Guadalupe Trigueros
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Los propietarios de granjas de cerdos comenzarán la próxima
semana una intensa campaña publicitaria para aumentar el consumo
de sus productos en el país. Inician de tal manera una carrera
contra la competencia que les generará el Tratado de Libre Comercio
(TLC) que se negoció con Estados Unidos.
Ya no pueden hacer nada para evitar que entren 1,650 toneladas de carne
de cerdo de origen estadounidense, cuyos importadores no pagarán
aranceles, desde el primer año de vigencia del TLC. En la cuota
se prevé incrementos anuales de 10.
Lo que sí pueden hacer es luchar contra la mala fama
que tiene la carne de cerdo en la población. El salvadoreño
consume apenas 1.7 kilogramos al año, un guatemalteco 5 kilogramos,
un costarricense 7 y, los hondureños con los nicas, 2.5 kilogramos.
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| Saludable. Los granjeros aseguran que el cerdo
tiene menos colesterol, calorías y grasas, comparado con la
carne de res. Foto EDH |
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Históricamente, un salvadoreño evita ingerir carne de cerdo,
porque se imagina al animal en un criadero fangoso y pestilente, lo que
en la jerga empresarial del sector es llamado cerdos de traspatio.
Enrique Serarols, presidente de la Asociación Salvadoreña
de Porcicultores (Asporc), dijo que la campaña tratará de
combatir una imagen que ya no existe en los mercados de la capital, aseguró.
La carne de cerdo es nutritiva y saludable, este será
el lema de la campaña de consumo. El 75% de la producción
nacional de cerdo procede de las 80 granjas tecnificadas y semi tecnificadas
que operan en el país, y se supone que el resto es parte de los
cerdos de traspatio que se consumen sólo en los pueblos y
en las fincas, según datos de Asporc.
La porcicultura perderá la protección arancelaria que tienen
(40% de arancel), debido al TLC. Dentro del Tratado, tampoco logró
restringir la importación de carne de cerdo, ya que, de las 1,650
toneladas métricas que entrarán de Estados Unidos, sólo
750 quedan sujetas a que los importadores compren primero carne local,
para adquirir producto estadounidense.
Sólo cinco empresas embutidoras compran carne de cerdo local: Productos
Cárnbicos, La Única, Hernández Hermanos. Embutidos
de El Salvador (Kfreef) y Price Smart.
Las 900 toneladas restantes no tienen restricciones y pueden ser importadas
sin condicionamientos de compra de carne salvadoreña.
Esta cantidad crecerá 10% anual. Cuando el TLC cumpla quince años,
la cifra habrá aumentado a 2,850 toneladas, mientras las 750 que
están restringidas no cambiarán en todo ese período.
Según Asporc, la mayor parte de la cuota que entrará será
carne que los estadounidenses no consumen: visceras y grasa. Esperan que
pocos importen cortes especiales.
La negociación que no gustó al sector
- Los porcicultores sólo querían abrir una cuota de importación
de 800 toneladas métricas,con incrementos anuales de 3%, en el
TLC.
- El resultado final fue una cuota inicial de 1,650 troneladas métricas
con incrementos anuales de 10%.
- El 50% de la cuota será manejada con requisitos de desempeño.
El otro 50% queda libre para importar.
- La cuota no paga arancel. Lo que se importa fuera de ella cancela 40%.
- La desgravación de ese arancel se hará en quince años,
con seis de gracia.
- El primero que solicite la cuota puede tomarla.
- Esto sólo aparece en los textos del TLC publicados por el gobierno
- El texto publicado por Estados Unidos no contiene tal especificación,
según Asporc.
Medidas compensatorias para disminuir impacto del Tratado
El gobierno se ha comprometido con los granjeros afectados a impulsar
una campaña publicitaria de consumo, a finales de año, y
a construir en octubre un rastro tecnificado, que cumpla con los estándares
de calidad internacionales, normas sanitarias y certificaciones adecuadas.
Pero los porcicultores no quieren esperarse para entonces. Iniciarán
su propia campaña, y esperan que el gobierno cumpla su parte, para
que los empresarios puedan enfrentar la competencia del TLC.
Enrique Serarols, presidente de Asporc, aspira a que el rastro sea entregado
a Asporc en comodato, para que sean los socios quienes lo administren
por unos 50 años. La otra alternativa propuesta por el gobierno
es crear un fideicomiso o un fondo especial temporal para equipar el lugar.
Cualquiera que sea la decisión, los porcicultores esperan un documento
oficial que los ampare ante el nuevo gobierno que entrará tras
los comocios presidenciales de marzo. Esa será nuestra garantía
para seguir con las medidas compensatorias, señaló.
Actualmente, el terreno del rastro ha sido comprado y falta agilizar la
contratación de los expertos que se necesitarán para las
normas del mismo, así como los profesionales internacionales y
locales que montarán la estrategia de mercadeo y publicidad que
pagará el gobierno.
Los rastros del país no alcanzan los rangos internacionales. Se
necesita una inversión de $2 millones, según Asporc.