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Fieles de San Salvador oran por la paz en España

Unidos en Cristo. Entre los asistentes estuvo el Presidente Francisco Flores y el candidato de ARENA, Antonio Saca. Hubo muestras de solidaridad.

Publicada 14 de marzo 2004, El Diario de Hoy


El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Una muestra de cariño y solidaridad se vivió la mañana de ayer cuando decenas de personas asistieron a la Catedral Metropolitana para mostrar su respeto y apoyo al pueblo español quien todavía tiene frescas las heridas sufridas por los atentados terroristas cometidos el 11 de marzo.

El Presidente Francisco Flores, ministros y diversas autoridades del cuerpo diplomático se unieron a la comunión con Cristo junto a otros fieles católicos en un clamor a Dios Todopoderoso, para “que cese de una vez por todas la locura del terrorismo”.

Desde muy temprano y antes de que iniciara la misa, el ambiente al interior del templo era una familiar mezcla de tristeza e indignación por la tragedia ocurrida.

Un homenaje.
Al acto religioso asistieron funcionarios del gabinete, el Presidente y personajes de la palestra pública.. Foto EDH

El embajador de España en El Salvador, Francisco Montalbán, recibió conmovido las condolencias del mandatario salvadoreño, amigos y personas particulares quienes encuentran muy difícil expresar con palabras la grave pena que traen como única ofrenda al pueblo español.

“Me encuentro muy emocionado y agradecido con el pueblo salvadoreño, sabemos que tenemos amigos en todo el mundo, pero con El Salvador siempre nos ha unido un lazo muy especial”, dijo el embajador a tres días de ocurridos los atentados en Madrid que dejaron 200 muertos y más de mil personas lesionadas.

El acto litúrgico, presidido por Monseñor Fernando Sáenz Lacalle, inició a las 10:13 y durante más de una hora los fieles oraron por el descanso eterno de las víctimas mortales, así como por pronta recuperación de los heridos. Monseñor dijo: “Pedimos a la humanidad entera que cese el terrorismo, porque todos somos seres humanos y todos somos hermanos”.

Compartiendo el pan

Entre los cánticos, las oraciones y las sabias palabras del evangelio, algunas lágrimas afloraron para compartir el dolor de la triste lluvia que sufrió España hace tres días, pero esta vez los ríos de pena corrían por los rostros morenos de estas tierras, algunos cansados por los años, otros todavía muy tiernos en su amanecer.

Religiosidad
Antonio Saca y su esposa, Ana Ligia, rezan por el descanso de las almas de las víctimas y la recuperación de los heridos en los atentados. Foto EDH

Sin embargo, en una misa también hay tiempo para la alegría. “La paz esté con ustedes”, dice el prelado y acto seguido aparecen las sonrisas, los abrazos y manos desconocidas que se estrechan, una muestra del amor que puede existir entre los hermanos de tierras distantes.

Llega el momento de la comunión, el cual se convierte en una verdadera cena hermanada en el cuerpo de Cristo, los trajes y las corbatas se entremezclan con las vestimentas más humildes.

Pero el Santo Padre ha dicho en otras ocasiones que “en las peores desgracias, en lo peor de la humanidad, surge también lo mejor de la naturaleza humana”.

La celebración casi ha llegado a su final y parece que el dolor poco a poco se va alejando, la tristeza que invadía el santo recinto se ha diluido.

Antes de que los feligreses se retiren, el embajador Francisco Montalbán es invitado a dar unas palabras: “Querido pueblo salvadoreño, gracias por su solidaridad”. Y concluye su discurso diciendo: “Ahora, más que nunca, sabemos que no estamos solos en nuestra lucha contra la maldad”.

Lentamente, las personas se van retirando de Catedral, pero todavía muchas manos buscan estrechar con cariño a aquella que representa en este pequeño país a la de todo el pueblo español.


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