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Claudia Núñez
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Simón
Varela, un salvadoreño originario de Quezaltepeque, nunca imaginó
que su pasión por el dibujo lo llevaría a formar parte de
la producción de cine más taquillera de 2003: Buscando a
Nemo.
A Varela le encomendaron crear los ambientes en que se desarrollaría
la historia del pececito.
La suerte estuvo de su lado, pues terminó dándole vida a
los tres tiburones y al pez que tenía una luz en la cabeza.
Casi siempre me dan los personajes malos, la parte oscura de las
historias, quizá por la técnica que utilizo, confiesa
el artista, quien dibuja sus creaciones con carboncillo sobre papel.
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Aunque (algunos colegas) piensen que es
una locura, no me gustaría ser director, porque lo que me encanta
es dibujar.
Simón Varela Dibujante salvadoreño. Foto
EDH |
Irónicamente, la guerra civil de El Salvador permitió
que Simón Varela se convirtiera en lo que es hoy.
En los años 80, el entonces quinceañero partió hacia
Estados Unidos con su familia, para solicitar asilo político.
Cuatro años después, comenzó a estudiar arquitectura
en una universidad estadounidense. Sólo soportó un año
en esa carrera.
Fue un amigo el que lo indujo a estudiar dibujo en Art Center College
of Design de Los Ángeles. La mensualidad le costaba $2,500.
Yo no le pregunté a mi papá, sólo le avisé
que quería ser artista. Por medio de préstamos estudiantiles
logré completar la carrera, recuerda.
Al graduarse, no tenía claro qué le deparaba el futuro.
Lo único que sabía era que me gustaba dibujar, aunque
culturalmente en nuestro país se acostumbraba a decir que los artistas
se mueren de hambre, apunta.
Sus pininos
Con el título bajo el brazo y con deseoso de crear, empezó
a trabajar en una agencia de publicidad. Ahí hacía dibujos
para estampados de camisetas y todo lo que me pidieran. Yo sólo
quería hacer lo que me gusta, recuerda animado.
Frank Films, una pequeña productora de vídeos, le llamó
más la atención, por lo que abandonó su primer trabajo.
Allí incursionó en el mundo de la animación..., pero
sus proyectos no se concretaron. Nunca llegaron a la pantalla.
Fue hasta que los estudios de películas animadas de Fox, Hanna
Barbera y Warner Bros le dieron la oportunidad de participar en algunos
proyectos que el trabajo de Simón Varela alcanzó notoriedad.
Para esa época, el compatriota se cotizaba por unos $1,100 semanales
en el campo de la ilustración.
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El artista,Simón Varela Dibujante salvadoreño.
Foto EDH |
Nemo, el botín
Un día cualquiera de 2000, un amigo lo llamó y le sugirió
que presentara su portafolio (una especie de hoja de vida con sus diseños
más sobresalientes) a los estudios Pixar.
Me dijo que estaban haciendo una película de unos peces y
decidí probar suerte, comenta Varela.
A los pocos días, el dibujante salvadoreño llegó
a la compañía para leer el libreto de la producción
e iniciar su labor.
Cuando espezás a conceptualizar una idea, nunca sabés
si tendrá éxito o no. ¡Que Nemo rompiera récord
de taquilla fue una sorpresa para todos.
Los bocetos que Simón Varela entregó a la producción
fueron, según el director de la cinta, como una luz en la oscuridad.
Contratamos artistas independientes para que se adaptaran al look
de la película. Una imagen habla más que mil palabras, y
sus dibujos me ayudaron a comunicar lo que quería, relató
el director Andrew Stanton, en el libro The Art of Finding Nemo.
Así es como dentro de un mercado saturado por profesionales de
diferentes nacionalidades (en su mayoría estadounidenses, japoneses
y filipinos), Simón ha logrado poner en alto el nombre El Salvador.
Él confiesa que su gran obra será una galería de
postales salvadoreñas.
Nunca he negado mi origen, es un orgullo, lo único es que
siempre tengo que explicar dónde queda, dice.
La persistencia es clave, el talento debe cultivarse
Simón Varela visitó El Salvador hace unos
días, por compromisos familiares y conversó largo
y tendido con VIDA. El artista relató toda su trayectoria
y afirmó que él no era buen dibujante. En el kínder,
yo veía que mis compañeros hacían unas flores preciosas,
mientras que las mías eran horrorosas, admite Varela. También
señala que la perfección se logra con mucha persistencia,
porque ser buen artista no se logra con el primer dibujo.
Varela afirma que aprendió a dibujar haciendo los trabajos que
le encomendaban en la escuela. Luego, los otros niños le pedían
que les hiciera la tarea, y él empezó a cobrarles un colón
por dibujo. No sabía que ese talento lo llevaría años
más tarde hasta la industria cinematográfica.
Lo que viene
2006 Open Season (de Sony).
2005 The Corpse bride (de Tim Burton).
2005 The Life Aquatic (de West Anderson).
Simón planea incursionar en el mundo de los vídeo juegos y
trabajar con la productora Activision.
Lo hecho
2002 Scooby Doo (Warner Bros). Propuso la transformación maligna
del perro.
2002 La Era del Hielo (Fox). Ideó el personaje del tigre Diego.
2000 Titan A.E (Fox).
2000 Little Pieces.
1997 Colaboración en un vídeo que se produjo paralelo al estreno
de Anastasia.
1994 The Pagemaster.
1991 Once Upon a Forest (Hanna Barbera).
Otros Drácula (Fox), Quest for Camelot, Iron Giant y King Tut (Warner
Bros). La última nunca se estrenó porque Dream Works se adelantó
con The Prince of Egypt.
Imágenes con sello salvadoreño
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| Recuerdo. Dibujo de la visita. |
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Mezcla marina. Varela se documentó
con libros de biología. |
Claroscuro. El artista salvadoreño
propuso varias de las escenas tenebrosas del filme. |
Intacta. Esta imagen se reprodujo
en la película sin ninguna modificación. |
Los originales. Éstos son
los tres tiburones que Varela propuso para la película. Sólo
el grande sufrió una modificación. |

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