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Sentido común
Al Qa ETA

En el fondo, Al Qaeda y ETA, como el resto de bandas terroristas en el mundo, vienen de la misma sementera. A todos éstos les une una misma afición por la sangre. Sangre de gente común y corriente, de obreros, de padres.

Publicada 16 de marzo 2004, El Diario de Hoy

Ricardo Rivas
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Al Qaeda tiene una nueva víctima: José María Aznar.

Aznar y su Partido Popular han perdido las elecciones generales españolas. Los indicios de la autoría de Al Qaeda en los atentados del pasado jueves, sumado a un cuestionado manejo gubernamental de la información post ataques, han servido, en bandeja de plata y mantelito de lino, el gane al PSOE.

Aunque los terroristas no entiendan con qué se come la palabra “democracia”, ahora, la democracia parecería haberse aliado con ellos para botar del poder al partido que más y mejor había combatido al terrorismo en España. ETA, sonríe.
A mí no me interesa jugar póquer político con la tragedia del 11-M; eso de hacer baraja electoral sobre una pila de ciudadanos asesinados a mansalva queda para otros. Sí intento volver la atención al fenómeno del terrorismo en España, y decir que, aunque los atentados lleven estampada la firma de Al Qaeda, quizá tampoco sea prudente apresurarse a dar un finiquito absolutorio a ETA.

En el fondo, Al Qaeda y ETA, como el resto de bandas terroristas en el mundo, vienen de la misma sementera. A todos éstos les une una misma afición por la sangre. Sangre de gente común y corriente, de obreros, de padres, de trabajadores y universitarios; de personas como las que asesinaron e hirieron el pasado jueves en los trenes de Madrid.

Pura sangre ciudadana que nada tiene que ver con la política o las calenturas ideológicas de estos grupos, pero que es la sangre que suele correr cuando estos chacales arropados en una sopa de siglas hacen “valer sus derechos” a pólvora limpia. 
Ayer, fueron inmensos pajarracos de United y American Airlines, con las barrigas repletas de gasolina, que impactaron en las Torres Gemelas de Nueva York, recreando un inmenso infierno repleto de amasijos humanos y hierros retorcidos. Ahora, el infierno se ha dado en los trenes de cercanías de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, Renfe. Los terroristas los han hecho explotar cargados de pasajeros y a hora pico. Todos hemos llorado con España este nuevo genocidio.

Antes de los bombazos del pasado jueves, incluso, antes de la intervención española en la guerra de Iraq, España ya atraía la atención de los terroristas musulmanes. Investigaciones periodísticas documentadas dan cuenta de que en julio de 2001, se reunieron en Tarragona las cuatro cabezas responsables de la masacre del 11 de septiembre de 2001 (Abu Zubaidah, Kalid Sheij Mohammed, Mohammed Atta y Ramzi Binalshibi). La “cumbre” fue organizada para precisar los cómo, cuándo y dónde de la operación “Alá versus América” , la gazwah contra Estados Unidos que terminaría en el fatídico 11-S.

Ante eso, las preguntas caen de su propio peso: ¿Por qué el hilado fino de aquella operación se dio en España? ¿Por qué en un país en donde la lucha antiterrorista es prioridad nacional? ¿Con qué tipos de apoyo contaba Al Qaeda? Una probabilidad es que los boys de Bin Laden hayan encontrado en España lo que difícilmente encontrarían en otras partes del occidente civilizado: una banda terrorista que, como ETA, les hiciera la segunda. Quizá sea por eso que la barbarie del 11-M en Madrid muestre rastros de Al Qaeda y la ETA.

¿Al Qaeda? ¿Al Qa ETA? Francamente, qué importan las siglas. Vamos al hecho. Nos mata de rabia la bestialidad de esta gente. Nos preocupa el fenómeno del terrorismo y la amenaza que éste representa para el mundo libre, así el fenómeno se enviñete como ETA, Al Qaeda, FARC, Hezbola o Hamas.

Al margen de las naturales y sanas diferencias entre las persona, no hay duda de que el mundo se comienza a partir en dos: por un lado, los que estamos al lado de la paz y la sensatez; por el otro, los que se enlistan en el bando de la violencia, anclando sus pasiones y frustraciones en el muelle del fanatismo político, religioso, étnico, etc. A estos últimos pertenecen no sólo los que maquinan y producen estas tragedias, sino también los que las apapachan con sus verborreas de paño tibio o silencios cómplices —qué decir de los que las celebran—.

Pero si inédita ha sido la masacre del 11-M en la historia de esta España querida, más inédita aún ha sido la respuesta del pueblo español contra los terroristas. En las plazas y calles de la Madre Patria, millones de ciudadanos han desafiado la lluvia para gritar ¡No al terrorismo! El mundo entero ha hecho lo mismo.
 
Los españoles no han estado solos. Al margen de las implicaciones políticas que en cada país produzcan estas tragedias... contra los terroristas, se está consolidando un gran bando.
Y de ese lado estamos nosotros.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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