Susana Joma
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Abrumados por no poder cancelar la matrícula escolar, las cuotas
y, a veces, ni siquiera pagar el transporte y la comida, unos 460 estudiantes
del Instituto Nacional Francisco Menéndez (Inframen) están
a un paso de dejar las aulas.
La situación de este grupo de estudiantes, que representa el 20
por ciento de los 2,300 que asisten al mencionado centro, se da también
en otros institutos.
Ana Ester Andrade, trabajadora social del Inframen, precisó que
hasta el momento sólo hay 87 alumnos becados. Una parte de ellos
está subvencionado por la institución; otros reciben apoyo
de personas altruistas a través de un Plan Padrino, creado el año
pasado por el director, Arnulfo Carrillo.
Andrade precisó que en este momento tienen cerca de 500 expedientes
de estudiantes que han solicitado ayuda.
 |
| Todo sirve. La trabajadora social
recoge monedas para los pasajes de los alumnos Foto
EDH |
No obstante, el director expresó su preocupación, porque
el Consejo Directivo Escolar (CDE), que rige la institución, no
dispone de más recursos para exonerar a ese nuevo grupo.
La única esperanza de estos muchachos y muchachas es que
otras personas brinden su colaboración, subrayó.
En el Inframen, la matrícula para este año fue de $15. Mensualmente,
los estudiantes cancelan cuotas de $9.00. La mayor parte de este dinero
lo invierten en el mantenimiento del centro, el pago de empleados administrativos
y el desarrollar nuevos proyectos.
De acuerdo con lo expresado por varios docentes, a pesar de que la situación
de la mayoría de los muchachos es delicada, ellos mantienen sus
calificaciones en un nivel aceptable.
Jonathan Velasco, de 18 años y alumno de 2o. año de Bachillerato
en Salud, manifestó que desde primero a tercer año hay jóvenes
con
gran potencial para estudiar y proyectarse, pero lastimosamente no tienen
capacidad económica.
Aquí hay limitantes para cubrirnos y tienen que priorizar,
pero la verdad es que todos tenemos la misma necesidad. No tenemos con
qué costear nuestros estudios, comentó.
A veces, mis vecinos me dan para el pasaje
 |
| Yesenia, una estudiante dedicada.
Foto EDH |
Yesenia Yamileth Jovel Leiva, tiene 15 años y sus mejores deseos
de continuar estudiando chocan con una realidad; sus abuelos paternos,
don José Rosales y Petronila Jovel, quienes la sostienen desde
que tenía cinco meses, están muy enfermos.
El abuelo, de 69 años, está afectado por la diabetes y debido
a los dolores en las manos ya no puede fabricar las cocinas de carbón.
Hoy apenas hago una, pero ella no puede salir a venderla por ese
dolor que la artritis le provoca en las rodillas, explica don José.
Yesenia, quien vive en el Barrio San Sebastián, de Ciudad Delgado,
perdió a su padre cuando tenía diez años. Su situación
es tan precaria que, a veces, en casa no hay qué comer y no le
pueden dar para el pasaje. Una vecina que es costurera, a veces,
me presta lo del pasaje. Cuando no se puede, me vengo a pie, comenta
la joven, quien cursa el primer año de Bachillerato Comercial.
A pesar de esas vicisitudes, los abuelos están orgullosos de su
nieta. Es una alumna con buenas calificaciones y un comportamiento ejemplar.
|
El proyecto de Apadrinamiento
El Plan Padrinos del Instituto Nacional Francisco Menéndez
(Inframen) está orietnado a la búsquedad de ayuda
para que los estudiantes de escasos recursos económicos puedan
terminar el bachillerato.
A principios de etse año, persona sy empresas altruistas
respondieron al llamado. No obstante, todavía existen muchos
alumnos de escasos recursos que urgen de ayuda.
En su mayoría, los estudiantes que esperan la colaboaración
provienen de hogares desintegrados, tienen padres desempleados o
que padecen de alguna enfermedad crónica.
Las personas interesadas en tenderles la mano pueden comunicarse
con la trabajadora social, Ana Ester Andrade a los teléfonos:
276-6083, 276 -6084 y 276 -6085, de 10:00 a.m. a 8:00 p.m. También
pueden hacerlo al correo del director del centro: jacs@elsalvador.com
|