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Hoy sepultan a Jesús Montano

Parientes y amigos niegan que él sea el responsable del estallido que le causó la muerte y dejó unos 40 heridos

Publicada 09 de marzo 2004, El Diario de Hoy


Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Es lo que más me duele, él no tenía ningún vicio; lo que dicen del cigarro es mentira”, repetía Abelina Durán, 69 años, madre de Jesús Montano, el aficionado del Alianza F.C. que murió tras la explosión en el Estadio Mágico González.

Las autoridades consideran a Montano como el responsable de la tragedia.

Un compañero de trabajo de Montano también se resiste a creerlo. “Yo nunca le vi fumando. Le veía todos los días en el trabajo”, explicó el hombre, que no quiso identificarse.

Rosa Rodríguez, vecina, tampoco daba crédito a lo del cigarro y la pólvora. “Ante Dios, él no fumaba”, sostuvo.

El cadáver de Montano fue llevado a su domicilio ayer a las 2:00 p.m., en la Colonia Vizcarra, de Ciudad Delgado, nueve kilómetros al norte de San
Salvador.

Duelo. Karen Serrano, compañera de vida de Jesús Montano, llora la muerte de su marido. Foto EDH

Abelina, la madre, parecía sosegada. Pero eso preocupaba a uno de sus restantes siete hijos, pues podría enfermarse al reprimir el llanto. El padre de Jesús murió hace unos diez años.

Montano deja con ocho meses de embarazo a Karen Yanet Serrano, de 19 años, con quien convivía. El bebé está próximo a nacer.

Karen recuerda que siempre acompañaba a su marido a los partidos del Alianza, pero desde que se embarazó, él ya no quiso llevarle para no ponerle en riesgo.

En el vecindario le recuerdan como el joven que hace algunos meses se metió a construir él mismo la casa a la que luego llevaría a vivir a Karen.

Jonathan, un niño de diez años, sobrino de Montano, lamentaba lo ocurrido a su tío, a quien siempre acompañaba a los estadios. “El nos regalaba pases a todos (los parientes), sostuvo el adolescente.

La víctima trabajaba como cobrador de una empresa gráfica. Se dice que los pasatiempos del joven eran escuchar música a alto volumen y, los domingos, ver el fútbol.

“Él era bueno conmigo. Los amigos le pueden decir. Él no tenía ningún vicio”.
Abelina Alicia Durán
Madre de Jesús Montano


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