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Un éxito llamado Rhapsody

El Circo es una espectacular tradición de los estudiantes de la Academia Británica Cuscatleca

Publicada 13 de marzo 2004, El Diario de Hoy

Gustavo rico
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

Tradicionalmente cada año, los alumnos de los undécimos grados de la Academia Británica Cuscatleca (ABC) celebran su ya popular Circo.

Un espectáculo destinado a convertirse en un show de variedades, que además sirve para recaudar fondos para la fiesta de graduación de la promoción 2005.

Para ello, los alumnos prepararon para esta jornada coreografías, bailes, escenas de películas de moda o cualquier pieza adicional que los jóvenes consideren atractiva para completar su espectáculo.

Por supuesto, su huella se percibe desde la primera frase que se menciona hasta la última rima. En el Circo todo lo que sucede detrás y frente al telón es responsabilidad de los chicos de la ABC.

Fantasía. El color y los cuentos no faltaron en la jornada artística. Foto EDH

Los padres también aportan su talento a esta causa. En la mayoría de los casos, las madres de familia ayudaron en las creación del vestuario y en el montaje de los escenarios, además de acompañar a sus hijos en las largas jornadas de ensayos durante las noches.

Al final no sólo fue el triunfo de 76 estudiantes que este año montaron su espectáculo, sino el de ellos y sus familias, que entusiasmados colaboraron con el show.

Esfuerzo que reconoce Nené de Roeder, quien este año fue la encargada de instruir a los alumnos en los pasos coreográficos correspondientes a la cinta Chicago, y que según ella fue difícil porque el tiempo era corto, y con las jornadas destinadas los 76 estudiantes deberían demostrar calidad en escena.

Además debieron aprender la versatilidad del baile, para luego cambiar los pasos por la parodia de la cinta Matrix, o la canción Is raining men como el tema de apertura del grupo Outkast.

Roeder asegura que desde el principio sabía que entre los alumnos únicamente seis señoritas tenían experiencia en baile y que el resto debía comenzar de cero. Un reto que implicó enseñarles a los niños no sólo a danzar, sino también a hablar y actuar en público y lograr que su presencia combinara con el juego de luces, explica.

Al final el resultado sobrepasó lo esperado. El público se quedó con la boca abierta con la muestra de calidad y entrega que los chicos pusieron a la producción de este espectáculo, presentado el 26 y 27 de febrero.

Aporte

Salvo Marusinec, un eslovaco y maestro de economía, reconoció que los jóvenes “tienen todo el mérito” del triunfo.
El extranjero comentó que durante los muchachos se preparaban para el Circo, no se les perdonaron ni las tareas, y mucho menos no asistir a clases, ya que “eso les enseña a ser responsables y esforzarse más”.
Al final las entradas agotas y lo nutrido de los aplausos en sus presentaciones fueron suficiente para reconocer su triunfo.


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