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Plaza Candelaria, un lugar muy inseguro

Los vecinos del barrio Candelaria denunciaron los actos morbosos que a diario protagonizan homosexuales a plena luz del día.

Publicada 16 de marzo 2004, El Diario de Hoy


Geraldine Varela
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

En esta plaza, ubicada en el barrio Candelaria, ocurren actos obscenos y asaltos todos los días, sin que autoridad alguna controle esta situación.

Según residentes de la zona, todas las tardes llegan homosexuales a mantener relaciones con otros jóvenes, sin importarles la presencias de menores.

Justo frente a este espacio público, funciona la escuela pública Paraguay, desde donde, según los habitantes, los niños observan lo que ocurre.

La ubicación de la plaza favorece este tipo de hechos, ya que está ubicada junto a un paso a dos niveles. El espacio no es visible desde todos los ángulos, por lo que los huelepegas (responsables de los actos indecentes) han convertido ese sitio en su hogar.

Peligros
En el lugar se mantienen huelepega y otras personas en riesgo social, debido a las condiciones de las infraestructura.
Los vecinos piden un mayor control para evitar asaltos y otros hechos. Foto EDH

Los lugareños aseguran que esos jóvenes en riesgo social también asaltan a los transeúntes en horas de la tarde.

“Todos los días veo robos. Llamo a la policía, pero desconozco hasta qué punto ellos hacen algo”, expresó una persona que trabaja en la zona.

Por si fuera poco, las lámparas públicas no funcionan como se debería.
Los empleados de la escuela, maestros, alumnos y padres de familia aseguran que han sido víctimas de los asaltantes.

En el último incidente, una persona que regresaba de dejar a su hijo en la escuela fue agredido con arma blanca. En otro asalto, un desconocido fue lesionado con un machete, aseguró un testigo.

A pesar de la peligrosidad del lugar, los niños que asisten a este centro educativo deben recorrer las estrechas calles junto al paso a dos niveles, para retornar a sus casas.

Muchos de los afectados externan con facilidad su indignación y enojo en contra de las autoridades.

“Yo pago impuestos y ni la alcaldía ni la policía hacen nada, quiero que pongan agentes del CAM (Cuerpo de Agentes Metropolitanos) día y noche en esta zona”, declaró uno de los vecinos, quien no se identificó, por temor a represalias.

La obra
El paso a desnivel está ubicado en las cercanías de la iglesia de Candelaria, y atraviesa el Bulevar Venezuela. Foto EDH

Al respecto, los responsables del puesto de la policía en San Jacinto alegan que disponen de pocas patrullas para vigilar el barrio. Además, sostienen que no puede detener a las personas que están debajo del puente, sólo por encontrarse ahí.

“Si no hay cargos, no los podemos detener. Cuando llegamos no están haciendo nada, y a veces cuando ven las patrullas, se van”, expresó el agente Amaya, de la delegación policial.

De lo que sí están convencidos los vecinos es que el mal estado de esa infraestructura propicia los desórdenes.
Por ejemplo, muchos asaltos ocurren, debido a la oscuridad por el mal estado de las luminarias.

Es por eso que piden a las autoridades competentes que intervengan lo más pronto posible, por el bienestar de la comunidad y, en especial, de las decenas de niños que estudian en el sector.

 

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