El Diario de Hoy
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Alberto Valdivieso no había pensado en exportar carbón y
tampoco en venderlo en El Salvador.
En 1995, taló 30 manzanas de árboles de su propio terreno
para sembrar caña de azúcar e introducirse en ese mercado.
Muchos le sugirieron que la madera recolectada no le sería rentable
si no la convertía en carbón. Allí empezó
todo.
La tala le produjo 60 sacos de carbón que se propuso colocar en
tiendas y mercados de Sonsonate, bajo la marca Chaparral.
Hizo lo mismo en los supermercados y gasolineras de San Salvador, donde
alcanzó sus primeros pedidos.
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| Productor. Alberto Valdivieso, dueño
de Chaparral, y Miguel Lacayo, M. de Economía.
Foto EDH/Felipe Ayal |
Un año después, la demanda aumentó
y él comenzó a ofrecer dos tipos de marcas, la Chaparral
y El Parrillero. Uno de mayor calidad y otra de menor.
Exportaciones
El negocio ganó presencia durante los ocho años siguientes.
Valdivieso contactó el año pasado, en Washington, a un grupo
de distribuidores de productos salvadoreños, entre ellos Cuscatlán,
que a la vez es propietaria de una cadena de pollos al carbón.
El primer envío fue de 100 sacos de 40 libras cada uno.
Chaparral comenzó a demandar los servicios estatales del programa
Trade Point, para obtener un estudio de mercado sobre la demanda en Estados
Unidos. En el afán, Valdivieso contactó a la distribuidora
Mama Licha, que abastece varias tiendas en Houston, Texas.
En octubre del año pasado enviaron 500 sacos con la marca Flamazo,
exclusiva de Mama Licha, y ahora esperan que los pedidos aumenten.
En junio de 2003, Valdivieso quiso darle imagen a Chaparral en la internet
y, para eso buscó el programa estatal Red de Desarrollo, con tal
de hacer negocios en el ciberespacio.
El caso de Chaparral ha sido tomado por el Ministerio de Economía
como un ejemplo para demostrar que la agricultura es rentable, si se buscan
los medios necesarios para conseguirlo.
Miguel Lacayo, titular de esa cartera anunció ayer las exportaciones
de Chaparral a Estados Unidos, en las vísperas de la firma del
Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica y ese país.
Lo más difícil en la agricultura es encontrar la relación
entre el campo y el mercado... esto (el caso) significa que el campo es
rentable, señaló.
El carbón estaría libre de aranceles y sólo deberá
cumplir con las normas requeridas para entrar a Estados Unidos con el
TLC, aseguró Lacayo, sin especificar. Actualmente, el producto
tiene preferencias arancelarias.
Cómprelo Ud., es buen carbón
- El carbón que las amas de casa compran en los supermercados no
proviene de las cumbres del volcán, como pregona la canción
nacional El Carbonero, de Pancho Lara. Es originario de Sonsonate,
de la hacienda El Chaparral, pero, ciertamente es de chaperno,
de copinol y de nacascol.
- En plaza se consigue con el nombre Suli.
Las maderas de las que está hecho permiten que el usuario lo encienda
mojando una servilleta con aceite comestible.
- Cuando produce chispas, se debe a que la madera ha sido mal procesada
y la brea de la misma no alcanzó a quemarse.
- Otras veces, lanza demasiada ceniza y el carbón se vuelve poroso
al contacto con el fuego. Entonces, el fabricante utilizó madera
inadecuada y además dejó oxigenarla en la quema.
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| Carbón madrecacao. |
Variedad gourmet en el mercado
Pese a que en el país no hay una fuerte competencia
en la venta de carbón, a Alberto Valdivieso no le fue fácil
introducir sus marcas en los supermercados. Logró hacerlo hacia
1998, en La Despensa de Don Juan, cuyos pedidos alcanzaron hasta las 4,000
bolsas mensuales.
Ahora maquila la marca Suli para el mismo supermercado, cuya
nueva administración le ha exigido maderas de mayor calidad para
ofrecer un mejor producto en todas las tiendas de la cadena.
Valdivieso se ha empeñado en seguir las indicaciones de su cliente
al pie de la letra. Trabaja intensamente en cosechar lo que él
llama carbón gourmet, un extracto de las mejores maderas
provenientes de bosques de nacascol, copinol y chaperno.
Su propiedad la ha sometido a ensayos de cultivos, para evitar la deforestación.
Trabaja con las variedades de eucalipto y madrecacao que crecen más
rápido y permiten talas entre 24 y 60 meses, con rotaciones de
hasta ocho años, ya que estas especies retoñan y evitan
una nueva inversión en siembras.
Estas técnicas permiten que Carbón Chaparral sea competitivo.
Su costo en góndola es de $0.80 la bolsa de tres libras, frente
a $1.30 de otras marcas.