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Gracias doña Delia

Las Dignas y la biblioteca homenajeó a tres salvadoreñas destacadas.

Publicada 09 de marzo 2004, El Diario de Hoy

Morena Azucena
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

Doña Delia de Suárez no dejó de escribir autógrafos y dedicatorias para las decenas de jóvenes estudiantes que ayer asistieron a la Biblioteca Nacional.

Sus 86 años no la traicionaron a la hora de tomar el lapicero y regalar una sonrisa a quien le solicitaba su rúbica.

Si los jóvenes la acapararon como a una figura del espectáculo, es porque ella fue la primera mujer que recibió el título de periodista de la Universidad de El Salvador el 30 de abril de 1965. También fue la impulsora de la Revista Hablemos de El Diario de Hoy.

El tributo a doña Delia tuvo su razón: rescatar y reconocer su aporte al periodismo nacional, así lo confirmaron las representates de la Asociación de Mujeres por la dignidad y la vida y de la Biblioteca Nacional (instancias que organizaron el homenaje).

Autógrafos para el recuerdo. Doña Delia firmó decenas de autógrafos y dedicatoria..
Foto EDH

Doña Delia no fue la única homenajeada. También se reconoció la labor de la rectora de la UES, doctora María Isabel Rodríguez y de la educadora Mélida Anaya Montes (ya fallecida).

Mujeres ejemplares

Con el tributo a estas tres figuras se dio por inaugurada la exposición biográfica “Las mujeres en la historia de la Independencia y de la Educación”, investigación realizada por el historiador Carlos Cañas Dinarte.

La representate de las Dignas Patricia Iraheta dijo que el homenaje era oportuno, pues además de haberse conmemorado el día el internacional de la mujer, ésta era una deuda histórica con ellas. Además, instó a los jóvenes a recordar a nuestros ancestros, en especial a las mujeres destacadas en los ámbitos político, social, cultural y educativo. “La historia nos indica que hemos estado presente. Es necesario que las nuevas generaciones conozcan el rol que hemos tenido”, explicó Iraheta.

Durante el acto, la doctora María Isabel Rodríguez recordó los consejos de su madre y de maestros que le instaron a formarse académicamente. Admitió que no fue nada fácil enfrentarse al mundo de la medicina, en cual estaba destinado para los hombres. Aún así, mantuvo una voluntad para seguir adelante.


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