Geraldine Varela
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
En esta plaza, ubicada en el barrio Candelaria, ocurren actos obscenos
y asaltos todos los días, sin que autoridad alguna controle esta
situación.
Según residentes de la zona, todas las tardes llegan homosexuales
a mantener relaciones con otros jóvenes, sin importarles la presencias
de menores.
Justo frente a este espacio público, funciona la escuela pública
Paraguay, desde donde, según los habitantes, los niños observan
lo que ocurre.
La ubicación de la plaza favorece este tipo de hechos, ya que está
ubicada junto a un paso a dos niveles. El espacio no es visible desde
todos los ángulos, por lo que los huelepegas (responsables de los
actos indecentes) han convertido ese sitio en su hogar.
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Peligros
En el lugar se mantienen huelepega y otras personas en riesgo social,
debido a las condiciones de las infraestructura.
Los vecinos piden un mayor control para evitar asaltos y otros hechos.
Foto EDH |
Los lugareños aseguran que esos jóvenes en riesgo social
también asaltan a los transeúntes en horas de la tarde.
Todos los días veo robos. Llamo a la policía, pero
desconozco hasta qué punto ellos hacen algo, expresó
una persona que trabaja en la zona.
Por si fuera poco, las lámparas públicas no funcionan como
se debería.
Los empleados de la escuela, maestros, alumnos y padres de familia aseguran
que han sido víctimas de los asaltantes.
En el último incidente, una persona que regresaba de dejar a su
hijo en la escuela fue agredido con arma blanca. En otro asalto, un desconocido
fue lesionado con un machete, aseguró un testigo.
A pesar de la peligrosidad del lugar, los niños que asisten a este
centro educativo deben recorrer las estrechas calles junto al paso a dos
niveles, para retornar a sus casas.
Muchos de los afectados externan con facilidad su indignación y
enojo en contra de las autoridades.
Yo pago impuestos y ni la alcaldía ni la policía hacen
nada, quiero que pongan agentes del CAM (Cuerpo de Agentes Metropolitanos)
día y noche en esta zona, declaró uno de los vecinos,
quien no se identificó, por temor a represalias.
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La obra
El paso a desnivel está ubicado en las cercanías de
la iglesia de Candelaria, y atraviesa el Bulevar Venezuela. Foto
EDH |
Al respecto, los responsables del puesto de la policía en San
Jacinto alegan que disponen de pocas patrullas para vigilar el barrio.
Además, sostienen que no puede detener a las personas que están
debajo del puente, sólo por encontrarse ahí.
Si no hay cargos, no los podemos detener. Cuando llegamos no están
haciendo nada, y a veces cuando ven las patrullas, se van, expresó
el agente Amaya, de la delegación policial.
De lo que sí están convencidos los vecinos es que el mal
estado de esa infraestructura propicia los desórdenes.
Por ejemplo, muchos asaltos ocurren, debido a la oscuridad por el mal
estado de las luminarias.
Es por eso que piden a las autoridades competentes que intervengan lo
más pronto posible, por el bienestar de la comunidad y, en especial,
de las decenas de niños que estudian en el sector.