Iván Mena
El Diario de Hoy
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Con este artículo, no me estoy refiriendo a esos animalitos emplumados,
catalogados como de los más estúpidos que existen, dada
su escasa memoria, sino a otra clase de bípedos que piensan y actúan
como tales.
Hace algún tiempo, el ilustre y respetable periodista don Mario
Rosenthal advirtió que los comunistas salvadoreños aún
continúan con la guerra popular prolongada. Esta vez, utilizando
el sistema democrático como estrategia para acceder al poder, para
luego darle un tiro en la nuca.
Es imprescindible enfocar el caso de Venezuela, que dada su vívida
actualidad, nos debe hacer ver lo que le podría suceder al país,
de llegar los comunistas al poder. Cientos de miles de venezolanos maldicen
el día en que dieron su voto por el nuevo dictador comunista en
el hemisferio, Hugo Chávez. Ellos desconocían los instintos
que escondía el ex golpista candidato. Sólo se dejaron llevar
por una insidiosa y perversa campaña demagógica y, seguramente,
por una buena dosis de resentimientos hacia gobernantes anteriores, que
decidieron darse un voto de castigo, eligiendo a un émulo de Fidel
Castro. Tremendo error.
Volviendo al caso de El Salvador, aquí no es ningún secreto
que el candidato del FMLN, Schafik Handal, dedicó toda su vida
a ser un agitador profesional, provocador de desórdenes y últimamente
imitado por su compañero de fórmula. Este personaje, Schafik,
viajó a la ex Unión Soviética, Vietnam, China comunista,
Norcorea y otros países para conseguir armas para ensangrentar
a El Salvador.
En la actualidad, nada indica que este señor haya cambiado de mentalidad,
pues se sabe que está organizando grupos de choque en caso de enfrentar
un golpe de Estado, en el supuesto caso de que llegara a alcanzar la presidencia
de la República. La diferencia entre Venezuela y El Salvador es
que muchos venezolanos desconocían la vocación comunista
del actual dictador, en cambio, aquí, cosa que lo hace peor, es
que una gran cantidad de seguidores del candidato comunista lo hacen con
pleno conocimiento de causa, es decir que estarían dispuestos a
introducirse en la boca del lobo como pavos.
Aquí vemos autobuses con banderas rojas, ¿desconocen estas
gentes que en un gobierno comunista ortodoxo no hay cabida para empresarios,
mucho menos empresarios del transporte público? Asimismo vemos
algunos señoritos y señoritas paseándose en carros
de modelos recientes con banderitas rojas, ¿desconocen estas personas
que en Cuba los carros más nuevos que circulan son modelo 1959,
año en que el déspota asaltó el poder? ¡Cosa
de pavos!
En otros países, mucha gente murió tratando de huir del
comunismo, en cambio aquí vemos mucha gente queriéndose
labrar una estaca... Querer sentir en carne propia la ruindad y las miserias
que el comunismo ha recetado a las infelices gentes de los países
que han caído bajo esa repudiable y oprobiosa ideología,
es sencillamente cosa de pavos. Pensar que los comunistas puedan gobernar
con eficiencia la economía del país, es como pretender que
una nave aérea, como decir un Boeing 767, pueda ser piloteado por
carretoneros.
En la Nicaragua comunista, los sandinistas, encabezados por el aventurero,
ex asaltante de bancos, violador y asesino, Daniel Ortega, que gobernara
Nicaragua junto a otros compinches del FSLN, destrozaron la economía
nicaragüense, causando la más increíble inflación
que rebasó todos los parámetros reconocidos en términos
económicos.
La moneda nicaragüense pasó de 9 córdobas a 26 millones
por dólar estadounidense. Era mucho más valioso un rollo
de papel higiénico que un 1 millón de córdobas. A
propósito, el papel higiénico y las cremas dentales eran
considerados por los comunistas, tanto en Cuba como en Nicaragua, como
artículos burgueses. Estos productos, sencillamente, no estaban
disponibles para el pueblo, seguramente el olote y el tile sí.
Y eso es precisamente el cambio que te ofrecen los comunistas del FMLN,
cambiar la crema dental por el tile y el papel higiénico por el
olote. ¡Lindo cambio!
Estimado lector, el comunismo es una ideología que ya viene de
regreso del fracaso y se enrumba a su inexorable extinción. Sólo
el trabajo y un buen gobierno nos llevará adelante. No crea en
aquellos demagogos que ofrecen salud y otros servicios gratis, así
como empleo masivo. Estas cosas no se sacan de la manga de la camisa.
Cualquiera que crea lo contrario, estaría pensando como un verdadero
pavo.