elsalvador.com WWW

Entre la “apretazón” y los largos discursos

Miles se congregaron. El centro de la ciudad capital tuvo la visita de un gran número de simpatizantes del FMLN

Publicada 14 de marzo 2004, El Diario de Hoy


Lauri García Dueñas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El calor quemaba las mejillas, los grises del centro histórico lucían su contraste en comparación con las miles de camisetas de color rojo.

Eran las tres de la tarde de ayer, y había llegado la hora en que el FMLN cerraría su campaña electoral en un lugar simbólico para su historia: la Plaza Gerardo Barrios.

Faltaba el aire y el vapor se pegaba a los cuerpos hasta hacer sudar los asistentes.

Ni un paso adelante, ni otro atrás; era imposible caminar. Para lograrlo había que hacerlo a empellones y ganarse un par de miradas de reproche.

Los farabundistas hicieron de las suyas para procurarse un buen lugar. Los más intrépidos se subieron a los árboles, a los techos de los buses, y otros llegaron hasta las torres de catedral.

Fuego. Militantes del partido de izquierda quemaron un muñeco vestido con los colores del partido oficial.Foto EDH

De pronto, alguien abre una bolsa con agua y decide tirarla al aire, las gotas caen refrescando un poco.
Hubo varias formas para demostrar el apoyo a su partido: globos con las caras de los candidatos, pinturas en el rostro, gritos de vivas; pero sobre todo, el hecho de estar parados durante las cuatro horas que duraron los discursos.

Palabras

“El pueblo salvadoreño es como la bella durmiente que despertó con un beso del príncipe”, dijo Tania de Handal, esposa del candidato a la presidencia.

Las comparaciones del candidato contrastaron entre las de su esposa, que lo considera el príncipe besador, y las de un pastor luterano que llegó a afirmar que “Dios ya habló y ya estableció quien sería el próximo Presidente del país”.

Tampoco faltaron, en el evento, las acciones y palabras en contra del partido oficial, desde la quema de un muñeco vestido de tricolor, hasta los abucheos a un avión que sobrevoló la zona portando una bandera de ARENA. “Ojalá que lleven cámaras, para que les dé miedo ver tanta gente reunida”, observó el candidato.

En las alturas, para lograr ver a los candidatos.Foto EDH

Luego vinieron los largos discursos, cada candidato habló más de una hora, la gente escuchaba con atención al principio, pero luego decaía el interés.

Pero, a intervalos, los candidatos decían alguna consigna y el mar rojo que agolpaba la plaza volvía a reaccionar.

La noche empezó a caer en el centro histórico, las nubes iban apagando sus celajes, el discurso de Schafik Handal fue complementado por “cuetes” verdes, un llamado a la unidad del pueblo salvadoreño y las gracias.
La gente empezó a dispersarse, entre la brisa que presagiaba lluvia, y apartaba el calor. Los buses recogían a los efemelenistas para volver a sus casas.


elsalvador.com WWW