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Mauricio Vásquez Acosta
Enviado Especial
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Para los periodistas venezolanos, la guerra no está en Iraq ni
en ninguna otra nación, sino en las calles de su propio país,
donde se ven obligados a cubrir las noticias llevando cascos blindados,
chalecos antibalas y máscaras antigás. ¿A qué
le temen?
En su programa dominical Aló Presidente y en las constantes
cadenas nacionales de radio y televisión, el Presidente Hugo Chávez
califica a los periodistas y a los propietarios de medios de comunicación,
con nombre y apellido, como enemigos de su revolución.
Con esto desata la furia de las hordas chavistas, conocidas también
como círculos de terror, que al encontrarse con algún
comunicador, no respetan su profesión: les insultan, les intimidan
y, en muchos casos, les golpean.
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| En pleno ataque. Miembros de los círculos
de terror chavista (Der.) atacan al periodista Juan Vicente
Gómez, del diario Tal Cual.Foto EDH/AP |
Chávez les ha hecho entender a las turbas que los medios
de comunicación son un revólver y que los periodistas son
las balas enemigas, afirma el analista José Vicente Carrasquero.
Las agresiones a los periodistas y asistentes, por parte de las turbas
rojas de los círculos de terror, les han obligado a trabajar escondiendo
su profesión. Ocultan sus carné de identificación,
y sus vehículos no portan ningún distintivo del medio para
el que trabajan.
En su deber
Siempre que salgo a la calle, yo me saco el carné (de periodista)
y me lo guardo, dice una reportera, que prefiere no identificarse
por temor a represalias.
Incluso, las instalaciones de los periódicos, televisoras y estaciones
de radio han construido fortificaciones en los alrededores para evitar
atentados con bombas.
Mientras bebía una tasa de café cerca de la Plaza Bolívar,
en el centro de Caracas, el camarógrafo de Univisión, Felipe
Izquierdo, me relata la muerte de uno de sus colegas, el veterano fotógrafo
Jorge Tortoza Cruz, que trabajaba para el diario caraqueño 2001.
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| Sin casco blindado. Izquierdo fue derribado por
un balín disparado con una hondilla.Foto
EDH/AP |
Tortoza recibió un balazo durante los disturbios del fallido
golpe contra Chávez, en abril de 2002. Otros salieron heridos,
como el fotógrafo Jorge Recio. El quedó paralizado del pecho
hacia abajo por las heridas de bala, dice Izquierdo.
No se ha esclarecido quién disparó. Algunos dicen que sujetos
no identificados apostados en las azoteas de los edificios dispararon
a mansalva; otros, que fue la Guardia Nacional o la Policía Metropolitana,
y algunos, que los chavistas.
Izquierdo también ha sufrido heridas. Un grupo de chavistas
me hirió la cabeza con un balín disparado con hondilla.
Esa vez no tenía puesto el casco protector. Quedé completamente
inconsciente por el golpe, recuerda.
A los periodistas que trabajan para el Gobierno también no les
va muy bien. Una periodista de Radio Nacional, que no quiso dar su nombre,
asegura que: Dentro de la emisora hay una cacería de brujas
constante: o eres chavista o eres escuálido (el calificativo que
el Presidente les da a los empleados de medios privados).
Amenaza con tomar televisoras
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Inconsciente. Auxilian al comunicador,
cuya sangre corre por la máscara antigás. Foto
EDH/AP |
El 9 de diciembre de 2002, hordas chavistas atacaron la sede de la televisora
Globovisión en Caracas y de algunas televisoras regionales como
Aragua y Táchira, por no unirse a una cadena nacional presidencial.
Sin embargo, no se dejaron amedrentar y continuaron transmitiendo su programación
normal.
Pero con la exigencia de un referéndum revocatorio del mandato
presidencial por parte de la oposición, en los últimos días,
el discurso de Chávez se ha tornado más agresivo y represivo.
En su programa Aló Presidente, del 15 de febrero de
este año, Chávez dijo estar preparado con la Fuerza Armada
para sacar del aire a las televisoras privadas Globovisión y Venevisión,
a las cuales calificó de conspiradoras, golpistas y terroristas.
El mismo reconoció que ya no verán al mismo Chávez
de hace dos años. Usaré la fuerza para que se respeten las
cadenas.
Esto
equivale a un fusilamiento
-El Presidente es hipersensible ante las críticas a su
forma de gobernar y responde de un modo agresivo e intolerante, cosa
que no sucede en las democracias, dice Teodoro Petkoff, director
del diario vespertino Tal Cual.
-El discurso del Presidente Chávez en contra de los comunicadores
es el equivalente al fusilamiento de enemigos en las dictaduras revolucionarias,
asegura Petkoff. |
La
condena de la AIR
- Ante las amenazas y ataques a la libertad de expresión en
Venezuela, la Asociación Internacio-nal de Radiodifusión
(AIR), que representa a más de 17.000 emisoras privadas de
radio y televisión de las tres Américas y Europa, declaró
recientemente:
-Su más honda preocupación y enérgico rechazo
a este tipo de amenazas y ataques que implican agresiones no sólo
a la libertad de pensamiento, expresión e Información,
sino serios riesgos a la vida de los trabajadores, periodistas y propietarios
de los medios de comunicación privados de Venezuela y a la
seguridad de sus equipos e instalaciones. |
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Reclamo. El periodista Juan Gómez
presente su demanda.
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Voz del pueblo. Los venezolanos exigen respeto
a los medios.
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La alerta constante
Temiendo ser objetivo de los ataques incendiarios de las hordas chavistas,
algunos diarios y televisoras como Globovisión han elaborado planes
de emergencia para evacuar a los periodistas y estar al tanto de su paradero.
En horas de la madrugada del día 19 de febrero de este año,
tres vehículos con unos 10 sujetos armados y encapuchados llegaron
al sector donde se encuentran ubicadas las antenas de Globovisión,
alegando que estaban en busca de armas clandestinas, pero sólo
sustrayeron del lugar un radio transmisor.
Andreína Mujica, reportera gráfica del diario Ultimas Noticias
y profesora de Fotografía de la Universidad Central de Venezuela,
comenta al respecto: Los propietarios de los medios de comunicación
están siendo presionados por diversas vías: no sólo
con las amenazas verbales del Presidente sino con arbitrariedades en los
puertos y aduanas, donde les retienen el papel y la tinta, los materiales
básicos con los que se hacen los diarios. En fin, la libertad de
expresión prende del hilo del miedo y donde hay temor no hay libertad,
señala, sin suavizar sus palabras.
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