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Más de 400 alumnos, a la espera de una mano amiga

Centro. El Plan Padrinos, creado por el Inframen para ayudar a los estudiantes de escasos recursos, atiende a 87 jóvenes. La cifra de necesitados es mucho más elevada

Publicada 16 de marzo 2004, El Diario de Hoy


Susana Joma
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Abrumados por no poder cancelar la matrícula escolar, las cuotas y, a veces, ni siquiera pagar el transporte y la comida, unos 460 estudiantes del Instituto Nacional Francisco Menéndez (Inframen) están a un paso de dejar las aulas.

La situación de este grupo de estudiantes, que representa el 20 por ciento de los 2,300 que asisten al mencionado centro, se da también en otros institutos.

Ana Ester Andrade, trabajadora social del Inframen, precisó que hasta el momento sólo hay 87 alumnos becados. Una parte de ellos está subvencionado por la institución; otros reciben apoyo de personas altruistas a través de un Plan Padrino, creado el año pasado por el director, Arnulfo Carrillo.

Andrade precisó que en este momento tienen cerca de 500 expedientes de estudiantes que han solicitado ayuda.

Todo sirve. La trabajadora social recoge monedas para los pasajes de los alumnos Foto EDH

No obstante, el director expresó su preocupación, porque el Consejo Directivo Escolar (CDE), que rige la institución, no dispone de más recursos para exonerar a ese nuevo grupo.

“La única esperanza de estos muchachos y muchachas es que otras personas brinden su colaboración”, subrayó.

En el Inframen, la matrícula para este año fue de $15. Mensualmente, los estudiantes cancelan cuotas de $9.00. La mayor parte de este dinero lo invierten en el mantenimiento del centro, el pago de empleados administrativos y el desarrollar nuevos proyectos.

De acuerdo con lo expresado por varios docentes, a pesar de que la situación de la mayoría de los muchachos es delicada, ellos mantienen sus calificaciones en un nivel aceptable.

Jonathan Velasco, de 18 años y alumno de 2o. año de Bachillerato en Salud, manifestó que desde primero a tercer año hay jóvenes con
gran potencial para estudiar y proyectarse, pero lastimosamente no tienen capacidad económica.

“Aquí hay limitantes para cubrirnos y tienen que priorizar, pero la verdad es que todos tenemos la misma necesidad. No tenemos con qué costear nuestros estudios”, comentó.



“A veces, mis vecinos me dan para el pasaje”

Yesenia, una estudiante dedicada. Foto EDH

Yesenia Yamileth Jovel Leiva, tiene 15 años y sus mejores deseos de continuar estudiando chocan con una realidad; sus abuelos paternos, don José Rosales y Petronila Jovel, quienes la sostienen desde que tenía cinco meses, están muy enfermos.

El abuelo, de 69 años, está afectado por la diabetes y debido a los dolores en las manos ya no puede fabricar las cocinas de carbón. “Hoy apenas hago una, pero ella no puede salir a venderla por ese dolor que la artritis le provoca en las rodillas”, explica don José.

Yesenia, quien vive en el Barrio San Sebastián, de Ciudad Delgado, perdió a su padre cuando tenía diez años. Su situación es tan precaria que, a veces, en casa no hay qué comer y no le pueden dar para el pasaje. “Una vecina que es costurera, a veces, me presta lo del pasaje. Cuando no se puede, me vengo a pie”, comenta la joven, quien cursa el primer año de Bachillerato Comercial.

A pesar de esas vicisitudes, los abuelos están orgullosos de su nieta. Es una alumna con buenas calificaciones y un comportamiento ejemplar.

El proyecto de Apadrinamiento

El Plan Padrinos del Instituto Nacional Francisco Menéndez (Inframen) está orietnado a la búsquedad de ayuda para que los estudiantes de escasos recursos económicos puedan terminar el bachillerato.
A principios de etse año, persona sy empresas altruistas respondieron al llamado. No obstante, todavía existen muchos alumnos de escasos recursos que urgen de ayuda.

En su mayoría, los estudiantes que esperan la colaboaración provienen de hogares desintegrados, tienen padres desempleados o que padecen de alguna enfermedad crónica.

Las personas interesadas en tenderles la mano pueden comunicarse con la trabajadora social, Ana Ester Andrade a los teléfonos: 276-6083, 276 -6084 y 276 -6085, de 10:00 a.m. a 8:00 p.m. También pueden hacerlo al correo del director del centro: jacs@elsalvador.com

 

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