El Diario de Hoy
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Con no más de 1 metro 60 parece inofensiva, pero Claudia Fuentes
es una de las máximas exponentes de Karate-Do en el país,
y fácilmente podría derribar a cualquiera.
Su fórmula de éxito es muy simple: creer. Ella confió
en sus posibilidades y luchó por su sueño de conseguir una
medalla; su trabajo de tres años le dejó dos de oro y una
de plata en su primera competencia en los Juegos Centroamericanos de San
Pedro Sula.
Ahora, varios años después y fuera de la federación,
emprendió un nuevo proyecto en el que busca transmitir todo lo
que aprendió.
Fuentes imparte un seminario de Karate-Do en la Universidad de El Salvador
a unas 50 personas, que es más de lo habitual en estos deportes,
según la atleta, sobre todo si se considera que no está
abierto al público en general, sino solo a los estudiantes de dicha
institución.
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| Claudia Fuentes. Sí hay posibilidad
de que regrese, pero solo si conversamos, me lo proponen y me valoran.
Foto: EDH/Gustavo Rico |
Ella se enamoró del deporte-arte y convirtió al karate
en una forma de vida que le sirve para conectarse con la gente.
Me gusta transmitir esa energía, ese pensamiento positivo
a mis alumnos de creer que podés lograr algo bueno.
Yo me concentro y me repito antes de cada combate o clase que tengo capacidad,
sino no podés transmitir el alimento que la gente te pide,
dice emocionada como si fuese a dar un par de consejos a algún
aprendiz.
El objetivo de Fuentes es desarrollar la creatividad de los muchachos.
Por algo estoy acá... mañana podré ver los
frutos. Si comparo a la gente de la Nacional con la de la selección
a mis alumnos solo les falta el chip en la cabeza de la energía
interna, pero de aquí puede salir algún talento, afirma.
Volver o no volver
Hace un año que Fuentes renunció a la Federación
luego de un problema de dinero. Pero ella está dispuesta al diálogo,
y lo que le molesta es que no la estimen como atleta. Según la
karateka, sí hay posibilidad de que regrese, pero solo si
conversamos, me lo propone y me valoran.
Yo no perdí, ellos son los que perdieron a alguien. Pero
a quien le agradece es a su entrenador es a Nelson Farían y a Santiago
Ruiz, quien es el encargado del seminario. Santiago creyó
en mí, dice.
Ahora está más enfocada en demostrarse que puede seguir
adelante, y, aunque afirma que los talentos que desarrolle deberán
ser incorporados a la selección a través de campeonatos
nacionales, también dice con fuerza que el karate no es dependiente
de una federación. se puede ver que otras formas hay de desarrollar
el deporte, con patrocinios... ahorita se está pensando tener un
proyecto de contáctos con la Universidad Autónoma de México
para que los muchachos se fogueen.
Junto a Santiago han logrado ser la escuela con más personas inscritas,
al rededor de 110, y según Ruiz, la meta a mediano plazo es de
200.
Fuentes se sigue soñando como entrenadora para lo que la vida le
dure, y de algo está convecida: De toda la gente de la selección
nadie ha dado este tipo de proyecto.