”. De allí que, agrega el congresista, “si el FMLN controla el Gobierno de El Salvador tras las elecciones de marzo 2004, podría significar un cambio radical en la política estadounidense en lo pertinente al esencialmente libre flujo de remesas de salvadoreños viviendo en Estados Unidos hacia El Salvador”.

Tancredo desmiente de manera indirecta al candidato comunista, Schafik Handal, en el sentido de que las remesas no correrían peligro. En la actualidad hay restricciones para el envío de remesas de Estados Unidos a Cuba: están limitadas en sus montos y no pueden hacerse sino cada cierto tiempo. Iguales impedimentos se aplican a países bajo regímenes fundamentalistas y/o marxistas.

Concretamente, cada familia cubana en el exterior puede hacer envíos de hasta trescientos dólares por año a sus parientes en Cuba, lo que equivale a veinticinco dólares por mes. Al aplicarse la regla de trescientos dólares por familia, las remesas a El Salvador bajarían a menos de doscientos millones de dólares por año.

Los vínculos de los comunistas salvadoreños con movimientos como ETA, las Brigadas Rojas italianas y los terroristas palestinos son de sobra conocidos. Tancredo recuerda que tres días después de la tragedia de las Torres Gemelas en Nueva York, los efemelenistas desfilaron aclamando a los perpetradores de la carnicería. Tales manifestaciones sólo las hubo en nuestro país y en Palestina.

Voten por la libertad, no por el engaño

Obviamente no sólo las remesas están en juego. La sola posibilidad de una victoria de los comunistas ya ha afectado la economía y el comercio nacional. Desde dentistas hasta vendedores reportan un descenso en sus consultas y transacciones; la frase que más se escucha es “hablemos después del domingo”, o “el lunes voy a celebrar o empacar”. Aunque la gente es optimista y hay entusiasmo por defender nuestras libertades con el voto, nadie en verdad anticipa el horror que sobrevendría con un régimen comunista.

Lo que los votantes tienen que comprender es que el domingo no estarán tanto escogiendo entre un partido que ofrece milagros y uno que ha estado tres períodos en el gobierno, sino entre conservar sus empleos y lo que ya tienen, y verse de pronto en la calle. No hay empresario realista en este país que no sepa que tendría que reducir sustancialmente su personal bajo un régimen comunista.

Las inversiones se paralizarían, habría corridas bancarias y pánico financiero, muchas maquilas se verían forzadas a cerrar y proyectos que están en suspenso se cancelarían. Del imaginario paraíso comunista la gente despertaría en el infierno de las dictaduras rojas.
El domingo los salvadoreños deben votar por sus familias, sus libertades, su trabajo y su futuro, no por traficantes de ilusiones con negro pasado.

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