Wenceslao Martínez
Hijo
El Diario de Hoy
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No sólo asisten partos, también orientan sobre planificación
familiar y embarazos seguros. Las parteras en áreas rurales, son
el principal auxilio para mujeres embarazadas, especialmente si residen
lejos de los hospitales.
A pesar de la gran importancia de la labor que realizan, el trabajo de
las parteras no es remunerado y en muchas ocasiones, ni siquiera reconocido.
Tal es el caso de Zoila Figueroa de Cabrera, de 77 años, quien
reside a 14 kilómetros al oriente de la ciudad de Metapán.
Con el rostro invadido por algunas arrugas que marcan la experiencia de
los años, Zoila vive lejos de la ciudad, en medio de árboles
marchitos de jocotes, morros y aves de corral en el caserío Hacienda
del Señor, del cantón Capulín.
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| Cuidados. Zoila de Cabrera orienta a una joven
cuyo parto atendió días antes en un cantón de
Metapán. Foto EDH/Wenceslao Martínez
hijo |
Junto a ella se encuentra siempre su esposo, Adán Cabrera, tan
inseparable que, cuando ella tiene que atender algún parto, él
siempre está atento a acompañarla.
Su constante asistencia le ha dejado la experiencia y conocimientos necesarios
sobre el tema. Muestra de ello es que sus catorce hijos vinieron a este
mundo solamente con la ayuda de Adán. Mi gran orgullo es
que sólo Adán conoce mis piernas, manifestó
Zoila quien se sonrojaba ante su propio comentario.
Recuerdos
El correr de los años y su profesión han dejado agradables
momentos grabados en la mente de Zoila, no así, el recuento de
los partos que ha atendido. No podría decir a cuántas
mujeres he asistido. Eso sí, en mis 35 años de atender a
la comunidad veo alrededor de 7 a 15 nacimientos mensuales en mi cantón,
expresó la partera.
Sin importarle cuan lejos sea el lugar donde está la mujer a punto
de dar a luz, se siente protegida por Dios y su esposo, que no deja nunca
su lámpara de mano y su corvo cada vez que salen aunque la zona
sea tranquila.
Las pacientes de Zoila se sienten confiadas de su atención
aún más que con un ginecólogo, por lo que acuden
a ella para consejería familiar y cuidado del recién nacido.
Ella es un tesoro para sus vecinos.
Con capacitaciones constantes
En el municipio de Metapán, en Santa Ana, trabajan alrededor de
29 parteras, quienes reciben capacitaciones mensuales en el hospital nacional.
Cada una de ellas tiene a su cargo un cantón del municipio con
sus respectivos caseríos. Sin embargo, muchas veces las largas
distancias y los peligros que tienen que recorrer no son tomados en cuenta
por muchos.
No obstante, las parteras continúan en esta profesión, por
su vocación de servicio.
El Sistema Básico de Salud Integral (Sibasi) de Metapán
lleva un riguroso control en cuanto a las capacitaciones. Ejemplo de ello
es que Zoila Figueroa de Cabrera, en sus 35 años de profesión,
ha recibido más de un centenar de cursos básicos teóricos
del Programa de Parteras Empíricas para la atención de partos
normales en la zona rural. Así estas mujeres aprenden a traer sus
propios hijos al mundo con la ayuda de una persona allegada.
Las parteras serán siempre personas importantes para el Ministerio
de Salud, ya que su ayuda es certera, valedera y muy oportuna cuando no
hay un médico cerca.
Datos necesarios
- Una partera no es un médico y está entrenada para traer
un bebé al mundo de una manera normal, sin complicaciones.
- La partera debe tener el aval del Ministerio de Salud y haber sido entrenada
para ese fin, siempre se les otorga un carné de certificación.
- Las parteras reciben constantemente capacitaciones que les ayuda a prevenir
situaciones de riesgo.
- Las parteras no pueden atender en casos de cesárea o muerte perinatal.
- Antiguamente la mayoría de las personas nacía en casa.
- El riesgo de sufrimiento fetal y muerte de la madre en complicaciones
del parto existe aún con parteras de experiencia.