El Diario de Hoy
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Están en vigor severas y puntuales restricciones
para el envío de remesas desde Estados Unidos a países cuyos
gobiernos tienen nexos con bandas terroristas, como sería el caso
de un régimen efemelenista.
La advertencia la hizo el congresista Thomas Tancredo, quien destacó
los nexos que sostienen los comunistas salvadoreños con el narcoterrorismo
colombiano (las FARC) y otros movimientos políticos violentos en
el mundo.
Tancredo denunció que algunos de los cabecillas del FMLN continúan
participando activamente en encuentros internacionales con organizaciones
antinorteamericanas violentas y radicales. De allí que, agrega
el congresista, si el FMLN controla el Gobierno de El Salvador tras
las elecciones de marzo 2004, podría significar un cambio radical
en la política estadounidense en lo pertinente al esencialmente
libre flujo de remesas de salvadoreños viviendo en Estados Unidos
hacia El Salvador.
Tancredo desmiente de manera indirecta al candidato comunista, Schafik
Handal, en el sentido de que las remesas no correrían peligro.
En la actualidad hay restricciones para el envío de remesas de
Estados Unidos a Cuba: están limitadas en sus montos y no pueden
hacerse sino cada cierto tiempo. Iguales impedimentos se aplican a países
bajo regímenes fundamentalistas y/o marxistas.
Concretamente, cada familia cubana en el exterior puede hacer envíos
de hasta trescientos dólares por año a sus parientes en
Cuba, lo que equivale a veinticinco dólares por mes. Al aplicarse
la regla de trescientos dólares por familia, las remesas a El Salvador
bajarían a menos de doscientos millones de dólares por año.
Los vínculos de los comunistas salvadoreños con movimientos
como ETA, las Brigadas Rojas italianas y los terroristas palestinos son
de sobra conocidos. Tancredo recuerda que tres días después
de la tragedia de las Torres Gemelas en Nueva York, los efemelenistas
desfilaron aclamando a los perpetradores de la carnicería. Tales
manifestaciones sólo las hubo en nuestro país y en Palestina.
Voten por la libertad, no por el engaño
Obviamente no sólo las remesas están en juego. La sola
posibilidad de una victoria de los comunistas ya ha afectado la economía
y el comercio nacional. Desde dentistas hasta vendedores reportan un descenso
en sus consultas y transacciones; la frase que más se escucha es
hablemos después del domingo, o el lunes voy
a celebrar o empacar. Aunque la gente es optimista y hay entusiasmo
por defender nuestras libertades con el voto, nadie en verdad anticipa
el horror que sobrevendría con un régimen comunista.
Lo que los votantes tienen que comprender es que el domingo no estarán
tanto escogiendo entre un partido que ofrece milagros y uno que ha estado
tres períodos en el gobierno, sino entre conservar sus empleos
y lo que ya tienen, y verse de pronto en la calle. No hay empresario realista
en este país que no sepa que tendría que reducir sustancialmente
su personal bajo un régimen comunista.
Las inversiones se paralizarían, habría corridas bancarias
y pánico financiero, muchas maquilas se verían forzadas
a cerrar y proyectos que están en suspenso se cancelarían.
Del imaginario paraíso comunista la gente despertaría en
el infierno de las dictaduras rojas.
El domingo los salvadoreños deben votar por sus familias, sus libertades,
su trabajo y su futuro, no por traficantes de ilusiones con negro pasado.