Roberto López-Geissman
El Diario de Hoy
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¿Es
el salvadoreño un pueblo de lemmings?
El lemming es una especie de roedor, también conocido como perrito
de las praderas, que existe en las llanuras del oeste de los Estados
Unidos y que cada cierto tiempo corre en cantidad de millones de individuos...
a despeñarse desde altos riscos, provocando así uno de los
suicidios colectivos más curiosos y crueles que se registran en
el mundo animal.
En vista de la alternativa que representa la extrema izquierda en las
próximas elecciones, no es difícil comparar el cruel y estúpido
suicidio que constituiría el que una masa crítica de salvadoreños
votara por la muerte colectiva, que es lo que, sin más, haría
al votar por los rojos. Ahora que hay tres factores que distinguirían
a este suicidio del acaecido en el mundo animal:
1) A los animales los mueve un instinto, que si bien no se ha determinado
en forma satisfactoria, obedece a una fuerza de la naturaleza... mientras
que en nuestra sociedad no existe explicación alguna, a no ser
la muy dura catalogación de masoquismo, estupidez o una combinación
de ambos, que yo no me atrevo a certificar 2) Los graciosos animalitos
encuentran una muerte rápida... mientras que los salvadoreños
sufriríamos una lenta y dolorosa defenestración 3) Los lemmings,
al fin y al cabo, se suicidan voluntariamente... mientras que en nuestra
brutal democracia seríamos arrastrados un número significativo
a la muerte por el error de otros.
La esencia samurai y la base de su fuerza es el honor. Aunque ya esperaba
algo grandioso en la película El último samurai, con Tom
Cruise, he quedado realmente impresionado con la nítida producción,
plena de múltiples valores que constituye esa extraordinaria obra
cinematográfica, la que recomiendo sin reservas, que aparte de
la acción tiene un fondo precioso.
La impresión primera de un samurai es la de un guerrero. Y es certero
representárselo así. Al ahondar más vemos que el
guerrero es también un aristócrata, fiel a su emperador.
Si vamos más profundo todavía encontramos que la regla formativa,
el ideal de la vida y la razón de ser del samurai es el Bushido.
Se llama así al código de honor que rige y da valor a sus
vidas: sin honor no hay rumbo, se está perdiendo lo más
importante, es como quedarse sin amo: un Ronin. Como muestra el film,
hasta un bárbaro (con una excelente materia prima base, claro)
que ha caído en el deshonor puede revindicarse a través
de la lucha, siendo la principal que ha de arrostrar la de sus propios
fantasmas. Derrotando el morboso sentimiento de culpa y perdonándose.
¿Habrá samuráis entre nosotros? ¿En el ejército,
en la iglesia, entre los funcionarios, empleados, profesionales, dónde...?
¿Puede alguien todavía apreciar estos códigos? Una
palabrita al oído del que algo atraiga esto: Poco te importe la
repercusión de un tal accionar, la vía del guerrero con
honor es, como toda vía auténtica, de sólo dos: Dios
y tú mismo.
La gran verdad de López Padilla. Mexicano, abogado, con décadas
de estudiar los temas de la escatología católica, la Virgen
María y el futuro de la Iglesia, con 14 o más libros publicados,
el señor es, además, un buen conferencista. Estuvimos en
las dos reuniones de más de seis horas, que dictó en el
auditorio del Ministerio de Gobernación. La gran verdad
y El gobierno mundial son sus últimos libros. Dejando
lo muy esotérico a un lado. Reseñaré
esto:
Presenta un cronograma que podría empezar en junio del presente
año, y a más tardar en junio de 2006, para que empiece lo
que se denomina El final de los tiempos.
El anticristo, proviene de la política, sería un personaje
que se convertirá en el más grande dirigente mundial, logrando
la pacificación y el desarrollo de todo el globo.
La iglesia católica se dividirá, después de la huida
del papa de Roma (posteriormente asesinado), quedando reducida a un número
de unos cuantos millones, ya que la mayoría se unirá a otras
iglesias y cultos, realizando un gigantesco sincretismo.
He tenido, por el espacio, que dejar por fuera muchísimo, pero
quiero hacer ver lo siguiente: Suponer que la iglesia postconciliar con
su aggionamiento (puesta al día) ha cumplido con ello
su tradición más íntima sin modernizarse
(como vicio doctrinario) es querer tapar el sol con un dedo. Más
vale tener el valor de ubicarse en que se vive en medio de una institución
en que el humo de satanás ya se ha colocado dentro;
que tiene santos, pero también demonios y que, consecuentemente,
hay que estar alertas y con espíritu crítico.
*Columnista de El Diario de Hoy.