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Campaña pro carne de cerdo

Porcicultores. El sector se considera perdedor en el TLC y piden que se le aseguren medidas compensatorias - Una es la campaña para aumentar el consumo de cerdo local

Publicada 09 de marzo 2004, El Diario de Hoy

Guadalupe Trigueros
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


Los propietarios de granjas de cerdos comenzarán la próxima semana una intensa campaña publicitaria para aumentar el consumo de sus productos en el país. Inician de tal manera una carrera contra la competencia que les generará el Tratado de Libre Comercio (TLC) que se negoció con Estados Unidos.

Ya no pueden hacer nada para evitar que entren 1,650 toneladas de carne de cerdo de origen estadounidense, cuyos importadores no pagarán aranceles, desde el primer año de vigencia del TLC. En la cuota se prevé incrementos anuales de 10.

Lo que sí pueden hacer es luchar contra “la mala fama” que tiene la carne de cerdo en la población. El salvadoreño consume apenas 1.7 kilogramos al año, un guatemalteco 5 kilogramos, un costarricense 7 y, los hondureños con los nicas, 2.5 kilogramos.

Saludable. Los granjeros aseguran que el cerdo tiene menos colesterol, calorías y grasas, comparado con la carne de res. Foto EDH

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Históricamente, un salvadoreño evita ingerir carne de cerdo, porque se imagina al animal en un criadero fangoso y pestilente, lo que en la jerga empresarial del sector es llamado “cerdos de traspatio”. Enrique Serarols, presidente de la Asociación Salvadoreña de Porcicultores (Asporc), dijo que la campaña tratará de combatir una imagen que ya no existe en los mercados de la capital, aseguró.

“La carne de cerdo es nutritiva y saludable”, este será el lema de la campaña de consumo. El 75% de la producción nacional de cerdo procede de las 80 granjas tecnificadas y semi tecnificadas que operan en el país, y se supone que el resto es parte de “los cerdos de traspatio” que se consumen sólo en los pueblos y en las fincas, según datos de Asporc.

La porcicultura perderá la protección arancelaria que tienen (40% de arancel), debido al TLC. Dentro del Tratado, tampoco logró restringir la importación de carne de cerdo, ya que, de las 1,650 toneladas métricas que entrarán de Estados Unidos, sólo 750 quedan sujetas a que los importadores compren primero carne local, para adquirir producto estadounidense.

Sólo cinco empresas embutidoras compran carne de cerdo local: Productos Cárnbicos, La Única, Hernández Hermanos. Embutidos de El Salvador (Kfreef) y Price Smart.
Las 900 toneladas restantes no tienen restricciones y pueden ser importadas sin condicionamientos de compra de carne salvadoreña.

Esta cantidad crecerá 10% anual. Cuando el TLC cumpla quince años, la cifra habrá aumentado a 2,850 toneladas, mientras las 750 que están restringidas no cambiarán en todo ese período.

Según Asporc, la mayor parte de la cuota que entrará será carne que los estadounidenses no consumen: visceras y grasa. Esperan que pocos importen cortes especiales.

La negociación que no gustó al sector

- Los porcicultores sólo querían abrir una cuota de importación de 800 toneladas métricas,con incrementos anuales de 3%, en el TLC.
- El resultado final fue una cuota inicial de 1,650 troneladas métricas con incrementos anuales de 10%.
- El 50% de la cuota será manejada con requisitos de desempeño. El otro 50% queda libre para importar.
- La cuota no paga arancel. Lo que se importa fuera de ella cancela 40%.
- La desgravación de ese arancel se hará en quince años, con seis de gracia.
- El primero que solicite la cuota puede tomarla.
- Esto sólo aparece en los textos del TLC publicados por el gobierno
- El texto publicado por Estados Unidos no contiene tal especificación, según Asporc.

Medidas compensatorias para disminuir impacto del Tratado

El gobierno se ha comprometido con los granjeros afectados a impulsar una campaña publicitaria de consumo, a finales de año, y a construir en octubre un rastro tecnificado, que cumpla con los estándares de calidad internacionales, normas sanitarias y certificaciones adecuadas.

Pero los porcicultores no quieren esperarse para entonces. Iniciarán su propia campaña, y esperan que el gobierno cumpla su parte, para que los empresarios puedan enfrentar la competencia del TLC.

Enrique Serarols, presidente de Asporc, aspira a que el rastro sea entregado a Asporc en comodato, para que sean los socios quienes lo administren por unos 50 años. La otra alternativa propuesta por el gobierno es crear un fideicomiso o un fondo especial temporal para equipar el lugar.

Cualquiera que sea la decisión, los porcicultores esperan un documento oficial que los ampare ante el nuevo gobierno que entrará tras los comocios presidenciales de marzo. “Esa será nuestra garantía para seguir con las medidas compensatorias”, señaló.

Actualmente, el terreno del rastro ha sido comprado y falta agilizar la contratación de los expertos que se necesitarán para las normas del mismo, así como los profesionales internacionales y locales que montarán la estrategia de mercadeo y publicidad que pagará el gobierno.
Los rastros del país no alcanzan los rangos internacionales. Se necesita una inversión de $2 millones, según Asporc.

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