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Mejor atención para amputados

Capital, Cuando una persona pierde un miembro, su vida cambia por completo. La semana pasada, se capacitó a personal de salud para ayudar a este sector de la población

Publicada 09 de marzo 2004, El Diario de Hoy


Ivette Amaya
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Los pasos lentos, pero seguros de Santos Armindo González, de 37 años, con sus prótesis en ambos miembros inferiores dejan atrás los meses de postración en una silla de ruedas, producto del desconocimiento del proceso de recuperación que sigue a una amputación.

Desde su accidente laboral ocurrido en agosto de 2000, y que le provocó la amputación de ambos pies y tobillos y de su antebrazo izquierdo, González no caminaba por la imposibilidad de manejar las prótesis obtenidas en una institución para personas con discapacidad.

Como él, existen decenas de personas cuya recuperación es más lenta, debido a la falta de información de los pasos a seguir. Una vez la persona amputada regresa a su hogar, debe aprender a vendar el muñón y comprender los llamados dolores “fantasma” en el miembro amputado.

Un reto. Las personas con un miembro amputado no reciben toda la información que necesitan. Foto EDH

Para mejorar esta situación, el Ministerio de Salud, junto al Seguro Social y con el apoyo del Consejo Nacional de Atención Integral a la Persona con Discapacidad (Conaipd) y la Organización de Sobrevivientes de Minas y Personas Amputadas (LSN, por sus siglas en inglés), desarrolló un seminario la semana pasada para el personal operativo, que está en contacto con este sector de la población.

“La persona, cuando está amputada, tiene muchas preguntas sin respuesta, y a veces las enfermeras no tienen el conocimiento de cómo orientarle”, manifestó Jesús Martínez, director de LSN.

Sólo el año pasado, los centros de atención públicos atendieron en sus instalaciones a 452 pacientes. De estos, un 72 por ciento sufrieron amputaciones en la muñeca y en las manos.

A este respecto, el doctor Raúl Palomo, gerente de Atención Integral al Adulto Mayor de Salud Pública, es consciente de la necesidad de superar algunos vacíos preparativos, para que la persona logre afrontar la vida sin un miembro.

“Es cierto que al amputarlo, le salvamos la vida, pero entra en una nueva etapa, y por eso necesitamos capacitar al personal (de Salud) para que les ayuden a sobrellevar esa situación”, comentó Palomo.

Se espera continuar en un futuro con esta preparación, para concientizar al personal acerca de lo valioso que es para el paciente aprender a sobrellevar su discapacidad.

Problemas a superar
- Según Jesús Martínez, de LSN, entre los aspectos a mejorar está que los pacientes atendidos en hospitales deben seguir el tratamiento de rehabilitación física.
- Además, la falta educación acerca de los cuidados higiénicos del muñón y la forma del vendaje.
- No hay una preparación psicológica en aspectos como los dolores “fantasma” en el miembro cortado.

 

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