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Salvadoreño detrás de Nemo

Simón Varela creó a cuatro personajes y parte del ambiente marino del filme Finding Nemo. Su trayectoria artística abarca otras producciones internacionales.

Publicada 09 de marzo 2004, El Diario de Hoy

Claudia Núñez
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

Simón Varela, un salvadoreño originario de Quezaltepeque, nunca imaginó que su pasión por el dibujo lo llevaría a formar parte de la producción de cine más taquillera de 2003: Buscando a Nemo.

A Varela le encomendaron crear los ambientes en que se desarrollaría la historia del pececito.

La suerte estuvo de su lado, pues terminó dándole vida a los tres tiburones y al pez que tenía una luz en la cabeza.

“Casi siempre me dan los personajes malos, la parte oscura de las historias, quizá por la técnica que utilizo”, confiesa el artista, quien dibuja sus creaciones con carboncillo sobre papel.

“Aunque (algunos colegas) piensen que es una locura, no me gustaría ser director, porque lo que me encanta es dibujar”.
Simón Varela Dibujante salvadoreño. Foto EDH

Irónicamente, la guerra civil de El Salvador permitió que Simón Varela se convirtiera en lo que es hoy.

En los años 80, el entonces quinceañero partió hacia Estados Unidos con su familia, para solicitar asilo político.

Cuatro años después, comenzó a estudiar arquitectura en una universidad estadounidense. Sólo soportó un año en esa carrera.

Fue un amigo el que lo indujo a estudiar dibujo en Art Center College of Design de Los Ángeles. La mensualidad le costaba $2,500.

“Yo no le pregunté a mi papá, sólo le avisé que quería ser artista. Por medio de préstamos estudiantiles logré completar la carrera”, recuerda.

Al graduarse, no tenía claro qué le deparaba el futuro. “Lo único que sabía era que me gustaba dibujar, aunque culturalmente en nuestro país se acostumbraba a decir que los artistas se mueren de hambre”, apunta.

Sus pininos

Con el título bajo el brazo y con deseoso de crear, empezó a trabajar en una agencia de publicidad. Ahí hacía dibujos para estampados de camisetas “y todo lo que me pidieran. Yo sólo quería hacer lo que me gusta”, recuerda animado.

Frank Films, una pequeña productora de vídeos, le llamó más la atención, por lo que abandonó su primer trabajo. Allí incursionó en el mundo de la animación..., pero sus proyectos no se concretaron. Nunca llegaron a la pantalla.

Fue hasta que los estudios de películas animadas de Fox, Hanna Barbera y Warner Bros le dieron la oportunidad de participar en algunos proyectos que el trabajo de Simón Varela alcanzó notoriedad.

Para esa época, el compatriota se cotizaba por unos $1,100 semanales en el campo de la ilustración.

El artista,Simón Varela Dibujante salvadoreño.
Foto EDH

Nemo, el botín

Un día cualquiera de 2000, un amigo lo llamó y le sugirió que presentara su portafolio (una especie de hoja de vida con sus diseños más sobresalientes) a los estudios Pixar.

“Me dijo que estaban haciendo una película de unos peces y decidí probar suerte”, comenta Varela.
A los pocos días, el dibujante salvadoreño llegó a la compañía para leer el libreto de la producción e iniciar su labor.
“Cuando espezás a conceptualizar una idea, nunca sabés si tendrá éxito o no. ¡Que Nemo rompiera récord de taquilla fue una sorpresa para todos”.

Los bocetos que Simón Varela entregó a la producción fueron, según el director de la cinta, como una luz en la oscuridad.
“Contratamos artistas independientes para que se adaptaran al look de la película. Una imagen habla más que mil palabras, y sus dibujos me ayudaron a comunicar lo que quería”, relató el director Andrew Stanton, en el libro The Art of Finding Nemo.
Así es como dentro de un mercado saturado por profesionales de diferentes nacionalidades (en su mayoría estadounidenses, japoneses y filipinos), Simón ha logrado poner en alto el nombre El Salvador. Él confiesa que su gran obra será una galería de postales salvadoreñas.

“Nunca he negado mi origen, es un orgullo, lo único es que siempre tengo que explicar dónde queda”, dice.

“La persistencia es clave, el talento debe cultivarse”

Simón Varela visitó El Salvador hace unos días, por compromisos familiares y conversó –largo y tendido– con VIDA. El artista relató toda su trayectoria y afirmó que él no era buen dibujante. “En el kínder, yo veía que mis compañeros hacían unas flores preciosas, mientras que las mías eran horrorosas”, admite Varela. También señala que la perfección se logra con mucha persistencia, porque “ser buen artista no se logra con el primer dibujo”. Varela afirma que aprendió a dibujar haciendo los trabajos que le encomendaban en la escuela. Luego, los otros niños le pedían que les hiciera la tarea, y él empezó a cobrarles un colón por dibujo. No sabía que ese talento lo llevaría años más tarde hasta la industria cinematográfica.


Lo que viene
2006 Open Season (de Sony).
2005 The Corpse bride (de Tim Burton).
2005 The Life Aquatic (de West Anderson).
Simón planea incursionar en el mundo de los vídeo juegos y trabajar con la productora Activision.
Lo hecho
2002 Scooby Doo (Warner Bros). Propuso la transformación maligna del perro.
2002 La Era del Hielo (Fox). Ideó el personaje del tigre Diego.
2000 Titan A.E (Fox).
2000 Little Pieces.
1997 Colaboración en un vídeo que se produjo paralelo al estreno de Anastasia.
1994 The Pagemaster.
1991 Once Upon a Forest (Hanna Barbera).
Otros Drácula (Fox), Quest for Camelot, Iron Giant y King Tut (Warner Bros). La última nunca se estrenó porque Dream Works se adelantó con The Prince of Egypt.

Imágenes con sello salvadoreño

Recuerdo. Dibujo de la visita. Mezcla marina. Varela se documentó con libros de biología. Claroscuro. El artista salvadoreño propuso varias de las escenas tenebrosas del filme. Intacta. Esta imagen se reprodujo en la película sin ninguna modificación. Los originales. Éstos son los tres tiburones que Varela propuso para la película. Sólo el grande sufrió una modificación.

 



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