El Diario de Hoy
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Los comunistas, que por convicción y doctrina rechazan la
democracia, se aprestan a defender el voto, para lo cual han
preparado a centenares de agitadores y matones con el fin de intimidar
votantes y armar relajos dentro de los recintos electorales.
Con tal propósito más de quinientos sandinistas han ingresado
al país en los últimos días, de lo que, según
se nos dice, están informadas las autoridades.
En Cuba no hay elecciones desde hace cuarenta y cinco años, casi
medio siglo. No las hay porque de acuerdo con el Partido Comunista cubano,
el pueblo ya votó cuando aclamaron a Fidel Castro en
1959. Tampoco se realizaron elecciones en los casi setenta años
que se mantuvo el comunismo en Rusia, ni las hubo o las hay en ningún
país bajo el marxismo. Comenzando porque en los regímenes
comunistas no hay partidos de oposición, no hay medios noticiosos
independientes e inclusive es prohibido para los desdichados súbditos
reunirse sin pedir permiso.
Los comunistas criollos de golpe y porrazo se han vuelto unos fervorosos
creyentes en la democracia. De ametrallar votantes y dar fuego
a buses para boicotear las elecciones en los años de la locura,
ahora hablan de defender el voto. Desde luego que se refieren
a su voto, no al del resto de ciudadanos. Y para ello están
maquinando la manera de lograr todos los votos a su favor, y al mismo
tiempo impedir y anular los que puedan de los otros. Uno de los ardides
es que cuando los vigilantes del frente vean a alguien con
aspecto de persona decente, intentarán varias cosas: una, no sellar
la papeleta por atrás, o ensuciarla; dos, decir que alguien les
vio votar y por tanto el voto es nulo; tres, confundirlo,
diciendo que marque la bandera roja en señal de rechazo;
cuatro, ya en el recuento, amenazar a los vigilantes de otros partidos,
para lo cual piensan apostar matones fuera de los recintos.
No sea la última vez que votemos
Defender el voto, y defender el sistema que nos permite votar regularmente,
debe ser una prioridad cívica de todo salvadoreño. El voto
es la defensa del Orden de Derecho y la manera como los ciudadanos reclaman
a sus gobernantes.
El voto no se defiende con matones, sino que se protege a través
de instituciones fuertes, apoyándose en la conciencia cívica
de los pobladores, con la madurez de los políticos, por medio del
ejercicio responsable de las libertades públicas e individuales,
entre ellas precisamente la libertad de elegir. En esto se debe recordar
además que la democracia tiene derecho a muchas cosas, menos a
dos: a suicidarse, como le ha ocurrido a la venezolana, o a ir contra
las libertades individuales. Fue con el voto libre de alemanes e italianos
que sus patrias cayeron en la dictadura y el horror.
Si de algo pueden estar seguros los salvadoreños, es de que de
votar de manera irresponsable este próximo domingo, será
la última vez en mucho tiempo que votarán. Porque lo primero
que hacen los comunistas al llegar al poder es suprimir los partidos de
oposición, poner estorbos al votante, desconocer la voluntad popular
y acabar con el Orden de Derecho y la democracia. Del voto individual,
secreto, libre e informado se pasa a las marchas solidarias
y al dictador de por vida.