elsalvador.com WWW
ElSalvador.com El Diario de Hoy Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales

A las puertas de comicio
Votar, derecho y deber de los cristianos

Nuestro voto debe apoyar las propuestas de soluciones capaces de respetar, de manera coherente y sólida, los principios éticos; de proteger los derechos de toda persona.

Publicada 18 de marzo 2004, El Diario de Hoy

Julia Regina de Cardena
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

En dos días se decidirá el rumbo de los próximos cinco años de nuestro querido país, y ese período marcará irreversiblemente el futuro de nuestra vida, familias, hijos y nietos.

Qué triste y peligroso sería permitir que otras personas elijan por nosotros a nuestros gobernantes, decidiendo ese mañana incierto porque no hicimos uso de nuestro derecho y no cumplimos con la responsabilidad cristiana de defender a nuestra nación de ideologías contrarias a las enseñanzas de Jesucristo, al bien moral y a la ley natural.

El precio a pagar por la indiferencia de los que no participan será muy alto, pues mandarán los que sí participan. No podrá quejarse, criticar o sancionar nada quien no acuda a las urnas este 21 de marzo, para proteger nuestra fe y las exigencias éticas irrenunciables, como el respeto a la vida, a la familia, a la dignidad de la persona, a la libertad y a la justicia.

Nuestro pueblo ha sufrido una guerra, terremotos, huracanes y ahora corre el grave peligro de caer en las garras del comunismo, que vendría a destruir todo lo que ha logrado con su esfuerzo, trabajo, sacrificio, fe y oración. Los que se auto nombran “defensores de los pobres”, aprovechándose de sus necesidades, han sembrado odio, confusión y división entre los salvadoreños con las mentiras que siguen repitiendo ahora. Contrario al ejemplo de Jesús, quien nos llama a buscar la paz y la justicia social por medio del amor, ellos buscan su fin por las vías de la violencia, las armas y la destrucción, derramando la sangre de muchos inocentes.

El comunismo no reconoce la existencia de Dios ni respeta la moral, lo cual abre el camino al libertinaje y al individualismo, perjudiciales para la tutela del bien de la persona y de la sociedad entera. Pero nosotros sabemos que el hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral.

En los países comunistas no existe la libertad ni la justicia, no conocen la reconciliación ni el entendimiento, sólo toleran su ideología, hay una persecución religiosa, irrespetan los derechos fundamentales de las personas y se destruye la familia que es la piedra angular de la civilización. Por eso no es extraño que el primer compromiso en el plan de gobierno del FMLN para las mujeres sea ratificar el Protocolo Facultativo del CEDAW, un instrumento internacional que nos compromete a dar el poder a un comité de feministas, a exigir cambios de leyes contrarios a nuestra identidad cultural, creencias religiosas y que atropellan nuestra soberanía nacional.

A los países que lo han ratificado, este comité les ha demandado que legalicen el aborto, el lesbianismo, la prostitución y hasta que eliminen la celebración del Día de la Madre, porque es un estereotipo negativo para la mujer, y muchas otras cosas que no hay espacio suficiente para publicar. ¿Es esto lo que queremos para nuestro país?

Nuestro compromiso es con Dios y nuestro voto debe defender la libertad que es uno de los regalos que Él nos ha dado, el derecho a la vida, sin el cual no existe ningún otro y la protección de la familia, núcleo de la sociedad y escuela de valores. Si queremos que nuestros hijos crezcan en un clima de seguridad y verdadera libertad que favorezca el bien común, debemos exigirnos nuevas y más amplias formas de participación en la vida pública por parte de los todos ciudadanos.

Nuestro voto debe apoyar las propuestas de soluciones capaces de respetar, de manera coherente y sólida, los principios éticos; de proteger los derechos de toda persona desde la concepción hasta la muerte natural.

Análogamente, debe salvaguardar la tutela y la promoción de la familia, fundada en el matrimonio monogámico entre personas de sexo opuesto que está en peligro.

Cumplamos con los deberes civiles, haciendo una síntesis vital del esfuerzo humano, familiar, profesional, científico o técnico, con los valores cristianos. Animemos a otros, para que guiados siempre por el espíritu evangélico de acuerdo con nuestra conciencia cristiana y en conformidad con los valores que son congruentes con ella, desempeñemos nuestra misión de resguardar a nuestra patria para que reine Dios, la Unión y la Libertad.

*Columnista de El Diario de Hoy.

elsalvador.com WWW